Actualizado el 21 de junio de 2011

Voces del Caney:

La trova no envejece

Por: | Fotos: . 23|5|2011

En la peña Trovando, celebrada cada miércoles durante más de dos años en el patio-bar de los Estudios Areíto de la EGREM, han estado presente trovadores cubanos de todas las generaciones y agrupaciones, y voces importantes del resto de nuestra América. Allí es muy apreciado el dúo Voces del Caney, conformado por Dulce María Ibar y Mirtha Bell. En las líneas que siguen les ofrecemos fragmentos de una entrevista reciente.

—¿Cuándo se fundaron?

—El dúo Voces del Caney se funda en noviembre de 1967, cuando en la Unión de Periodistas de Cuba se unieron las trovadoras Hilda Santana y Gina del Valle, acompañadas por el maestro Nené Enrizo. Eso fue en Santiago de Cuba al calor del primer Forum de la Trova Cubana, que convocó el musicógrafo y periodista Lino Betancourt Molina. En esa maravillosa ciudad, un especialista de medicina general, Arturo Fonseca las bautizó con el nombre de Voces del Caney por la belleza de sus voces,.

—¿Y ustedes cuándo se incorporaron? ¿Qué relación tenían con la Trova antes de estar en el dúo?

D.M.I: —Yo me incorporo en el año 95. Soy santiaguera, la cuna de la trova y la del son, pero en realidad yo creo que ya eso lo traía en la sangre. Inicié mi carrera artística como profesional en el coro Orfeón Santiago, fui corista y solista. Realicé giras al extranjero, a diversos países tanto caribeños como europeos, y cuándo vengo para acá, a vivir en La Habana, es cuándo conozco a Hilda Santana, en el año 95.

M.B: —Yo me inicio en el dúo en julio del 2003. Me di a la tarea de estudiar los números que había que tocar y entonces comenzamos a hacer giras por distintas provincias, el festival Pepe Sánchez de Santiago, el festival Rafael Gómez de Sancti Spíritus, hacemos radio, hacemos televisión y todo fue satisfactorio. Para mi fue una gran cosa ocupar el lugar que tuvo en tiempos pasados Hilda Santana, esa gran trovadora.

—¿Entonces todo el repertorio que ustedes tienen lo adquirieron a través del contacto con ella ?

D.M.I: —Hilda Santana deja antes de fallecer muchas canciones de autores tradicionales; además, nosotras recorrimos juntas todo el país en festivales y la experiencia que yo adquirí junto a Hilda fue maravillosa para mi. Yo asumo la dirección del proyecto como tal en el año 2000, y la voz segunda en aquel entonces era Delia Casanova. Pero en el 2003 ya Delia no estaba y se incorpora Mirtha Bell.

“Nosotras incorporamos otros autores tradicionales que nos faltaban y enriquecimos los géneros; o sea, incorporar boleros, guarachas, sones, incluso hasta rumba… Yo canté “La resurrección de Papá Montero” en el disco Tristeza, que es una rumba de Manuel Corona con arreglos de Efraín Ríos, su productor. Hicimos también, en el 2001, el disco Pensamiento, junto al maestro Pancho Amat y su Cabildo del Son. Se hizo luego otro disco post mortem de Hilda Santana con Gina, que el lanzamiento fue en el 2005, con la EGREM. Después hemos hecho otros, pero costeados por nosotros.

—¿En el momento del cual estamos hablando aún Sarvelio no trabajaba con ustedes?

D.M.I: —Sarvelio sí. Cuándo Mirtha se incorpora existía Sarvelio Montero, que es un legendario de la trova cubana, el que nos quedaba de aquellos tiempos, pero se jubiló por problemas de salud y ya por los años.

—Pero él aporta también además el toque de la guitarra….

D.M.I: —Él nunca compuso, lo que aportó fue su guitarra tradicional. Mirtha sí es compositora y yo también.

—De esa participación en festivales, ¿qué experiencia tienen del contacto con el público, de su aceptación…?

D.M.I: —Ha sido maravilloso el encuentro con el público… porque nosotras, los boleros de antes que eran muy lindos pero lentos. Nos hemos dado a la tarea de hacer el aire de los boleros más alante, de modo picaresco, un poquito a lo oriental, precisamente para caer bien a todo tipo de público y persiguiendo que esa música sea aceptada en todos los tiempos.

—(A M.B) ¿Y usted dónde nació?

M.B: —Bueno, para mi sería un placer decir que nací en Santiago, pero tengo que decir de donde soy, no lo puedo negar, mi origen no, y yo nací en La Habana, aunque siempre he tenido la gran dicha de compartir con santiagueros… Porque a Sarvelio Montero, yo lo conozco hace muchos años, fue antes de que él entrara en Voces del Caney; con él toqué y compartí mucho tiempo, después nos desligamos… Él cogió su rumbo, yo seguí el mío y el destino quiso que nos volviéramos a unir a través de este proyecto.

—Hay ahora una cantidad bastante grande de trovadores jóvenes. ¿Cuál es la impresión que tienen ustedes de ellos?

