Actualizado el 12 de febrero de 2015

Polikarpa y Sus Viciosas:

Mujeres, luchadoras y punkies

Por: . 11|2|2015

Este año Polikarpa y Sus Viciosas volvió al Rock, al Parque. El festival que en los noventa le abrió las puertas a la primera banda de punk de Colombia integrada solo por mujeres, la recibió otra vez, aunque en esta ocasión “las Polas” cumplían dos décadas de  iniciarse en la escena más subterránea del país. “Nosotras comenzamos en el 94”, me dice Sandra Rojas, bajista del grupo. “Hasta ese momento una era como un adorno al ir al concierto, la compañera, la novia. Pero nosotras queríamos romper y hacer música. Por eso nos unimos tres chicas. Queríamos que en el nombre estuviera sus viciosas porque reflejaba un poco cómo éramos… (sonríe), pero necesitábamos algo más. Empezamos a buscar nombres y encontramos a Policarpa que mucha gente conocía y es un símbolo de la lucha de mujeres”.

 A finales de los setenta, la ola del punk penetraba disqueras y medios. Algunos consideraron que los preceptos que habían motivado su surgimiento se esfumaban. De ahí que Crass, un grupo inglés con una propuesta muy politizada, afirmara con toda estridencia que el punk había muerto. Sin embargo, como en aquel entonces y hasta hoy, no son pocas las bandas que nacen de la filosofía libertaria, anarquista, contra la comercialización mediática, la moda, el mercado y la discriminación, que forma parte de los presupuestos primigenios y más auténticos de esta subcultura. 

 Para quien no conociera a Polikarpa y Sus Viciosas, no haya escuchado La heroína, Libertad, No al servicio militar, Machos y otros temas de la banda, bastaría un breve paneo a la sala donde transcurre esta conversación  para llevarse algún indicio de lo que significa la música y el arte de Polikarpa….Las fotos que remiten a festivales alternativos, luchas de mujeres, luchas ecologistas, no dejan dudas sobre la corriente del punk a la que pertenece. Tampoco es casual que los primeros cruces de palabras entre Sandra y yo hayan ocurrido unos días antes, camino a la presentación del libro Memorias sin mordaza, en Bogotá.

 “En Colombia, me explica, el punk tiene dos tendencias: una en que se hace música solo por hacerla y muchos chicos encuentran en este ritmo una salida, una forma de escape y ya. Y hay otra tendencia que es el anarco-punk, que sí se volvió mucho más política, más de construir desde la música también”. Sandra abre un paréntesis. Le parece necesario ir a los orígenes del punk colombiano. Porque marcó una salida a la drogadicción y la violencia. Porque desde el comienzo ayudó a cambiar muchas cosas: 

 “El punk llega a Colombia por Medellín a finales de los setenta, principios de los ochenta,  y lo que estaba imperando era el narcotráfico. Había una cultura de  sicariato muy grande y el punk en ese momento salvó  a muchos chicos de volverse sicarios. Muchos chicos empezaron a través de su música a decir no queremos ser sicarios, queremos otro tipo de propuesta.

 “Esa ha sido la intención de Polikarpa…, que la música sea un vehículo político para poder transformar desde el discurso y hacer también cosas  diferentes…Hemos estado trabajando  muy enfocadas en todo lo que pasa con esta violencia tan dura, de tantos años. Nuestras letras tienen que ver con toda esta realidad, y con lo que pasa con las mujeres”.

 “Esa ha sido la intención de Polikarpa..., que la música sea un vehículo político para poder transformar desde el discurso y hacer también cosas  diferentes...Hemos estado trabajando  muy enfocadas en todo lo que pasa con esta violencia tan dura, de tantos años. Nuestras letras tienen que ver con toda esta realidad, y con lo que pasa con las mujeres”.Tú hablaste de la búsqueda del nombre de la banda, de la luchadora independentista Policarpa Salavarrieta. ¿Qué hallaron en esa mujer?

 “Policarpa es una de las primeras mujeres realmente guerreras en este país, que también estaba como nosotras en un mundo muy masculino, en medio de una lucha muy masculina. Fue de las pocas que tomó partido  y comenzó a luchar por sus sueños. Y nos dejó ese discurso tan divino que habla de la libertad, donde le dice al pueblo indolente, tu suerte sería diferente si conocieras el precio de la libertad. A partir de ahí decidimos iniciar la banda.

 ¿Cómo dialogan con el amplio movimiento de mujeres y feministas que existe hoy en Colombia y con la diversidad de luchas que ellas están asumiendo?

  “En este momento, sí, hay un movimiento muy grande. Muchas mujeres están haciendo cosas impresionantes y nosotras con Polikarpa…nos hemos acercado mucho a ellas.  Siempre ha sido una de nuestras banderas. Musicalmente hemos querido  rescatar un poco la historia de ese movimiento de mujeres que no nos han querido contar.

