Actualizado el 10 de enero de 2014

Yaima Orozco

“La Trova me hace mejor persona”

Por: . 8|1|2014

Yaima OrozcoHace años se concentran en Santa Clara varios jóvenes trovadores, que se encuentran entre los más valiosos del país. Entre ellos está Yaima Orozco, muchacha protegida por la sencillez, dueña de un dulce timbre y portadora de una lírica de sensualidad poderosa.

Estudié Educación Musical en la Universidad Pedagógica Félix Varela, de Villa Clara, y allí una de las asignaturas de la especialidad era guitarra, aunque  en ese momento la estudié solo porque formaba parte del plan de estudio. Luego, cuando intenté las primeras canciones estando aún en el Pedagógico, los pocos acordes que sabía poner calzaban las melodías que me inventaba. Me gustaba mucho el resultado. Era como jugar.

Estando en la secundaria, mis profesores de Educación Musical fueron Raúl Cabrera, del trío Enserie, Mayelín y Vionaika del dúo Evocación. Crearon una brigada artística y ensayábamos por las tardes. Íbamos a festivales de pioneros, a actividades comunitarias, y el repertorio eran canciones de la nueva trova y de la trova tradicional. La primera canción de trova que canté me la enseñó Raúl, “Oigo tu voz” de Rubén Aguiar, y aún la canto en los conciertos. Mi padre siempre dice que Raúl es el culpable de que yo sea trovadora, y es que es así. Esa fue mi primera conexión con la trova. Luego con este precedente conocí El Mejunje y ya fue para siempre. La primera vez que entré a El Mejunje, Levis Aliaga cantaba “Parece un aguacero”.

Empecé a ir cada jueves a El Mejunje. Me enganché muchísimo. Antes de componer solo cantaba en los festivales de la FEU, pero siempre canciones de trova. Después de conocer a los trovadores y de seguirlos a todos los conciertos se me empezaron a salir las canciones sin yo saberlo. En el 2005 tenía tres canciones y mi primer y único público era Alain Garrido.

Los temas de mis canciones son el amor, la ilusión, la patria, los amigos, los libros, la familia, la naturaleza. Los días.

Nosé por qué hay más trovadores que trovadoras. Siempre que me hacen esta pregunta, me hace pensar pero no lo sé. Históricamente las mujeres también han sido artistas, incluso en épocas pasadas cuando no podían serlo se disfrazaban de hombre para poder actuar. Con los años, con la emancipación y la lucha por la igualdad ya no pasan estas cosas. Las mujeres y los hombres tenemos las mismas posibilidades. A veces creo que tenga que ver con el espíritu y la esencia de ser trovador, la necesidad de andar de un sitio a otro con la guitarra y las canciones a cuesta. Y las mujeres por naturaleza somos más de cuidar, proteger, criar a los hijos. A pesar de los años pensamos todavía que nosotras somos quienes mejor hacemos este tipo de cosas.

¿Trova femenina? Creo que se puede hablar de trova. No hacen falta etiquetas ni aclaraciones, ni fechas, ni géneros salvo que sea para contar mejor la historia  de la manera más verdadera posible. La trova se da  y vive en el escenario del día a día, creado, mejorado, vivido por los hombres y las mujeres que lo habitan. La trova es una sola, ya lo han dicho.

A La Trovuntivitis entro de la mano de Alain Garrido. Un día me escuchó cantar y me invitó a hacer voces en un concierto que estaba organizando para despedir el año 2004. Fue la primera vez que canté en El Mejunje. A partir de ahí vinieron muchas veces más, primero haciendo solo coros con  Leo, Diego y luego ya mis propias canciones. La Trovuntivitis fue el impulso final que me hizo ver un mundo nuevo, el de crear, componer, opinar, cantar, pero también me mostró el mundo de los buenos amigos. Alain, Roly, Marchena, Irina, Karel, Yordan, Diego, Leo, Yunior, Miguel Angel, Michel, Yatsel son los mejores amigos que tengo.

La trova es de poco interés para los medios de difusión. A pesar de eso hay muchas instituciones que acogen a los trovadores y nos apoyan. Aquí, en Santa Clara, tenemos nuestra gran casa que es El Mejunje de Silverio, con un espacio creado y mantenido por 16 años: la peña de LaTrovuntivitis, cada jueves a las once de la noche. Además de esto me atrevo a decir que todas las instituciones culturales de Santa Clara guardan fechas en su programación para conciertos de trovadores, no solo santaclareños. En la emisora de radio y la televisión de la ciudad también tenemos espacio de manera seguida para promocionar nuestra música, los conciertos y proyectos. Entonces somos privilegiados los trovadores  en Santa Clara.

En La Habana hay espacios muy queridos también: los que se hacen en el escenario del Centro Pablo, la peña del patio de los Estudios de Grabaciones  Areito de la EGREM, La Utopía; pero llegar a la radio y la televisión habanera es complicado, casi inalcanzable para los de provincia. Muchas veces se consigue estar en determinados programas de radio o televisión nacional gracias a gestiones personales. Sí que hay programas, pero son tan pocos que no alcanzan para difundir de manera más constante ni siquiera la obra de los mejores trovadores que hay en el país. Con el tema de las grabaciones pasa lo mismo: solo pocos proyectos han logrado ser del interés de las discográficas nacionales. Ha habido intentos para darle solución a esta necesidad que tenemos como artistas de dejar memoria fonográfica y difundir nuestra obra. Proyectos provocados por la AHS Nacional han corrido con muy poca suerte, y estoy hablando del disco compilatorio Raspadura con ajonjolí y El diablo ilustrado, en ambos estoy incluida como parte de una generación concreta de trovadores. También la AHS hace unos años creó un espacio de concierto, “Verdadero Complot”, en el que se intentaban salvar las grabaciones en vivo de cada concierto para luego promoverlo. Algunos nunca vimos el disco y el proyecto murió. Lo que va quedando es improvisar un estudio e ir grabando independientemente, pasar la música de mano en mano si queremos ser escuchados.

Las peñas de trova son el espacio ideal para tirar las canciones. Es el momento del contacto directo entre ellas y el público. En ese momento paro de pensar un poco en que componer es como jugar, porque quiero hacerlo bien para que se entienda lo que estoy diciendo. Cuando soy la anfitriona me encanta compartirla con otros músicos y trovadores, con poetas, pintores, inventar cosas distintas cada vez, trabajar. Me gusta ser un poco promotora de otras obras también, en eso he basado el espacio que tengo en la UNEAC de Santa Clara hace tres años por el que han pasado montones de amigos.

Las canciones me han hecho viajar y conocer. No solo ciudades y lugares, sino gentes, maneras de vivir y de pensar. Lo siento como un mismo canal. Por el que salen las canciones  entran las vivencias que provocan nuevas canciones y nuevas vivencias a su vez. Es un aprendizaje continuo. Es lo que más me gusta de ser trovadora. Quiero muchos escenarios donde cantar porque es lo que prefiero hacer y porque estoy convencida de que la trova me hace mejor persona. De verdad.

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