Con Gerardo Fernández, guionista de Santa María del Porvenir:
Desacuerdos entre el guion soñado y la dirección
Con la hidalguía que lo caracteriza, Gerardo Fernández me escribió en relación con mi texto “Santa María ¿del Porvenir?” y le propuse publicarlo. Él me realizó una contrapropuesta: hazme las preguntas que quieras. Así lo hice y aquí están las respuestas del reconocido guionista —La botija, El naranjo del patio, entre otras obras— para que el lector o lectora sepa cómo nació y se hizo el soporte de la telenovela cubana que actualmente ocupa su espacio en Cubavisión.
—Tú afirmas que en Santa María del Porvenir propusiste una mezcla de géneros. En el resultado final yo sólo veo un poco de farsa y melodrama, ¿por qué?
—Vivo convencido, Paquita, de que cuando hay una acción dramática definida: un intento, una oposición y un cambio de equilibrio que garanticen el suspenso necesario en el público, el género pasa y al final se acepta. Pero sucede lo siguiente: que el género se define por el tipo de solución que se da en cada acción dramática, la básica o las subordinadas, y es ahí donde viene el problema, si el director y el actor (o actriz) no saben si es un género realista donde tienen que desenvolverse (tragedia, comedia o pieza); o en un género no realista (farsa, tragicomedia, aventura o melodrama); si lo ignoran y, en el primer caso, no actúan como un personaje, es decir, procurando la tridimensionalidad del ser humano, y en el segundo caso, el de los géneros no realistas, no actúan como un concepto (el bueno, el malo, la ingenua, etcétera); si ni director ni actores saben si son personajes o estereotipos donde intervienen, se produce una aberración que trae consigo la sobreactuación, problemas con el ritmo, etcétera. Esos son los detalles fundamentales de este arte.
“Muchas veces vemos una película o un espectáculo con buenos actores y están mal, ¿por qué sucede esto? Porque está escrito en un género y actuado en otro, o lo que es peor, porque, como sabes, en cualquier obra, desde los clásicos griegos hasta nuestra época, intervienen distintas acciones dramáticas (la básica o las subordinadas) y puede que haya, al menos, cinco de los seis géneros posibles presentes en ella. No te hablo de la pieza, porque esa tiene una estructura propia, la de progresión acumulativa. ¿Qué sucede? Que la obra toda es una tragicomedia, porque su acción base, la que lleva el relato al final, al clímax, está en ese género, pero puede que intervengan los otros en las restantes acciones subordinadas, las mal llamadas subtramas. Sé que me he puesto muy técnico, pero lo hago para hacer ver lo difícil que es lograr una obra cuando todos los especialistas que intervienen en ella no son conscientes de estos ingredientes de la especialidad”.
—¿Crees tú que la farsa tenga público en Cuba?
—La telenovela, heredera de la radionovela, tiene una profunda tradición en el melodrama, en el melodrama aberrado, como me gusta decir, porque es un género no realista, pero históricamente (desde que en 1848 Alejandro Dumas estrenó La dama de las Camelias, en tiempos del famoso Pixerecourt, cuando aún era un divertimento de la burguesía revolucionaria para burlarse de la aristocracia). Pero Dumas, se me escapa si antes que él hubo otro antecedente, trató un tema serio, realista, y le dio un final en deus ex máchina, es decir, la solución no fue parte de la lucha de los bandos, sino que vino de afuera, de la naturaleza o de Dios: la enfermedad de Margarita.
“Es decir, hay una tradición enmarcada en el peor melodrama, de la que la televisión hasta hace muy poco era su principal y mayor difusor. Pero sucede que la posmodernidad, la que si bien no le ha dado respuestas a todo el quehacer humano, en el arte ha venido a proporcionarle una patente de corso a todos los géneros, principalmente a los que antes llamábamos menores, pero restituyéndole su carácter de divertimento. Entre ellos la farsa es la que menos se ha utilizado en el medio de la televisión, pero no por ello es menos útil para expresarnos.
