Actualizado el 17 de julio de 2011

Con Montos y Fermín Vega, autores de La última campaña

“Es la motivación la que conspira contra la historieta cubana”

Por: . 11|3|2011

Se afirma que la historieta cubana está en crisis. Manolo Pérez, decano y editor del género, lo atribuye a la falta de una publicación periódica en la que los jóvenes puedan participar. El periodista y crítico de arte Antonio González Rojas, lo achaca a erradas e indiferentes políticas editoriales. Por eso, para descubrir nuevos talentos, la revista El Caimán Barbudo organizó el concurso de historietas Caimán a Cuadros.

No fue casualidad que el Premio Único lo obtuviera La última campaña, obra de dos espirituanos que recrea un feroz combate entre mambises y españoles. El dictamen ilustra que, a pesar de la juventud, los creadores se destacan por la profesionalidad. La fusión que lograron entre dibujo y guión, realidad y fantasía, hizo que el jurado elogiara la excepcionalidad de una creación de nivel competitivo internacional, el eficaz uso del lenguaje y el logro de un final sorprendente.

Fueron el dibujante Osvaldo Pestana Montpeller y el guionista Fermín Vega Boyce los galardonados. Con ellos conversa El Caimán Barbudo sobre su labor.

¿Cuál fue la génesis de La última campaña?

Osvaldo: Con los años se han atorado en mi mente conceptos sobre aspectos históricos, políticos y religiosos que en algún punto he comenzado a cuestionar. Sobre esa base yo quería hacer algo desmitificador. Dentro de los conceptos sacros en nuestro país están el tema de las guerras de Independencia y los mambises. Le propuse a Fermín mis argumentos y nos pareció que ya teníamos un símbolo para empezar. Fermín y yo siempre hemos trabajado muy a gusto, así que él cogió las riendas del guión de principio a fin, canalizando sus intereses como guionista y los míos como dibujante. El guión se fue enriqueciendo hasta con algún consejo de un tercero. Lo último fue la parte gráfica, los vestuarios y los diseños de personajes. Una vez que se hubo definido esto, pasamos a lápices, tinta, escaneo y retoques en el ordenador con un Pen tablet (lapicero electrónico).

¿Cómo se logra un buen guión?

Fermín: Cuando escribo un guión me lo imagino como si lo estuviera dibujando, eso me ayuda a desglosar la historia en viñetas y páginas de forma cómoda para quien la va a dibujar. Es importante controlar la cantidad de escenas, el texto, el detalle, el dinamismo de la acción. Quizás, si no fuera dibujante me fuera más difícil trabajar con la exquisitez que se necesita para escribir guiones. Me gusta sentarme a hacer trabajo de mesa con el dibujante, valorar los posibles cambios y el nivel de libertad creativa en algunas viñetas, siempre a favor de la historia.

Leo mucho y de todo, a veces hasta una noticia del periódico puede dispararme la musa. En mi familia decían que había nacido con la revista Zunzún en la mano, me encantaban las historias de Yeyín, Elpidio Valdés, El capitán Plin.

Luego llegaron las revistas Cómicos, Pablo, las películas, el anime, los documentales científicos, la literatura…

Actualmente he podido abrir el marco a las historietas extranjeras, no solo norteamericanas, sino europeas. Europa tiene muy buenos materiales en esta rama.

¿Qué es más importante, el dibujo o el guión?

Osvaldo: Si esa pregunta me la hubieran hecho un año atrás hubiera dicho que el dibujo. Pero mis conceptos al respecto han variado, hubo un cambio radical en mi forma de ver un guión para historieta al leer a Oesterheld, Frank Miller y Pratt. Hoy tengo en tanta estima un buen guión como un buen dibujo.

¿El estilo del dibujo tiene que ver con lo mejor de la vieja escuela cubana o con la estética del cómic norteamericano?

Osvaldo: Mi estilo le debe muchísimo al catálogo de dibujantes de la extinta revista de historietas Cómicos, una publicación de la Editorial Pablo de la Torriente que salía en Cuba en la segunda mitad de los años 80. Sus páginas han sido la escuela más importante para mí hasta hoy. Allí conocí el trabajo de Orestes Suárez, Tulio Raggi, Rafael Morante, Carlos Giménez y Alberto Breccia, autores que constituyeron mi objeto de estudio durante la niñez y adolescencia. Luego vendrían Greg Capullo, Travis Charest, Ashley Wood y Mike Mignola. Con Alberto Breccia me sucede algo interesante, y es que al cabo de muchos años lo redescubro con Mort Cinder; ahora veo mucho más en sus trazos. Sobre este cúmulo de visualidades diferentes, se comienza a definir alguna forma propia en mis dibujos, tomando de todos.

¿Qué situación tiene actualmente la historieta cubana?

Fermín: Dista de ser buena. Desde que desaparecieron las revistas Cómicos y Pablo, que volaban de los estanquillos casi en el acto, no hemos vuelto a recuperarnos. Hay dibujantes con ganas de trabajar, así como guionistas que quieren contar sus historias; quizás todos no tengan la misma experiencia, pero con un poco de orientación pueden llegar a desarrollar un producto de calidad. Es la motivación la que conspira en contra del desarrollo de la historieta, porque los autores no ven posibilidades de que sus trabajos sean publicados y los obstáculos los llenan de pesimismo. Las editoriales provinciales no tienen ningún interés en ese tipo de trabajo. Y en las nacionales es muy difícil publicar.

Pero ustedes publicaron en una editorial de provincia…

Fermín: Sí, en Reina del Mar Editores, perteneciente a la AHS de Cienfuegos. Ellos tienen preocupación por revivir la historieta y el humor gráfico. Existe gente como Antonio González, dispuesta a dar oportunidades a incógnitos autores. Allá nos publicaron Auroria. La gran alianza. Luego de eso y del premio en el concurso “Caimán a Cuadros”, hemos visto las puertas un poco más abiertas. Pero no creo que haya que esperar a un concurso para darle paso al potencial.

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