Actualizado el 7 de junio de 2011

Mensajes cruzados con el trovador chileno Juan Francisco Lastra

No dar un paso atrás ni para coger impulso

Por: . 21|4|2010

Lo conocí en la peña de El Caimán, una tarde de abril de este año, en el patio de los estudios Areíto de la calle San Miguel, en Centro Habana. Él venía de Santa Clara, donde había estado con los trovadores de El Mejunje, después de haber recorrido guitarra al hombro varias provincias de la Isla. Muy joven aún (nació el 20 de Febrero de 1984), cuando lo escuché me cautivó la manera en que los temas de la realidad social, sobre todo la de su Santiago de Chile natal, se conjugan con un incuestionable rigor poético. Mi curiosidad por su trabajo artístico hizo que, una vez de vuelta a su país, intercambiáramos correos electrónicos que complementan lo hablado durante aquella primera charla.

—¿Cómo nace en ti el trovador?

—De niño siempre me ha gustado contar historias de personajes reales, personajes de ficción y la mezcla de ambos en diversas situaciones. Los cuadernos de la escuela sufrían los estragos de los dibujos que realizaba, y que pegaba en el mural del salón de clases, muchas veces anónimamente, ya que trataba de retratar las cosas que no me parecían correctas y sucedían tanto dentro como fuera de la escuela. Además, fui siempre muy inquieto, y con esto doy cita a Vicente Feliú, quien escribió esa canción llamada “No sé quedarme”, que considero algo característico de los trovadores.

“De esta manera nace en mí el trovador, pero solo por el vértice de la imaginación, la crítica y los traslados, porque a inicios del 2000 brota en mí la intención de tocar algún instrumento musical. La guitarra era lo más cercano a mí, a pesar de lo dificultoso que me era sacarle algún sonido con claridad. Además, conocía de mujeres y hombres que hacían de la vida una canción, pero con intenciones agudamente trabajadas, entregándose en su máxima capacidad como seres humanos. A ellos los fui encontrando dentro del mueble donde mi padre guarda la música. También, los amigos que siempre me mostraban alguna canción que desconocía, más la forma en la cual sentía, observaba, olía, escuchaba y tocaba a la vida, y si a esto le sumo lo que me ha tocado vivir y morir como cualquier mortal, creo entonces llegar al nacimiento del trovador en mi.

“Ya con guitarra en mano y uno que otro acorde aprendido, comencé a hilar vivencias que, desde sentimientos y raciocinios propios, me llevaron a la necesidad de escribir canciones”.

—¿En qué lugares te has presentado en Chile?

Me resulta comprometedor el intentar recordar todos los lugares donde me he presentado, ya que no quisiera olvidar ninguno, pero considero como los de mayor impacto en mi formación trovadoresca: El Aniversario 101 de Pablo Neruda, realizado en su casa de Isla Negra, el 2005; del mismo año, recuerdo haber participado en la inauguración de Siento… una imágenes, exposición del fotógrafo y poeta Chileno Alejandro Stuart, una de las personas que más me ha influenciado e incentivado para seguir este camino. En 2006, vino el VI Encuentro Artístico Multicultural KONÜN TRAYTRAYKO TRAWÜN, realizado en Temuco, junto a compañeros de diversas regiones del país y de otras naciones; el 74 Aniversario de Víctor Jara, que se realizó en las puertas del Estadio Víctor Jara, donde le cantamos el cumpleaños feliz a Víctor y le entregamos nuestras canciones. Del 2007 recuerdo dos presentaciones muy fructíferas: el concierto Todos somos el Ché, realizado en Santiago; y Trova sin trabas, en la sala máster de la Radio Universidad de Chile, que fue mi primera salida en vivo por la radio en el país. En el 2008, vinieron el Centenario del Nacimiento de Salvador Allende; el Primer Encuentro Nacional de las Artes: Rock, Punk y Trova, realizado en el Palacio de Bellas Artes; Canción Clandestina, donde junto a los trovadores Manuel Huerta, José Manuel “Chiclo” Lattus y Nicolás Valenzuela levantamos ese maravilloso proyecto que ya va en su tercera temporada; y nuevamente, el aniversario de Jara, esta vez celebrando sus 76 años.