“Te voy a poner ejemplos del cine y el teatro: la acción subordinada del espíritu del hermano de Loman en La muerte de un viajante, de Arthur Miller, o el punto de giro de Hamlet, de Shakespeare, cuando el fantasma del rey muerto le pide a su hijo, el príncipe, que vengue su muerte; o mejor aún, cuando Bergman hace revivir a una de las hermanas muerta en Gritos y susurros para demostrar que las otras dos han venido a estar junto a ella más por una convención social que por el amor filial que debiera unirlas. Es decir, alteraciones de la realidad que definen a la farsa, basada esta última en elementos de muchas de las religiones occidentales que piden hacer algo para que el alma del muerto siga camino.
“Sé que me pueden decir que la televisión es masiva y que no está para esos niveles; pero la nuestra, una televisión no comercial, no tiene porqué hacerse eco de esos criterios ni ser menos exigente por ello. Sabemos que los medios hacen su público, creo firmemente en esto. Para eso los creadores de una obra tienes que ser afines y tener el mismo propósito estético e ideológico, en el sentido más abarcador de la palabra.
—Como televidente no me convence que la caída del bolso de dinero “del cielo” tenga fuerza suficiente para cien capítulos. Tú eres un especialista, ¿qué pensabas en ese sentido?
—Mi equipo de colaboradores y yo dividimos los cien capítulos en bloques y trabajamos con la regla del tres, es decir, catarsis en cada bloque, los que siempre fueron múltiplos del tres, es decir, que tanto la acción base como las subordinadas, crecen en subacciones numerosas veces. No sé si luego eso se alteró, pero por esa vía no sucede aquello de que pasen veinte capítulos y no ocurra nada. Planificamos la estructura de modo que siempre estén pasando cosas.
—Una de tus características es delinear excelentes personajes —Lito, en El naranjo del patio, por ejemplo—. ¿Dónde están esos seres convincentes en Santa María…?
—El naranjo del patio es una tragedia con tono de comedia, es decir, dos géneros realistas, personajes tridimensionales, no estereotipos, no conceptos. Hay una gran diferencia, porque, aunque la mayoría de las figuras que intervienen en Santa María… son estereotipos, en busca del divertimento, hay también personajes. Por ejemplo, para sólo citar una acción subordinada: la de María Fernanda con Pachiro, que está en comedia, es decir, un personaje que, producto de la curva de transformación elimine un concepto equivocado, los prejuicios de ella. Como tú sabes, hace dos años que trabajo en el exterior y no he visto ningún capitulo terminado, no sé si eso fue alterado.
—Guionista, argumentista, músico y director conforman voces singulares en un audiovisual, ¿cómo fue el dialogo en este caso?
—No hubo diálogo, propuse la rumba como música general del espectáculo, varias agrupaciones se ofrecieron para grabar gratis y llegamos a hacerlo con una de ellas, pero el director no lo aceptó. Propuse un elenco y no se tuvo en cuenta mi propuesta.
“Es triste el papel del guionista, mucho más cuando no tenemos el apoyo debido de las productoras. Recientemente me leí una entrevista que le hicieron a unos de los gurús del cine internacional, Robert Mackee, quien asevera lo que es una verdad de Perogrullo: que el verdadero creador es el escritor o guionista, porque el guión es letra muerta, pero tiene que tener potencialidad. Del guionista sale la estructura, el género, el diseño de los personajes o estereotipos… El resto, importantes, desde luego, pero son intérpretes. A nadie se le ha ocurrido decir que el director de la Sinfónica es coautor del Concierto No. 2 de Rachmaninov; pero en el cine y la televisión, como quien garantiza la producción final es el director, se olvidan del guionista una vez que te han pagado”.
—¿Qué lección, como reconocido profesor, has sacado de esta experiencia?
—Que para que una obra funcione guionista y director deben ser muy afines.
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Categoría: Entrevistas | Tags: Acción Dramática | Dirección | Farsa | Gerardo Fernández | Guion | Melodrama | Postmodernidad | Radionovelas | Santa María del Porvenir | Telenovelas | Televisión Cubana











1 daniel. 30|11|2012 a las 13:03
Bla, bla, justificaciones, no creo que “El naranjo del patio” haya sido tan buena como se dice, para mí era una novela aburrida de un viejo enamorado de una jovencita, que para un teleplay estaba bueno pero no para una serie, lo que en aquella época no había memorias ni DVD y no teníamos comparaciones con lo que se hacía en el mundo. He estudiado bastante lo de hacer guiones, y me parece que el sr. Fernández es demasiado técnico, no deja nada a la inspiración ni a lo que surja en el camino, no se puede estructurar una novela con personajes que van adquiriendo vida como si fuera un puente de concreto, pero lamentablemente él tiene un nombre en el ICRT y hace lo que de la gana, aunque ahora le eche la culpa a Chiong y su hermana del desastre de Santa María.
