Actualizado el 29 de agosto de 2012

Heidi Igualada:

Sí creo que existe una trova femenina

Por: | Fotos: . 25|8|2012

Heidi Igualada. Foto: RichardCreo haber conocido a Heidi Igualada en la segunda mitad de la década del 80 del siglo pasado. Desde entonces me llamó la atención su seriedad y sencillez para enfrentar su vocación juglaresca. Sin alardes y consagrada a la canción que le interesa, se ha convertido en uno de los nombres infaltables de Nuestra Trova.

Mi encuentro con la guitarra se produjo desde muy pequeña… ¡a los siete años!, cuando mi tío me hizo una y me la regaló con profesor incluido. Desde entonces no nos hemos separado.

La primera canción que me aprendí en la vida fue “Fusil contra fusil” de Silvio, porque se lo pedí a mi maestro de guitarra. En el preuniversitario formamos una banda y hacíamos covers de Los Beatles, pero Silvio Rodríguez lo cambió todo en mí, aprendí a conocerme y descubrí otro mundo. A él le debo la persona que soy hoy. Y sí, siempre me identifiqué mucho con la estética que me mostraba la trova, me convertí en “trovadora fundamentalista” por aquel tiempo.

¿Mi primera canción? Pues te diré, al terminar el preuniversitario seguimos con esa banda, pero ya dos de los integrantes comenzaron a hacer canciones. Uno de ellos era mi novio de aquel entonces y había hecho una que me parecía preciosa y me dije “yo también puedo”. En realidad, me moría de envidia porque yo no había hecho ninguna… y ya ves, hasta el día de hoy me persigue el oficio.

En 1989 canté por primera vez en público, y mi primer programa de radio lo hice contigo, “Pisando el césped”, que lo grababas de noche en Radio Ciudad de La Habana.

¿Mis primeros compañeros para trovar? Siempre fui algo apartada, quizás haya influido que viva lejos del centro de la ciudad, aunque eso no me ha impedido moverme cuando ha sido preciso… Pero te puedo citar a Gema y Pavel, o a Vanito, que iba a mi casa y me cantaba sus primeras canciones. Nunca quise involucrarme con los trovadores de 13 y 8, y a pesar de que me invitaban muchas veces yo no iba nunca. No obstante, considero que esa es mi generación.

Heidi Igualada. Foto: RichardDefinitivamente sí creo que existe una trova femenina. Hay una visión más sutil, tal vez más delicada, yo lo percibo enseguida y creo que es una cuestión de naturaleza, lo cual nada tiene que ver con la calidad, solo es un problema de visión y de cómo devolvemos la realidad.

No me quejo de los estudios de grabación. Creo que para alguien de mi generación, después de atravesar el crudo Periodo Especial y sin haber tenido que emigrar, tener dos CDs monográficos y estar ya preparando un tercero es un logro… Además, sin haber hecho la más mínima concesión, ni con los amigos ni con los enemigos. Hay quien puede pensar cosas, pero mi integridad está intacta.

¿Mi divulgación más allá de mis presentaciones en público? Hay quien ha tenido peor suerte. Además, a veces le echamos la culpa de todo lo malo que nos pasa a los otros, pero yo pienso que también nosotros somos responsables de nuestros logros y fracasos. En mi caso, ando por el término medio en cuanto a la divulgación de mi música, lo cual me alegra mucho que así sea, porque para nada me interesa ser demasiado famosa.

Me da pánico decir que estoy en la madurez, sobre todo porque no estoy muy convencida de ello; aunque en los últimos tiempos he logrado muchas cosas buenas. Prefiero decir que estoy en una etapa bien bonita con mis muchachos de Trébol de Ciudad (el grupo acompañante), y que aún sigo aprendiendo y creando mucho… Últimamente tengo “inspiraciones” insospechadas.

Entre los trovadores de más reciente aparición, creo que los hay muy buenos y también los hay remalos. Dentro de los que me gustan mucho, te puedo nombrar a Manolito Bas, las muchachas del dúo Jade, Ana María, Adrián Berazaín

Pienso que ya una vez que te montas en este tren, te tienes que esforzar y trabajar mucho, aunque las canciones sean con aires de este tiempo. El hecho de cambiar la acentuación de las palabras que se canta, ponerse un turbante o andar con una bombilla de mate en la mochila, no da fe de la calidad de una obra… Y hay que tener cuidado con esas boberías.

Siempre la divulgación ha sido por booms; cuando más se difundió la trova fue en el 83, 84, y 85, cuando Silvio y Pablo dieron aquellos maravillosos conciertos por Argentina, Chile y Perú… Se “usaba” la trova como hoy el reguetón, hasta que se saturó, como siempre sucede. Lo importante es que siempre hay gente defendiendo esta estética y estas canciones, y también por suerte siempre hay público para ellas.

Yo no pienso nunca en el futuro, vivo muy apasionadamente cada día, soy muy inmadura, casi infantil… Pero haciendo un esfuerzo inmenso, me imagino muy jovencita y descalza, acostada en la hierba contando estrellas.

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