D.M.I: —Tocante a las canciones que ellos hacen, yo las hallo muy buenas. Son canciones de lo que estamos viviendo tanto personalmente como socialmente. De los trovadores de antes existen canciones sociales; en todos los tiempos han existido canciones sociales y amorosas: se le canta a la patria, a la naturaleza, a la muerte, a la vida, al amor, al desamor… Creo que el llevar esa tradición entre la nueva generación y nosotros es maravilloso, porque cuando nosotros estamos entre amigos, tanto los jóvenes como los mayor edad, nos sentimos tan jóvenes como ellos, y creo que a ellos les resultaría muy bueno porque se acercan la experiencia nuestra.

M.B: —El intercambio con los jóvenes es muy bueno, porque ellos conocen de este tipo de música, pero nosotros somos una fuente informativa muy importante para ellos; y la vez de ellos recogemos nosotros muchas experiencias, porque los jóvenes tienen un léxico, una forma de expresar la música muy característico; lo que los distingue es que hay mucha cultura, se ve que son personas muy preparadas y tienen mucha euforia con que nuestra música, tanto la juvenil como la tradicional, se mantengan.

—¿Y qué piensan de las versiones que ellos hacen de la música tradicional?

M.B: —Bueno, veo que muchos han incorporado ya algunos temas y yo encuentro que les están quedando muy bien, que están interiorizando bastante el mensaje que les hemos querido llevar en nuestras canciones. He visto que ha dado resultado…, un poco lento, pero ha dado resultado.

—Ustedes recuerdan que participaron en una actividad que hizo El Caimán, en donde había trovadores de todas las generaciones…

D.M.I: —Sí, de todas las generaciones… Tengo fotos de eso como constancia, en el Centro Hispanoamericano de Cultura, en Malecón 17.

—Fue cuando nosotros lanzamos el cancionero Cualquier flor. De la Trova Tradicional Cubana

D.M.I: —Muy buena la idea esa del cancionero… Así se debe seguir haciendo, para que los jóvenes puedan tener una buena base. Es más, el cancionero debía traer no solo la letra, sino también la música escrita para que ellos trabajen sobre algo sólido.

M.B: —El intercambio con los jóvenes siempre ha sido nuestro sueño, porque los jóvenes tienen la inquietud de conocer, y la misión nuestra es enseñarles. Veo ahí una correspondencia entre la juventud y las personas ya de tercera edad, porque ellos nos oyen con mucha seriedad, sobre todo mucho respeto, y eso nos llena de valor, de energía y de deseos de dar cada día más de nuestro arte.

—¿Cuál es la opinión que ustedes tienen con relación a la peña que tenemos ahí en la EGREM?

D.M.I: —En ese lugar me siento como en casa. Ahí nos reciben con amor, y si hay amor, hay que estar… Es muy importante eso: no imponer el arte, sino que a uno lo reciban con amor, que es lo que he podido apreciar en la peña Trovando.

M.B: —Yo he recorrido muchas peñas, pero esta es especial, porque reúne a los jóvenes y también hace una fusión entre generaciones, con el fin de lograr que todo el mundo esté informado de lo que sucede actualmente en la música cubana. Lo mismo te puedes encontrar personas de la tercera edad haciendo música tradicional, que esas mismas personas de la tercera edad haciendo música de la Nueva Trova, y la tocan como si fueran unos jovencitos. Mientras que también muchos jovencitos tocan una música tradicional que a cualquiera que no les vea la cara le parecerá que son personas muy mayores. Yo me quedo encantada. Como soy guitarrista, yo sé apreciar cuando ponen acordes, por la forma de expresar, que los muchachitos van bien.

“La trova no envejece, quienes envejecemos somos los trovadores, porque ella va de generación en generación. La guitarra siempre es joven, el trovador que a través del tiempo va envejeciendo, es natural, es un proceso natural de la vida, pero surgen nuevos trovadores, el relevo está asegurado.

—Yo he oído a algunos intérpretes de buena voluntad que cantan esas composiciones de la trova, pero no necesariamente le ponen la expresión de la trova…

D.M.I: —Porque es que le falta vivir, a los jóvenes sobre todo… Tienen que sufrir las experiencias de la misma vida, que es lo que nos va dando a cada uno, en el plano no solo artístico sino personal, para poder poner un poquito de bomba. Eso es lo que le falta, nada más que un poquito de vivencia, de sufrir, de reír, de pasar diferentes momentos de la vida… Pero eso viene con el tiempo, no tenemos que desesperarnos.

M.B: —A mí me parece que a la trova tradicional no deben adicionársele una serie de armonizaciones correspondientes a músicas modernas, sino que deben de ajustarse a lo natural… Tú no puedes ponerte a dar todo un concierto prácticamente de guitarra antes de empezar a cantar, porque cuando ya comienzas el público está súper cansado.

—¿Ustedes no tienen miedo que desaparezca la trova llamada tradicional?

D.M.I: —Mientras exista Voces del Caney, mientras tengamos vida y salud, nosotras trataríamos de mantenerla… Pero no puedo adivinar lo que viene después, entiendes, lo que viene después tiene que ser responsabilidad de todo el mundo, para que prevalezca no solo Voces del Caney, sino que toda la música de nuestras raíces no desaparezca.

M.B: —Me parece a mí que los jóvenes son los más indicados, que tienen que aprender a querer esta música para ser nuestros sucesores. Y desde ahora mismo, que todavía nosotros existimos y le podemos a ellos impartir ese tipo de conocimiento. A mí no me molesta para nada que se me acerquen y me pidan la información que requieran para poder interpretar la música tradicional. Pero nosotras no somos eternas, estamos aquí hablando ahora, gracias a Dios…

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