Actualizado el 30 de junio de 2013

Audiovisual cubano:

Cambiar todo lo que debe ser cambiado

Por: . 27|6|2013

Audiovisual cubano: Cambiar todo lo que debe ser cambiadoCuando el 1º de mayo del 2000 Fidel dijo: “Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado; es igualdad y libertad plenas; es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos; es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos”, quizás quienes le escuchamos no entendimos la trascendencia de aquellas palabras que hoy son por excelencia el concepto de Revolución.

En mi caso, cuando también a principios de mayo, pero del 2013, me enteré de la reunión de los cineastas, que de todas las generaciones y sexo se congregaron en forma numerosa “para cambiar todo lo que debe ser cambiado”, fui feliz. Lo seguí siendo con cada documento o propuesta que han circulado de las asambleas y en específico del llamado grupo de los doce (o de los veinte). A propósito alguien me comentó que en la asamblea primigenia habían propuesto a once personas para integrar el grupo de trabajo que se encargaría del dialogo e intercambio con las instituciones. Pero once no es un número histórico ni cabalístico, así que acordaron ser doce (que luego fueron veinte): Fernando Pérez, Manolo Pérez, Senel Paz, Rebeca Chávez, Arturo Arango, Enrique Colina, Pavel Giroud, Lourdes de los Santos, Magda González Grau, Enrique Álvarez, Ernesto Daranas, Daniel Diaz Ravelo, Frank Cabrera Rode, Inti Herrera, Luis Ernesto Doñas, Alexander Rodríguez, Pedro Luis Rodríguez, Jorge Perugorría, Claudia Calviño y Vanesa Portieles

Quizás pasen a la historia como unos nuevos doce (o unos veinte nuevos): los gestores de un cambio en la concepción del audiovisual cubano, por el que se está luchando desde el penúltimo congreso de la UNEAC.

Para conocer que han logrado y que se proponen dialogué con todos y todas, porque, como en Fuenteovejuna, todos son responsables sin que exista una sola voz rectora. Su guía es el llamado realizado a la sociedad cubana para mejorar lo que se ha hecho y avanzar con fórmulas nuevas que contribuyan a salvar la cultura audiovisual de nuestro país.

—¿Cómo nació la primera reunión de cineastas que dio lugar al intenso trabajo realizado en las últimas semanas?

—Nació por lógica natural, porque, al igual que en la canción de Bob Dylan, esta respuesta de los cineastas cubanos “estaba flotando, floreciendo en el aire”.

“Nació porque no fuimos convocados y por eso nos convocamos.

“Nació porque los cineastas cubanos siempre hemos defendido nuestro derecho a participar en la construcción de nuestro medio cinematográfico, tratando de hacer entender su atipicidad.

“Nació porque tenía que nacer después de años de fragmentación y porque, por primera vez, cineastas de tres generaciones encontramos el espacio (espontáneo, orgánico, revolucionario) para compartir y expresar nuestras diversas, plurales y convergentes inquietudes.

“Nació porque amamos el cine cubano y queremos hacer su camino al andar.

“Nació porque nadie nos convocó, pero aquí estamos”.

—¿Cuáles son las causas principales que movilizaron casi espontáneamente a los creadores del mundo audiovisual?

—Esa movilización espontanea es una reacción consciente a una serie de carencias que nos exigieron intervenir directamente en el panorama de la producción y distribución del cine cubano para trabajar en el diseño de sus estrategias de revitalización, desarrollo y fomento.

“Más allá de lo anecdótico sobre los hechos y señales que nos trajeron hasta aquí, la situación del cine cubano y la funcionalidad de su institución rectora —el ICAIC— está condicionada, por una parte, por la desaparición de todas las formas de participación con que contábamos los cineastas dentro de la institución. De coprotagonistas pasamos a ser objeto del trabajo de otros. Por otra parte está la renovación tecnológica y la proliferación de nuevas formas de producción y realización que han multiplicado las variantes de hacer cine en Cuba.

