Actualizado el 23 de agosto de 2013

Luis Morlote:

“En los últimos años se ha ganado en diálogo”

Por: . 21|8|2013

Luis MorloteAhora que se celebrará el Segundo Congreso de la Asociación Hermanos Saíz, en octubre, me ha parecido oportuno entrevistar a su presidente Luis Morlote, para que hable de sus experiencias personales en la organización y de los objetivos de la importante reunión.

 Conocí la organización en la ciudad de Santa Clara, cuando estudiaba filología en la Universidad Central de Las Villas. Su actividad en ese territorio se concentraba en la música y la literatura. Por esos años nacieron los primeros libros de la hoy reconocida editorial Sed de Belleza, y el que luego sería el núcleo fundamental de La Trovuntivitis, un movimiento de jóvenes trovadores villaclareños que compartía sus canciones  con un público, mayoritariamente universitario, que se reconocía en los temas que cantaban.

La Asociación villaclareña estaba integrada entonces por un centenar de creadores de mucho talento, que al tiempo que desarrollaban su obra personal supieron encauzar una obra colectiva, expresada en una programación sistemática en la Casa del Joven Creador y en un grupo de eventos, que han llegado hasta hoy como verdaderos referentes culturales. Pienso en el Festival de la Trova Longina, en el Caturla o en el Ciudad Metal. Verdaderamente la AHS villaclareña constituía un movimiento activo y con mucha convocatoria, no solo hacia su membresía, sino entre un público joven. Yo empezaba ya a realizar mis primeros programas radiales en la emisora CMHW. Quizás fue esa la razón principal que me motivó a integrarme a ella, desde la sección de audiovisuales.

Sinceramente nunca me vi dirigiendo en la organización de manera profesional. Como te decía, comencé a vincularme a la AHS villaclareña, y a participar de manera más directa a finales de los 90. Fueron años vividos con mucha intensidad, en los que me fui involucrando, y me fueron involucrando, creadores que conducían el trabajo de la Asociación en el territorio, como el poeta Alpidio Alonso y el músico y promotor cultural Elliot Porta, por solo citar dos amigos, de los muchos que por entonces integraban el equipo de trabajo de la Dirección Provincial.

Casi sin darme cuenta, me fui integrando, y a la par de mis labores como profesor de Lingüística de la Facultad de Humanidades de la Universidad Central y como director de programas de la radio villaclareña, acepté una mañana de junio de 1999 la Presidencia Provincial, sin comprender bien que comenzaba a transitar  un camino y a participar de modo más directo y comprometido en una organización, que desde ese momento y hasta la actualidad le han dado sentido a buena parte de mi existencia.

El tránsito a la Dirección Nacional, de ahí a su Vicepresidencia, que ejercí durante seis años, y a la Presidencia Nacional, en la que me he desempeñado por siete años, solo me los puedo explicar como un acto de infinita confianza de un grupo de escritores y artistas de mi generación, quienes han creído en la utilidad de mi trabajo y de mi compromiso, con una organización única, que tiene en la diversidad creativa  de quienes la integramos su mayor capital.

Creo que en los últimos tiempos se ha ganado en diálogo, fundamentalmente con los Centros, Consejos e Institutos a nivel nacional, que es desde donde se traza la política de atención y promoción de cada una de las manifestaciones artísticas. También se ha avanzado en las provincias. Como organización somos tenidos en cuenta, convocados y escuchados. No son pocos los proyectos que hemos emprendido de conjunto, ahí están las Convocatorias a Becas y Premios lanza cada año con el coauspicio del sistema institucional de la cultura, sin embargo, no se trata de sostener una relación siempre complaciente.

Como organización de creadores estamos llamados a ser también contrapartida de esa institución, a reclamar la atención de esta sobre el talento emergente y a denunciar distorsiones o errores en la aplicación de la política cultural. Dialogamos permanentemente con las instituciones sobre temas diversos que atañen a los artistas y que, en muchos casos, constituyen preocupaciones de los jóvenes cubanos en sentido general. Pienso que ese diálogo se sustenta en el respeto y la sinceridad, en decir siempre lo que se piensa sin oportunismos de ningún tipo, y es ahí donde radica el prestigio que la organización ha ido alcanzando frente a las instituciones.

Son miembros de la organización los creadores que la necesitan, y hoy podemos decir que los más importantes escritores jóvenes son parte de la membresía, como también lo son los más notables creadores del hip hop, del rock, la trova o de la música electrónica, géneros musicales de formación autodidacta cuyas dinámicas de producción y promoción han estado muy vinculadas a la existencia misma de la organización.

Luis MorloteSi recorremos las filiales provinciales podremos apreciar, de igual modo, que la mayoría de los jóvenes con verdadero talento integra las filas y participa de su día a día. No obstante, es cierto que hay que trabajar más con los egresados del sistema de enseñanza artística, sobre todo en la capital. Convocarlos y ponerlos a participar más,  es uno de los desafíos que tenemos.

Hemos mantenido un vínculo con jóvenes que integran organizaciones que son, en alguna medida, similares a la nuestra. Pienso por ejemplo en la organización brasileña Contato que promueve la creación musical y audiovisual al tiempo que lleva a cabo proyectos que tiene como centro la potenciación de una oferta cultural alternativa al interior de comunidades desfavorecidas. Obviamente, nos interesa el intercambio de experiencias y más que nada dar a conocer el quehacer de los creadores cubanos más allá de nuestras fronteras. Espacios como el Encuentro de Jóvenes Escritores Latinoamericanos, que realizamos de conjunto con el Centro Dulce María Loynaz durante la Feria del Libro, o los encuentros con jóvenes realizadores en medio del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano han sido también muy importantes para establecer relaciones y encausar proyectos. Quizás el evento de mayor trascendencia en ese sentido sea las Romerías de Mayo, que convoca cada año a cientos de jóvenes de todo el mundo.

En el Segundo Congreso creo que toca discutir sobre los modos de producción, distribución y promoción de la creación artística hoy. Ante la emergencia de nuevas vías para la creación, más independientes y autónomas, es necesario replantear el rol de la organización y el de las instituciones. Los cambios que hoy tienen lugar en el país obviamente también impactan a la cultura y se trata de seguir promoviendo y salvaguardando el talento, lo cual implica estimular y proteger la experimentación artística. En momentos en que se impone lo banal y lo superficial, la cultura y la creación artística en particular constituyen, sin duda, un ámbito de resistencia contrahegemónica. Por eso de nada sirve repetir fórmulas preestablecidas, toca ser creativos incluso en las maneras de existir como colectivo, como asociación.  Seguir apostando por la cultura es hoy apostar por un futuro más pleno.

Yo siento que en la organización he crecido profesional y espiritualmente. La Asociación me ha dado la oportunidad de compartir con muchos creadores de las más diversas generaciones y me ha ofrecido el privilegio único del intercambio casi constante con figuras muy notables de la cultura cubana, algunas de  las cuales en estos años hemos distinguido con el premio Maestro de Juventudes. Pero, sobre todo, la satisfacción  de haber podido contribuir, en alguna medida, a la promoción de la obra de cientos de jóvenes escritores y artistas de mí tiempo.

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