Actualizado el 21 de febrero de 2012

Entrevista a Alcides Pereda

Como mirarse en un espejo de la joven narrativa cubana

Por: . 20|2|2012

Alcides PeredaMe preparo a leer cuentos caprichosamente presentados en un libro…, me hallo ante una centena de textos, un cortejo que desfila con el correr de las páginas. Y es que el libro Todo un cortejo caprichoso. Cien narradores cubanos (Ediciones La Luz, 2011), fue recientemente presentado en la ciudad de Holguín; un volumen que une a cuentistas de distintas regiones del país y, aún más importante, de distintas formas de decir. Rafael A. Inza, Moisés Mayán, Luis Yuseff y Alcides Pereda, compilador —y compilado—, hacen llegar así un viaje a la narrativa de reciente factura en Cuba. Ante libros como este, siempre uno termina preguntándose cómo se integraron tan disímiles textos, cuál es la intención, por qué leo estas páginas… De ahí la conversación con Alcides.

—¿Cómo surge la idea de hacer la compilación?

—La idea surge de hermanar una compilación de narrativa con otra de poesía que ya existía antes, La isla en versos. Cien poetas cubanos, que recogía a poetas nacidos a partir de 1970; y que fuera también un pretexto —ésta ya de narrativa—, todo un cortejo… para celebrar el centenario de Virgilio Piñera, ahora en el 2012, y los 25 años de la Asociación Hermanos Saíz que se celebró este 2011. De hecho, el libro tiene en la portada un membrete que identifica la celebración por el 25 Aniversario.

—¿Cuáles son los criterios que definieron la selección?

—Queríamos que se pareciera a La isla en versos…, por eso decidimos que recogiera igualmente a escritores nacidos en Cuba a partir de 1970, y que tuvieran al menos un libro publicado, no importa el género, narrativa, poesía o ensayo.

“Se hizo por la cercanía en muchos casos, es decir, autores que uno va leyendo y que deben estar porque es casi imposible hacer una selección y no escoger a Raúl Flores, a Michel Encinosa, a Jorge Enrique Lage, a Legna Rodríguez (que se acaba de ganar el Premio Cortázar) y a muchos otros. Lo curioso es que hay narradores nacidos en el 70, y el autor más joven nació en el 87, o sea, es un marco de solamente 17 años. No hay autores de la década de los 90, que sería bueno haber tenido alguno, pero ya te digo, según el criterio de selección estaba la limitante de que debían tener al menos un libro publicado.

“Lo otro es que queríamos que tuviera muy altos contrastes, un muestrario de cómo se narra y de distintas formas de narrar. Por eso te vas a encontrar cuentos muy experimentales como ‘Taxi.com’ de Yordanka Almaguer, o ‘Trailer para una novela corta’ de Osdany Morales, amén de otros cuentos muy buenos como el de Pedro de Jesús, ‘Mientras llega el chico a lo punk’, que es el más largo de la compilación”.

Cubierta del libro Todo un cortejo caprichoso—¿Cuándo entras en el proyecto?

—Yo entro en una etapa un poco avanzada del proyecto y lo que hago es un poco saldar las deudas que quedaban en el libro, o sea, había autores importantes que no aparecían y que, por tratarse de cien narradores cubanos representativos, me parecía que debían estar. Me refiero a quienes tenían premios nacionales e internacionales u otros que no tenían tantos premios pero que sí tienen una obra publicada importante.

—Querían que se semejara a La isla en versos…, pero ¿qué distingue a este título?

—A diferencia de La isla en versos…, que escoge como tema central la insularidad, esta compilación de cuentos no se centra en ningún tema único, aunque también tiene la nacionalidad cubana como algo latente en sus páginas. Cuando tú te encuentras libros de este estilo, generalmente lo que hacen es reunir cuentos eróticos escritos por mujeres, cuentos de ficción escritos por hombres, algo así; es decir, establecen marcos más definidos y podría decirse estrechos para incluir uno u otro texto. Este no es el caso, porque la intención es que fuera abarcador y que mostrara formas de narrar lo más diversas posibles, desde el cuento más pequeño, que es el de Katia Gutiérrez, “Sobre la emigración en Cuba”, que ocupa sólo una línea, hasta otros más extensos… y todos son cuentos excelentes.

—¿Por qué llamarla Todo un cortejo caprichoso?

—El título parte de una sección del libro póstumo de Virgilio Piñera Una broma colosal, y de un aparte del mismo escrito en francés: “Tout un cortege fantastique”, cuya traducción sería: “Todo un cortejo caprichoso”. Muy a propósito, porque me parece que muestra diversas formas de narrar, así como a un grupo de personas de todo el país.

“Son textos reunidos entonces casi como en una camisa de fuerza, porque no pertenecen a una generación, o a un estilo determinado y único, ni siquiera se conocen todos…, casi como un capricho”.

—¿Dirías que en esta compilación hay ausencias —posibles o previsibles—, y cuáles mencionarías?

—Hay ausencias como en toda compilación. Alfonso Reyes decía que un libro nunca se termina de escribir, yo espero que se pueda hacer luego una compilación con doscientos o más autores, porque inevitablemente la lista va a crecer. Y se trata de autores que merecen estar ahí, pero que por tener cuentos muy extensos, o por no haber tenido acceso a ellos, se quedaron fuera de la selección. No es una selección que pretenda ser completa porque ninguna lo es, pero sí tiene una muestra interesante.

Alcides Pereda—Valores que le atribuyes…

—Aunque muchos no crean en este tipo de compilaciones, siempre es bueno visitarlas periódicamente, porque te dan una guía de lo que se está haciendo en Cuba (en materia narrativa en este caso). Creo que en ese sentido está bastante lograda y funciona como una muestra representativa de la joven narrativa cubana.

“Te mencionaría el criterio de selección, que siempre es muy importante, pero que además varía de acuerdo a la persona que lo haga. No es lo mismo una compilación hecha por Alberto Garrandés, con una experiencia de años en la lectura y la hechura de narrativa, que ésta, hecha por nosotros, que somos todos nacidos después de 1970, y que se basa particularmente en lecturas muy propias de nuestra narrativa más reciente.

“Lo que quiero decir es que las compilaciones son, digamos, puntos de vista del compilador, y esta no es la visión de un estudioso —perteneciente a otra generación—, que decide atribuir desde su perspectiva una serie de criterios. Al contrario, digamos que esta es la visión de jóvenes narradores visto por otros tan jóvenes como ellos. Es como mirarse en un espejo”.

—¿Y para el lector?

—Para el lector va a ser una fiesta; hay una gama de temas interesante, cuentos eróticos (o del homoerotismo), cuentos fantásticos…, hay una gran lista. Fue precisamente una de las cosas por las que me preocupé. Por ejemplo, hay cuentos de autoras sobre lesbianismo (que son más de tres), y llegó un momento en que había otros textos que hablaban del mismo tema, y hacer una selección donde hubiera tantos cuentos de este tipo se iba a tornar entonces en un criterio específico de selección, no en la muestra, y no era la idea.

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