“Como partimos de carencias, el objetivo principal es crear lo que no tenemos: primero, un sistema de participación para generar propuestas y tomar decisiones. Al mismo tiempo, concebir un ecosistema para el cine cubano en el que un proyecto cinematográfico pueda gestarse bajo formas de producción muchos más dinámicas que las ofrecidas por la productora ICAIC en estos últimos años.

“Partimos de hacernos una pregunta: ¿Qué quiero para desarrollar mis proyectos como cineasta?

“Algunas de las respuestas más importantes son: tener un estatus legal para los cineastas y para las productoras en que puedan asociarse; contar con un Instituto de Cine (el ICAIC) que garantice un ecosistema viable al desarrollo y la multiplicidad del cine cubano, con un modelo de dirección consensuado entre un Presidente del Instituto y un Consejo Artístico permanente y renovable (Parlamento de Cineastas), quienes compartirán el diseño, la ejecución y las responsabilidades que se deriven de la práctica de la actividad cinematográfica cubana, y contar con una red de exhibición profesional acorde con el desarrollo de las nuevas tecnologías y con cuotas de pantalla favorables a la promoción del cine nacional, sin desdeñar la exhibición de películas extranjeras con alto nivel de calidad artística y de interés cultural.

“Todo esto debe estar contenido, regulado, en una Ley de Cine que estimule y propicie el desarrollo de la actividad cinematográfica, teniendo en cuenta un enfoque sistémico que abarque el desarrollo de proyectos, las fuentes de financiación, producción, promoción, distribución y exhibición, y asumiendo el carácter cultural y empresarial de todas estas instancias”.

—¿Por qué un “Grupo de los Doce”? ¿Quiénes forman parte de ese conjunto?

—En la primera Asamblea de cineastas convocada el 4 de mayo se decidió escoger a algunos representantes de la mayoría, para que, de manera más concentrada, ese grupo se reuniera y elaborara propuestas sobre los diferentes temas que nos preocupan. Se escogieron, casualmente, doce, que representan diferentes generaciones, tendencias y especialidades dentro del audiovisual. Posteriormente se agregaron otros ocho integrantes, consensuados con la masa de creadores, así que en total sumamos veinte, entre directores, guionistas, productores, tanto de ficción, de documentales o de animados, tanto institucionales como independientes. Todo lo que elaboramos lo consensuamos con la Asamblea de Cineastas, que convocamos cada vez que se requiere.

“Tenemos un flujo constante de información, pues habilitamos un correo electrónico que recibe todas las sugerencias y preocupaciones de los creadores. El correo es cineastascubanos@gmail.com. Abrimos también, en la web de la UNEAC, un espacio llamado Cine Debate, donde se colocan todos los documentos emitidos por el grupo y los que consideramos necesarios consultar sobre determinados temas”.

Este grupo se reunió con Rafael Bernal, Ministro de Cultura ¿Qué resultados alcanzaron?

—De momento, el principal resultado parece ser el encuentro mismo, el reconocimiento a nuestro trabajo que está implícito en esa acción. El martes 11 de junio dialogamos durante más de dos horas con el Ministro y, entre todos, explicamos a Bernal los objetivos que nos proponemos a corto y mediano plazo: quedó claro que nuestros objetivos no se centran en la reestructuración del ICAIC sino en el diseño general del sistema del cine cubano. Un sistema donde el ICAIC debe ser una pieza central, pero no única. Bernal nos propuso que estudiáramos el diagnóstico que la comisión estatal designada al efecto está realizando con vistas a la reestructuración del ICAIC, y estuvimos de acuerdo. Nosotros enfatizamos en la necesidad de avanzar hacia una Ley de Cine, e insistimos en que ya en poder del Ministerio de Cultura hay documentos que pueden ser revisados y aprobados a la mayor brevedad. Este último es un punto esencial porque se trata de los resultados más inmediatos y útiles que podemos lograr.

“El Decreto Ley y el Registro son nuestra vía rápida, aquello en lo que ya se ha avanzado mucho. La Ley de Cine requerirá más tiempo. Esos son nuestros objetivos a corto y mediano plazo. Nada de largo plazo.