—¿Cuáles influencias reconoces en tus canciones?

—Cuando comencé a navegar por el mundo de la trova, me vi envuelto de lo chileno crítico, combativo y necesario de Violeta Parra, Víctor Jara y Patricio Mans; la poesía y la maravillosa locura en la composición de Silvio Rodríguez, el amor en la palabra y la orquesta vocal de Pablo Milanés, el sentir de un trovador sin suerte como Noel Nicola, el folk rock de León Gieco; del compromiso al que nos lleva Víctor Heredia, del misterioso John Lennon, de Joan Manuel Serrat, entre muchos otros… Es importante no dejar de mencionar a los artistas callejeros o cantores de micro, como los conocemos en Chile, que me han influenciado en la forma de vivir y ver la vida hacia y para la canción.

—¿Cuán viva aprecias la trova cubana en el gusto y el imaginario de los chilenos?

—La historia nos ha juntado inevitablemente por una u otra razón y la trova que se hace en Cuba nos han sido de gran significación para el día y la noche dentro de nuestros límites humanos, sociales, históricos y geográficos. Desde que triunfa la Revolución Cubana, iconos como Sindo Garay, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Noel Nicola, Vicente Feliú, Santiago Feliú, entre varios más, comienzan a llegar no solamente a Chile, sino al mundo entero. Como en muchos otros lugares, gran parte de la población chilena hace de este un fenómeno vivo, al colmar estadios o teatros cuando se presenta algún trovador cubano.

—¿Cuál es tu opinión sobre la canción que hoy se hace en Cuba?

—La canción en Cuba actualmente está pasando por un proceso inevitable y constante de cambios. Se encuentra una variedad considerable de expresiones musicales; por lo cual me parece una fuente muy nutritiva para todos aquellos que nos encontramos relacionados con la creación artística musical, sean cubanos o no. Hay mucha fusión de géneros tanto para la creación de melodías como la interpretación de las canciones; se da el caso de Yolo Bonilla quien fusiona ritmos del Brasil con el son de Cuba; o Ray Fernández, que desde su guitarra y ojo crítico puede llegar a ser un nuevo icono de la música cubana; junto a Roly Berrío, con su manera de crear e interpretar, que nos moviliza la imaginación. Es importante decir que la canción cubana actual no abandona la identidad y el sentir del pueblo cubano frente a lo que sucede tanto dentro como fuera de la Isla.

—¿Dónde te has presentado en Cuba?

—Mi primera presentación en Cuba fue en el 156 Aniversario del Natalicio de José Martí organizado por la Sociedad Cultural y el Centro de Estudios Martianos, luego vinieron, entre otras: la Casa natal de José Martí, la XVIII Feria Internacional del Libro Cuba 2009, la Casa de la FEU, la Casa de la Amistad del ICAP, el Instituto de Literatura y Lingüística, el cine La Rampa, el Aniversario de la EGREM, El Menjunje de Santa Clara, el Pabellón Cuba, la OSPAAL, el Delirio Habanero, la Casa Memorial Salvador Allende, la Décima Bienal de La Habana 2009, la Universidad de la Habana, la Universidad Agraria de la provincia La Habana, el Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría (CUJAE), el Festival de Trova de Pinar del Rio, la Plaza Celia Sánchez (en el concierto realizado por el día de las madres) y todas las maravillosas peñas a las cuales he sido invitado: La Peña de los 5, la del Caimán, Tres tazas de Silvio Alejandro, Ray Fernández en Fresa y Chocolate, Pepe Ordaz en el museo de Guanabacoa, Erick Méndez, Tato Ayress y Roly Berrío en Santa Clara.

—¿Qué presencia tienen los temas sociales en la nueva generación de cantores chilenos?

—Creo que la canción debe partir y ser desde su cuerpo una base social para todos y por todos. Los medios masivos de comunicación continúan invirtiendo en los cantantes que venden un arquetipo de belleza social, propagándolo dentro de la sociedad y, peor aún, exportándolo. Lo que conlleva a que los cantores chilenos que abordan de manera nutritiva los temas sociales (planteando incluso posibles caminos a tomar), se vean reducidos siempre a los mismos círculos físicos y humanos; circunstancia esta que impide o retrasa la masividad o socialización que debieran tener los temas de actualidad verdaderamente importantes para la gente y para nuestra sociedad.

