Actualizado el 22 de noviembre de 2014

Desde la acera de la otra esquina

Por: . 19|11|2014

La otra esquina. Se trató que,  además de las tramas principales, se tocaran algunos conflictos con los que algunas personas se pudieran identificar. Además de que en cada capítulo se podían intensificar o crear nuevos conflictos y mantener el interés del televidente.En un chat de Facebook hace poco leí un intercambio interesante sobre La otra esquina.  Y aunque FB es de libre acceso no voy a decir de quienes se trata, pero anoté las palabras pasable, bodrio y la frase “no está mal”. L@s foristas decían que si se comparaba con las telenovelas recientes esta no era un bodrio, estaba pasable  y “no está mal”.

Coincido con esos criterios: La otra esquina se aleja de propuestas hechas a la carrera “sin carrera” que no se salvaban ni por actores y actrices que conocen su oficio y a pesar de eso, estuvieron mal.

En primer término en La otra esquina  la profusión de conflictos creíbles permite que una se traslade de una a otra historia que navegan por variadas circunstancias: la infidelidad, el alcoholismo, el amor en la tercera edad, el robo, diferentes poderes adquisitivos, y hasta las consecuencias de un ciclón.

La dirección de actores funciona en buena parte de la trama, que se acompaña de una fotografía acertada. Pero, como todavía la telenovela no llega a la mitad traigo aquí a sus padres, la guionista  Yamila Suárez y el director Ernesto Fiallo.

Directora de  dos documentales,  Tango Havana  y  Ay mi amor, éste en codirección con  Fiallo; guionista de los telefilmes, Desireree, también con Fiallo, más Invierno y Otoño con dirección de Yaima Pardo, forma parte de un proyecto que abarca las cuatro estaciones, Yamila accedió a responder:

¿Por qué tantas subtramas?

Es difícil complacer a un público tan diverso y exigente como el nuestro, con un único espacio para este tipo de dramatizados. Se trató que,  además de las tramas principales, se tocaran algunos conflictos con los que algunas personas se pudieran identificar. Además de que en cada capítulo se podían intensificar o crear nuevos conflictos y mantener el interés del televidente. Esa fue la pretensión al menos.

 ¿Realizaste algún estudio previo a escribir el guion?

En algunos casos, como el de la violencia de género y  el alcoholismo. Investigué todo lo que pude sobre esta trama, su origen, sus causas y su posible solución. En este tema en particular no quisiera ser muy exhaustiva porque se me puede escapar algún aspecto que todavía no se ha desarrollado  en la trama de la novela.

También visitamos y sostuvimos encuentros con las compañeras de Etecsa, en especial con su directora Liset, quien nos brindó toda la ayuda e información sobre los problemas a los que se enfrentan las mujeres que se dedican a la profesión de telefonistas, con turnos rotativos, que incluyen noches y fines de semana.

Todos los casos legales que aparecen también fueron consultados por abogados, en este caso con la licenciada Kenia Echenique quien nos brindó una ayuda inestimable.

Cuando  escribías cada personaje ¿pensaste en la actriz o el actor que lo interpretaría?

Sí. Tuve la oportunidad de conocer el casting desde que escribía los primeros capítulos  Algunos de los actores propuestos no pudieron trabajar porque tenían otros compromisos de trabajo en el momento de la grabación. Pero realmente me facilitó mucho el trabajo escribir pensando en la actriz o el actor que interpretaría un personaje determinado.

No quisiera mencionar a todos, pero si destacar el caso de Blanca  Rosa Blanco, Julio Cesar Ramírez, Amarilis Núñez, Miriam Socarrás, Enrique Molina, Diana Rosa Suárez, Tamara Castellanos y Denis Ramos, por mencionar algunos.

En realidad algunos actores que llegaron al personaje una vez concluidos la escritura de los capítulos, adoptaron sus personajes de tal forma que no hizo ninguna diferencia,  especialmente en el caso de Roque Moreno con Bobby y de Maikel Amelia con Marcia, a quienes agradezco muchísimo su trabajo y la defensa que hicieron de los mismos.

En el caso particular de Raúl Pomares, pienso que fue un lujo poder tener a ese gran actor en el personaje de Yayo, concebido especialmente para él.En el caso particular de Raúl Pomares, pienso que fue un lujo poder tener a ese gran actor en el personaje de Yayo, concebido especialmente para él. Por problemas de salud se tuvieron que eliminar los textos, ya comenzada la grabación, pero aun así, con su grandeza y humildad aportó mucho más al personaje, con su sola presencia, a lo que yo había escrito y de lo que le estoy muy agradecida. Esto es algo que quisiera destacar.