 “Yo me fui a vivir a España hace 4 años. Me fui con mi compañero Emilio y mi hijo. Estando allá las chicas organizamos una gira por Europa. Fue muy interesante cómo nosotras durante los conciertos hablábamos sobre Colombia, sobre el cuerpo de las mujeres en medio de la guerra. El lema de la gira era como qué pasa con el cuerpo de las mujeres, cómo se vuelve botín de guerra. Siempre tratábamos de hacer una charla, con un traductor. A raíz de eso muchas de las personas que estuvieron en aquellas charlas acompañándonos han venido a Colombia, se han interesado por esta realidad”.

 Nadie me lo afirmó explícitamente. Sandra tampoco lo dijo de esta forma. Tal vez porque no fue una de mis preguntas. Aunque sin dudas Polikarpa y Sus Viciosas es parte de la resistencia de las mujeres colombianas. Por el tributo a Policarpa Salavarrieta, por sus temáticas, por ser voces de otras en sus presentaciones, pero también por la propia historia de la banda y cómo llevaron a la práctica la frase de feministas de los sesenta: “lo personal es político”.   

 Polikarpa y Sus Viciosas se abrió paso en una escena principalmente masculina. “Hubo muchos que solo iban a vernos porque éramos mujeres, pero por ver cómo íbamos vestidas, vernos las piernas y decirnos cosas horrorosas. Mantenernos ha sido tenaz. Muchos decían: ´un grupo de mujeres, eso es una chimba”, cuenta la bajista. Pero siguieron. Sandra, en el bajo; Paola Loaiza, en la batería, fundadora también de la alineación;  y Andrea Restrepo, en la guitarra. “Hubo otra chica antes de Andrea que después se salió, comenta mi entrevistada. Con Andrea llevamos 17 años. Nosotras tres hemos crecido juntas. Y aunque hay momentos en la vida que dedicamos a otras cosas, siempre han sido más las ganas de estar en el grupo”.

 Durante estos 20 años, Polikarpa…también ha trascendido los escenarios propios del punk: “Digamos que a Polikarpa la conoce mucha más gente, no son solo los punkies. Porque como te decía hemos trabajado con  diversos movimientos sociales, con el movimiento de mujeres, pero también con sindicatos, con ex combatientes del M-19”.

 Los registros han quedado en un primer casete muy cercano al surgimiento de la banda, algunos sencillos, entre ellos uno con Defuse, “una japonesas que tocan poderosamente”,   dice admirada Sandra, un EP, un LP mucho más reciente editado en Europa; todo de forma independiente: “Sí, lo hacemos autogestionado. A nosotras no nos interesa vivir de Polikarpa…, ni hacer plata con esto. Todo lo grabamos y lo ponemos gratis. La banda es nuestro espacio más político y ya está”.

 Por esa condición circular de la vida, 20 años después, las tres integrantes de Polikarpa… vuelven a estar juntas en Colombia. ¿Qué pasará ahora?

 “Queremos hacer un proyecto mucho más amplio, más colectivo, y traer a muchas mujeres más para que se integren a Polikarpa…En el Rock al Parque hicimos una audiencia pública. Nos subimos con muchas mujeres, campesinas, mujeres del M-19, jóvenes, de Marcha (Patriótica), del Congreso (de los Pueblos) y lo volvimos un escenario para todas. En otra presentación  utilizamos el tema del cuerpo como botín de guerra y la hicimos con amigas, que fueron dejando grafitis. Faltan muchísimos escenarios en Colombia para que las mujeres puedan hablar. Somos mujeres que nos queremos comprometer desde nuestra música y que nuestros conciertos sean un espacio de expresión de las mujeres”.  

 Los sentidos políticos del punk están vivos. Polikarpa y Sus Viciosas sigue esa tradición, reivindicando a las mujeres, a ellas mismas. Cuando una escucha la banda, cuando se detiene en las fotos de estas mujeres luchadoras y punkies, cuando analiza las convicciones que emergen en esta conversación con Sandra, caen muchos mitos y hasta se desvanecen las estrechas reglas sociales por donde transita la vida de muchos y muchas.

 “Yo no podría vivir sin Polikarpa…, sin la música”, me comenta la bajista. Y al rato me enseña un video con su hijo Dante, quien la acompaña en una canción. Antes me había hablado de Paola y de su experiencia como integrante del grupo y mamá: “Nuestra baterista tiene un hijo de la misma edad de la banda. Ella tuvo que guerrearlo sola, porque no había un compañero. Entonces siempre íbamos con un niño a cuestas”.

 Ha pasado el tiempo, le digo, y sin embargo por lo que he visto la música, la proyección de Polikarpa y Sus Viciosas me parece ahora más fuerte, más radical. Sandra hace un breve silencio, aprieta los labios, afirma con la cabeza mirando hacia adelante. Luego gira sonriente y me responde: “Al principio era mucho más punk rock,  con la práctica y los años te dan ganas de hacer más cosas, aunque siguiendo con el punk. Por eso estamos más radicales, como dices. Ahora tenemos muchas ganas de hacer. Hay mucho por decir, queremos hacer una música con mucho sentimiento”.

Categoría: Entrevistas | Tags: | |

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