—¿Qué hacen los nuevos cantautores chilenos para difundir sus canciones sin los “favores del mercado”?

—Las únicas oportunidades son dando conciertos y realizando grabaciones personales, que luego pueden ser entregadas mano a mano o se montan en algún espacio web. El uso de la tecnología es la vía más recurrente para la promoción de los cantautores chilenos y de la gente que sigue este tipo de obras. Quienes deciden cantar las injusticias que suceden en Chile cuentan con muy poco espacio en los medios de difusión; aunque sí hay algunos medios apostando por la nueva canción chilena y que cada día siguen en aumento. La gran mayoría de las veces la canción para lograr ser difundida debe estar regida por lo que señala Víctor Jara: “Usted no es na’ ni Chicha ni Limoná’…”; este es el modo en que muy buenas propuestas musicales terminan contaminándose de lo que impone el mercado, por tanto, desaparecen, o se reducen a la difusión mano a mano. Es la forma sutil, pero muy efectiva, en que funciona la censura del mercado.

—¿Existe algún movimiento o entidad institucional o de otra naturaleza con intenciones de promover en Chile una canción menos cercana a los códigos del mercado musical?

—A lo largo de todo el país podemos encontrar movimientos culturales con esa intención. Tenemos el caso de “Cultura en Movimiento”, uno de los primeros movimientos culturales que conocí dedicados a la promoción de la canción chilena, e incluso extranjera, siempre que tenga sentido crítico y humano. También contamos con la Sociedad Chilena del Derecho de Autor, el Sindicato de Folkloristas y Guitarristas de Chile, El rincón del cantautor, Nuestro canto, entre muchos más. Yo soy parte del colectivo Kahuin, otro movimiento cultural no solo empeñado en promover lo ajeno al mercado, sino más bien a la lucha del pueblo Mapuche al no ser aceptado dentro de la sociedad chilena.

“En fin, Chile cuenta con diversidad de promotores del tipo de canción que estamos hablando, quizás con motivos distintos en sus luchas diarias, pero lo importante es que se está luchando colectivamente por una sociedad más justa”.

—¿Cuán justa o injusta, pertinente o no, consideras la piratería musical como alternativa al monopolio del mercado?

—La piratería sucede porque la gente no cuenta con los recursos económicos para acceder a la música que desea escuchar, por tanto, mientras los impuestos a la música se mantengan o sigan aumentado, va a seguir existiendo la piratería. Chile es uno de los países con el impuesto más alto no solo a la música, sino a toda la cultura. Así, mientras la gente no cuente con una alimentación sana, los niños y jóvenes universitarios carezcan de una educación digna y accesible en su costo, con vestimenta y calzado adecuados para cada estación del año, considero justo y necesario que la música sea difundida de una u otra manera, sea lo mismo escuchando un disco por una emisora radial, que mediante la piratería o copia del disco deseado.

—Con la Revolución Cubana y el desarrollo de los movimientos revolucionarios en nuestro continente, sobrevino en los 60 un movimiento cultural (musical en particular) de gran hondura y novedad, y de un indudable signo descolonizador. ¿Piensas que hoy se esté dando algo similar con el nuevo momento revolucionario que vive Latinoamérica?

—La música, como toda expresión artística, siempre se ha visto vinculada a los cambios sociales, y es hoy cuando más se nota el sentido descolonizador de las luchas que tienen lugar en la sociedad latinoamericana, donde se lucha por el reconocimiento y respeto de las culturas indígenas de cada país, donde vemos que son más los jóvenes que se suman a las marchas contra la intervención de estados extranjeros en sus países, donde tú puedes notar el descontento de la población debido a la calidad de vida a que están sometidos El momento por el cual está pasando Latinoamérica es de vital importancia para no dejar nada en un estado inestable o de poco sostén, ya que aún falta camino por recorrer. Es hoy cuando debemos estar firmes, y no dar un paso atrás ni siquiera para coger impulso.

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