“También hemos dicho muchas veces que queremos hacer las cosas bien, pero con urgencia. Se han acumulado demasiadas posposiciones y desatenciones por parte de las instituciones, y ya no se puede perder un minuto más. Tenemos prisa”.

—¿Y el Registro del Creador avanza?

—El Registro del Creador Cinematográfico y Audiovisual, al igual que otros registros artísticos que funcionan en el país, como es el caso del de los artistas plásticos, los escritores y más recientemente los guionistas, se instaura e implementa a través de un Decreto Ley que reconoce el estatus legal, como trabajadores, de sus miembros, y un Reglamento adjunto. En los artículos de este último documento están reflejadas todas las disposiciones que regulan la organización y el funcionamiento del Registro, así como los derechos y deberes del creador cinematográfico y audiovisual.

“El proyecto para el Decreto Ley fue elaborado hace unos cinco años por la comisión de Cultura y economía, de la UNEAC, en conjunto con especialistas del Ministerio de Cultura y del ICAIC. Todos los documentos de este tipo tienen que cumplir un largo recorrido antes de ser aprobados. Nuestro proyecto, según nos informan, ya está en la fase final, y solo queda pendiente la aprobación del Reglamento. El Decreto Ley debe ser firmado por el Presidente de la República. El Reglamento, por el Ministro de Cultura. Pero es improcedente aprobar el Decreto Ley sin su complemento, porque el Registro del Creador Cinematográfico y Audiovisual no será efectivo, de todas formas, hasta que no exista el Reglamento.

“El grupo de trabajo conformado por cineastas, en consenso y diálogo constante con una mayoría de los creadores activos que integran el complejo mapa del audiovisual cubano actual, hemos elaborado y escrito esa propuesta de Reglamento del Registro Nacional del Creador Cinematográfico y Audiovisual, seguros de que responde a nuestras necesidades más específicas y, sobretodo, bien enmarcada en los cambios que se operan en el país desde el pasado Congreso del Partido. Llevamos la propuesta a la Asamblea y fue aprobada por unanimidad.

“Ya fue entregada a las instancias pertinentes dentro del Ministerio de Cultura y al propio Ministro. Ahora esperamos por el dictamen de los especialistas.

“Estamos convencidos de que la pronta creación del Registro Nacional del Creador Cinematográfico y Audiovisual será un primer paso necesario para viabilizar y potenciar la producción autónoma en Cuba, mientras se piensa, dialoga, escribe y aprueba la imprescindible Ley de Cine”.

—A los efectos de los cambios actuales en Cuba, ¿qué importancia le ven a un movimiento espontáneo y bastante consolidado como el que ustedes integran?

—El Grupo de los Doce o de los Veinte, o si lo prefieres la Asamblea que hacemos los sábados, está en total sintonía con los cambios en el país. Quizás lo que llama la atención es que estos encuentros se organizaron “fuenteovejunamente” y no porque una institución los convoca. Responden a la necesidad de debatir y confrontarnos y, sobre todo, “tomar cartas” en nuestro futuro como creadores. Lo que hasta hace unas pocas semanas compartíamos entre amigos se transformó en una energía importante y en un redescubrimiento o puesta a día de mecanismos muy revolucionarios y participativos que nosotros los cubanos conocemos muy bien. No es una moda o no nos ponemos a la moda.

“El detonante, el hilo invisible que unió este magma lo hemos explicado en todos los documentos y en las Asambleas. Esta acción ‘espontánea’ tiene otro significado y es el de la responsabilidad y la pasión con que se involucran cineastas de varias generaciones y la coherencia de ver su obra operando en un sistema: es esa la visión que aportamos al debate.

“Todo este asunto: nuestro Grupo y sus propuestas, las Asambleas, las informaciones, las ideas consensuadas, es una práctica real y concreta de algo a lo que Raúl, el presidente Raúl Castro, convoca constantemente: debatir, polemizar, buscar las mejores ideas, involucrarnos, sentir que el proyecto cubano es de todos y no un diseño desde un buró, aunque esté lleno de buenas intenciones.