 ¿Por qué temas actuales?

La actualidad es algo que nos golpea día a día. Es un reto también porque hay una parte del público que quiere ver reflejada su vida y otra parte que prefiere soñar. Pero hay temas que se repiten independientemente de los problemas sociales, la familia siempre va a tener sus propios conflictos, las contradicciones entre padres e hijos, la infidelidad, el amor y el desamor son de todos los tiempos.

En nuestro país no es posible lograr una independencia llegada la mayoría de edad, y las familias crecen y se multiplican muchas veces sin poder darle solución, ni tener cada uno su propio espacio. Los ancianos y los niños son quienes más se perjudican con estas situaciones.

La vivienda y los problemas económicos; es un tema que nos afecta a todos, en mayor o menor medida. Pero hay una lucha constante en cualquiera de nosotros, y es tratar de ser mejores seres humanos, más solidarios, más unidos. Que los problemas sociales no nos conviertan en seres mezquinos, todo lo contrario.     Ese será el mensaje finalmente. Que lo haya logrado o no, dependerá del público.

Mientras, Fiallo, que es  director de  Soledad, segunda temporada de Bajo el mismo sol, del telefilme Desiree,  y especialmente su primer programa para la TV fue  el excelente De lo real y maravilloso, con guión de Eduardo Vásquez, respondió:

¿Crees que si la telenovela fuera más larga te hubiera permitido recrear más las historias? Los  minutos que dura me parecen pocos, más cuando estamos acostumbrados a obras más largas.

La otra esquina fue pensada para 27 minutos, a petición de la televisión, como ha sucedido con las últimas entregas para este espacio; así que Yamila Suárez, su guionista, trabajó la estructura de los capítulos y el desarrollo de las historias en función de este tiempo. Creo que en los 80 capítulos hay una progresión dramática de las historias y un equilibrio bien cuidado de estas en el argumento.

-¿Sabes cómo la está recibiendo el público?

-No tengo, aunque lo he solicitado más de una vez, los resultados del Centro de Investigaciones Sociales del ICRT, pero he participado junto al elenco de la novela en actividades y el público se identifica con la obra y sus personajes. Muchos profesionales, no solo del medio, se han mostrado satisfechos por el tratamiento de algunas temáticas, como los conflictos de personas de la tercera edad, la violencia de género, etc. Y hay un termómetro potencial que son los actores, que reciben directamente en la calle el criterio del pueblo, ellos están muy contentos con la favorable acogida que al parecer tiene la telenovela, con solo 30 capítulos al aire.

¿Prefieres como autor las historias contemporáneas?

Las historias contemporáneas llegan al público como una interpretación de sus contradicciones, sus dudas, el sentido del hoy, por eso me gusta trabajar obras que reflejen nuestra realidad, porque la identificación del espectador con ellas es más fuerte, en la medida en que se descubra él o personas que conozca en la historia que se cuenta.

Lo que desees decirme y yo no te haya preguntado…

Las historias contemporáneas llegan al público como una interpretación de sus contradicciones, sus dudas, el sentido del hoy, por eso me gusta trabajar obras que reflejen nuestra realidadSiempre me enfrento a una nueva obra con deseos de aprender, de buscar que se acerque a lo que pude interpretar del autor. Me gusta convocar a personas que respeto y quiero para que formen el equipo y nutrirme de ellos. Con La otra esquina he descubierto que hay muchas cosas que debo mejorar en mi próxima serie y me alegra poder estar consciente de que ninguna obra es perfecta. La novela sufrió de incomprensiones y mandatos, pagó la obra por ello y pago yo, pues los que toman decisiones, rara vez aparecen en los créditos.

Hasta aquí  llegó Fiallo. Yo quiero apuntar tres aspectos, por ahora. En el futuro volveré sobre el tema:

1-   Creo que la historia y las sub tramas de La otra esquina quedarían mejor en 40 o 45 minutos, de tal forma que le permitiría regodearse en algunos relatos.

2     La presentación y la despedida no tienen la calidad visual que alcanza la propia telenovela.

3     Es un crimen que se transmita los sábados cuando ese día es el que más pasean los televidentes y por tanto se pierden el capítulo. Hace años –por esa razón- las telenovelas del patio se transmitían lunes, miércoles y viernes.

Conversé con algunas analistas del Centro de Investigaciones del ICRT y me informaron que en los estudios parciales que han realizado, los por cientos de teleaudiencia y los índices de gusto están muy por arriba que en las telenovelas  anteriores. No podía ser de otra forma. Y retornaré sobre el tema.

Tomado de http://www.tvcubana.icrt.cu/

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