2 Hansel. 1|12|2012 a las 16:57
la discusion de quien tiene o no la culpa por el desastre no resuleve nada, lo que si resolveria es que no se continuara con la estrategia de filmar cincuenta o cien capitulos de una novela sin tener en cuenta al publico.
en cualquier pais menos en cuba se hacen paquetes de deiz o doce capitulos y se ponen y si no funcionan pues no se hace mas la serie y punto. se ahorra dinero con ese metodo.
mi pregunta, si existe un centro del icrt para medir los reitins y todo eso, no serai muy facil hacerlo como lo hace todo el mundo…
por ahora va a ver que seguir viendo santa maria del porvenir porque ya estan filmados los cien capitulos señores. ¿que van a hacer con ellos? ponerlos por supuesto, no los va a borrar… penosa situacion. esperemos que no se repita. garcias paquita usted siempre poniendo el dedo en la llaga de nuestra teleivison. los directivos de se organismo debian tener mas en cuenta sus opiniones.
3 daniel. 3|12|2012 a las 8:54
Coincido plenamente con Hansel, en todas las televisiones del mundo se hacen pilotos y se prueban a ver la aceptacion que tienen y en dependencia de eso se continua o se saca la serie del aire, pero aquí a nadie le importa eso, y ahora hay que “espantarse” los cien capítulos o cambiar el canal pues ya está hecha, como el dinero no es de nadie, a gastar sin importar. Lo primero que deberían cerrar es el centro de investigaciones del ICRT pues ¿para qué existe si no tiene en cuenta los criterios del público? Y también llamar a contar a directores y productores endiosados que hacen lo que les da la gana sin que nadie les pida cuentas por los malos resultados… pero creo que pedimos mucho.
4 Dario119. 6|12|2012 a las 21:30
¡Plenamente de acuerdo con ambos comentaristas! (pena que la web sea tan limitada para el público cubano, que no puede opinar en abundancia).
Gerardo habla de los problemas con la dirección, pero al final ¿ellos son independientes? ¿el ICRT no tiene DIRECCIÓN, gente que pueda poner coto o rumbo a las formas de producción?
Es verdad que la mayoría de los guiones son lamentables. Pero eso no justifica el irrespeto constante a la obra de parte de los realizadores.
De los criterios del público, ni hablemos, porque está claro, el público – a pesar de la demagogia de último minuto – es lo que MENOS IMPORTA en la TV Cubana.
El texto, como comenté en Cubadebate, además de ser justificativo, está escrito en SÁNSCRITO, porque si no te lees el libro de guión de Gerardo – con el cual puedes o no concordar – NO entiendes NI PITOCHE. Es cierto que le falta ALIENTO, a este guionista rígido e indiferente (si no te gustan las telenovelas, no las escribas).
Escribir en forma novelada, no es escribir telenovelas.
5 Rey. 12|12|2012 a las 15:32
Apruebo el hecho de que mi opinion no es unica y que las aqui presentadas concuerdan con mi apreciacion sobre el producto audiovisual(para llevarlo suave, y serrespetuoso con el termino audiovisual) que transmiten en el horario de la telenovela los lunes, miercoles y viernes. Estoy seguro que muchas personas esperaban que surgiera el tema para, justificadamente o no, abrirle fuego en la web.Cuando en calle escucho preguntar sobre la “novela cubana”, ninguna opinion la favorece(la ultima que escuche fue “…que novela?)y es triste, digo esto porque creo que esta le puso la tapa al pomo, y manifiesta 3 realidades:
1. El publico cubano le importa al ICRT una mierda, y disculpen la palabra.
2. La ausencia de recursos ya no puede ser una justificacion cuando se malgasta en “productos” de este tipo.
y 3.No valen las buenas intenciones y el profesionalismo cuando se crea entre tantas vicisitudes y no se respeta la inteligencia y el gusto de a quien va dirigido el producto audiovisual.
Gerardo y Chino, los aprecio y por eso los critico.No dejen de escribir y dirigir, la proxima saldra mejor.