“La importancia radica en que se puso sobre el tapete que es posible y necesaria la participación y mientras más amplia y diversa mejor. Así no daremos cabida a la indiferencia. Hablamos y defendemos el proyecto de la cultura cubana donde está inscrito el cine cubano del siglo XX y del Siglo XXI.

“Las vivencias, el ejercicio de mirarse y encontrarse luchando con este Grupo, es lo que hace sólido el camino elegido”.

—¿A cuáles objetivos futuros le ven ustedes mayores posibilidades de convertirse en realidad?

—Lo que estamos proponiendo es un sistema para el cine cubano dentro del cual cada uno de los objetivos planteados tiene su función. Hay necesidades inmediatas, derivadas de los años de inmovilismo, tales como la necesidad de legalizar y estructurar la producción independiente o crear un Fondo de Fomento a la cinematografía nacional, pero es la Ley de Cine la que realmente establece ese sistema que necesitamos. Esta es la única manera de articular y potenciar la producción, la exhibición, la distribución y el respaldo al patrimonio cinematográfico. No debemos pensar entonces en cuáles de nuestras propuestas tienen mayores posibilidades, sino en el modo de hacerlas funcionar en su conjunto desde una Ley de Cine que nos actualice con respecto a lo que ahora mismo está sucediendo en otras naciones del área.

“Si alguna vez fuimos pioneros en esto, la realidad es que ya no somos parte de esa vanguardia que coloca a su cine en el centro del patrimonio cultural. El costo de eso está a la vista. Nuestra actualización económica está urgida de encontrar fórmulas que potencien la excepción que la cultura merece como esencia misma de la espiritualidad de un país. El cine es una piedra angular de esa excepción y no vamos a revertir esta situación de crisis con medidas aisladas; la clave está en ese sistema que entiende la complejidad, diversidad y peculiaridad del cine en el presente, que reconoce a sus verdaderos actores y que propicia un escenario con nuevas posibilidades mucho más acordes con los propios cambios que el país implementa. No hay otra vía para hacer más y mejor cine, para actualizar nuestros estándares de exhibición y distribución, para recuperar el terreno perdido con nuestro público y recolocar internacionalmente al cine cubano”.

—Pero sólo estamos hablando de producción y, en menor medida, de distribución. ¿Qué ocurre con el patrimonio cinematográfico?

—Una de las preocupaciones esenciales que nos animan es precisamente el Patrimonio Fílmico y Sonoro, ya que sabemos el alto grado de deterioro en que se encuentra, en muchos casos irrecuperable, en otros menos grave, pero que, si se sigue dilatando su restauración, corremos el peligro de perderlo definitivamente. Valoramos todo el trabajo que a través de la Junta de Andalucía se ha hecho para recuperar las bóvedas, y, de conjunto con el INA de Francia, restaurar y digitalizar una gran cantidad de Noticieros ICAIC, los cuales han sido declarados por la UNESCO como Memoria del Mundo.

“Algo se ha logrado, pero ante la inmensa cantidad de materiales, no sólo copias positivas, sino negativos también, en grave estado, esperando aparezca el financiamiento para su restauración en una larga lista de espera, no podemos menos que alarmarnos.

“Urge concebir el patrimonio fílmico como algo que atañe a la memoria del país, no es propiedad única de alguna institución y hacia ese pensamiento creemos debemos volcarnos. Hay que realizar esfuerzos conjuntos entre todas las instituciones del país para solucionar la digitalización de todos los materiales posibles, incluso tratar de realizar alguna campaña internacional en busca de financiamiento para lo que resta.

“Otra de las preocupaciones que tenemos es el concepto de patrimonio y la conciencia de esto en las nuevas generaciones de cineastas que, de manera independiente, realizan sus obras. Ellos, por lo general, dejarían una copia en el archivo fílmico del ICAIC, que, como parte de la Cinemateca de Cuba, debe atesorar copias de todo lo que se produzca como cine cubano.”

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