6 daniel. 17|12|2012 a las 15:11
Leí en Granma que dice Danilo Sirio, presidente del ICRT, que no hay guiones ni guionistas para telenovelas. Con el mayor respeto que pueda merecer ese compañero, es falso. Conozco personas que han presentado proyectos de buenas historias, incluso han sido recomendados para su realización, y cuando caen en manos de los llamados “asesores” (que no asesoran nada) les empiezan a cambiar el guión y llega el momento que o retiras el proyecto o escribes lo que quiere el asesor y no tú, además de que pagan una miseria.
Creo que Rey tiene mucha razón, a ninguno de los que mandan en el ICRT les importa que la programación se vea o no, y no me refiero solo a la telenovela, un ejemplo claro es el programa “Al derecho”: breve, dinámico, que informa certeramente y con lenguaje comprensible para todos los niveles sobre aspectos jurídicos en los que cualquier ciudadano común puede verse envuelto. ¿A qué hora se trasmite? Entre semanas a las 7.15 de la mañana (cuando ya mucha gente salió para el trabajo) y los sábados a las 5.15 en que generalmente la mayoría ve la película que pasa Tele Rebelde a esa hora para desconectar. ¿Porqué un programa que tiene utilidad como ese no pasa en horario nocturno y en cambio mantienen por la noche clavos como “El salón de la risa” y toda esa tira de ¿humorísticos? (la excepción es “Vivir del cuento” que AÚN hace reír) o todos esos programitas de 5 o 10 minutos de los canales educativos (como Signos, Artevideo, Cuidemos al amor, y títulos similares que nadie ve)?
En cuanto a la teoría aristotélica de Gerardo Fernández sobre la distribución de los capítulos y los puntos de giro, además de que casi nadie lo entiende, una telenovela no es un teorema que se resuelve con fórmulas, tengo entendido que en la televisión comercial se filman 20 capítulos y comienzan a trasmitir, mientras se están escribiendo los próximos y comienzan los investigadores de audiencia a captar en vivo, en la calle, y através del teléfono y otros medios, la aceptación que tiene la novela, si algo no funciona se va cambiando y si es un fracaso total se saca del aire… y eso que se supone que como tienen recursos los derrochan. Pues no, saben cuidar su dinero, sin embargo aquí filmamos cien capítulos sin estudios de audiencia ni nada y ahora hay que “empujárselos” obligado… ¿No creen los inefables directivos del ICRT que también de la televisión comercial tienen que aprender? Disculpen la extensión, pero me indigna que sigamos con el mismo cuento de la bala perdida -como dice Arnaldo- justificando toda la basura que hacen y nadie les pone coto. Gracias.
7 TOMY ONE. 30|5|2013 a las 19:59
Coincido con casi todos , lo del porvenir es una ridicules que en nada hace crecer el acervo cultural del cubano ,las explicaciones siempre estaran ahi y los culpables , nada que en esto tambien hay crisis y si no se transita por los canones del gusto popular y aunque la TV. no sea comercial al menos debe hacerla la vida mas llevadera a los cubanos con trasmisiones que tengan en cuenta el gusto y la satisfaccion del pueblo y no la perogrulladas de los supertecnicos del tipo Shakesperare que ademas en nada se parecen , para novelas los Brasileros , son grandes melodramas y que ? PARA ESO SE HACEN SI SE TRATARA DE GRANDES OBRAS ESTETICAS ENTONCES SERIAN MENOS POPULARES , TODO NO PUEDE SER PERFECTO Y MENOS EN NUESTRA SOCIEDAD QUE ESTA LLENA DE IMPERFECCIONES QUE SE ESTANB TRATANDO DE PERFECCIONAR , PERO CUANDO ???
8 Un televidente. 12|6|2013 a las 17:03
Bueeeeeeeeeeeeeno, pero tan mala tan mala no estuvo la novela Santa María, y la música era buena, peorsísima es la brasileña que todavía ahora en junio están pasando, y eso que es de OGlobo, la de Chiong me pareció divertida, aunque hubo personajes que si al final no iban a ser “defendidos”, mejor que ni fueran, como el monaguillo.
Y es cierto, Fdez. no es tan bueno tan bueno, aquello de Lito no me pareció nada del otro mundo, ni de este,
Un televidente.