Actualizado el 24 de junio de 2015

Susana Pilar Delahante:

Ampliando su dominio

Por: . 23|6|2015

 

Según ciertas encuestas, el 25% de los cubanos está conectado; al otro 75% le resultará difícil comprender la propuesta que Susana Pilar Delahante Matienzo ha llevado a la Bienal de Venecia. Si esa porción de nacionales on line no es conocedora de las tendencias visuales más contemporáneas, aún sería complicado comentar Dominio inmaterial. Incluso con semejantes obstáculos, la obra de esta graduada del Instituto Superior de Arte (ISA) merece ser aplaudida, pues ha sido de las cuatro afortunadas que representaron a Cuba en la prestigiosa exposición internacional de arte contemporáneo con sita en la ciudad italiana.

Delahante Matienzo cursó estudios en el Centro de Arte y Nuevos Medios de Karlsruhe, en Alemania, y actualmente enseña video y trabajo 3D en la Cátedra de Arte Digital de la academia San Alejandro. Quizás en una simplificación forzosa, podríamos afirmar que Dominio inmaterial consiste básicamente en “quitarle dinero a millonarios en Internet”.

¿Cómo surge esta idea?

Durante mi estadía en Alemania estaba explorando nuevos medios en Internet. Usualmente trabajaba el 3D Max, un programa que utilizan mucho los arquitectos. Entonces encontré Second life. Al principio creí que era una especie de fórum en el cual podías crear y comunicarte con otros realizadores, luego me percaté de que era una plataforma que incluía un chat tridimensional donde creas un avatar, que es un “muñequito moldeable”: lo puedes poner gordo o flaco, añadirle pelo, es capaz de tomar forma de personas, animales, en fin, lo que se desee.

Además, se le puede vestir y comprar cosas. Lo imposible en esta vida puedes lograrlo ahí. Es como realizar tus sueños, por esto se llama Second life. Desarrollé al personaje Flor Helena Resident, una dominadora financiera con esclavos que le tributan dinero. La fui perfeccionando porque a medida que compres u obtengas una piel bien diseñada, más parecida a la humana, tu avatar se va tornando más realista. Ella es una dominadora financiera, una de las modalidades dentro de la dominación. La considero la más extrema porque no hay contacto físico, es solo monetario, simplemente una relación de poder donde la satisfacción del esclavo consiste en complacer las necesidades de su señora.

Existe un dinero real dentro de la plataforma llamado “lindex dólar”, que puedes pasar a moneda fuera del ciberespacio. La fantasía es tributar a otra persona considerada superior. Incluso, muchos de los avatares esclavos no tienen forma humana, sino de puercos como alcancías, o cajeros automáticos. En Second Life no se sabe quién está del otro lado de la computadora, ni tampoco quiénes son las personas detrás del avatar.

¿Cuántos dominados tenías?

Muchos, tenía alrededor de quince o veinte esclavos oficiales y otros de paso, estilo freelancer que solo tributaron en algún momento. Necesitaban someterse a algo, y Flor Helena era un símbolo que ellos seguían. Por ejemplo, tuve un esclavo que nunca supe quién fue, solamente que tenía un alto cargo, quizás dentro de una transnacional o una gran fábrica, por tanto, de él dependía el salario de muchas personas y  debido a las responsabilidades sobre su hombros, él necesitaba supeditarse a alguien, pasar de controlador a controlado.

Todavía no logro entender por qué a estas personas les gusta perseguir esa fantasía virtual, en lugar de hacerlo en la vida real. Estoy convencida de que los proveedores pueden pasar por al lado de un mendigo y no ayudarlo porque lo que quieren es dar dinero a una entidad desconocida. Pienso que tal vez en Second life sientan un estado de seguridad, ya que disfrutan de esos placeres sin involucrarse. Una vez que apagan la computadora, todo acaba. Yo recibía dinero directamente de sus tarjetas de crédito y eso me parece más fuerte que el hecho de que en Second Life a algunas personas les gusta que les den látigo.

Al final, no los veo como mis esclavos, en realidad son esclavos de sus propias fantasías. Se acercan a mí, a ese símbolo de mujer fuerte, dominante. Un tiranizado financiero siente más excitación si sabe que tienes otros que también te están tributando, y a medida que eres más poderosa, más te dan. Es una obra que desarrollé durante todo un año, de 2012 a 2013. La documentación se presenta en un sitio web donde está toda la información de cómo se realizaron las transacciones, en que empleé el dinero. Hay imágenes del avatar, videos.

¿Qué representa participar en la Bienal de Venecia?

Mi primera visita a Venecia fue durante la residencia en Alemania, mientras desarrollaba el proyecto que ahora presento. Uno de mis esclavos costeó el viaje. Allí pude presenciar el pabellón de Cuba. Esta pieza aún estaba en proceso y jamás pensé que iba a regresar para exponerla.

¿Qué retos encuentras en la presentación del proyecto?

En un espacio off line es difícil entender porque es un proceso que pasa íntegramente dentro de Second life. El reto es convertirlo en información potable para que los espectadores comprendan todo lo que surge en el correlato virtual. Al final, decidí hacer un sitio web en el que está toda la información, es decir, contiene fotos del avatar y los esclavos, vídeos, registros de todas las transacciones de dinero que hice de lindex a dólar, imágenes de lo que compré para mí y para el avatar.

Lo que ocurre en Second life es como un performance sin público, o solo con su público interno, y ese sitio web funciona como documentación de la obra y es también la página de Flor Helena. Incluso, ha atraído más siervos. Se me han acercado avatares que me han dicho “he visto el modo en que humillaste a fulano, quiero que me lo hagas a mí también”. Esto le otorga a Flor Helena un status más oficial.

¿En qué formato se exhibió en el stand de Venecia?

El sitio web se visualiza en un televisor. La pieza se exhibió por primera vez en Boston, y también la expuse aquí, en el Centro Lam, durante una exposición el pasado septiembre dentro del 6to. Salón de Arte Cubano Contemporáneo. Por los problemas de conexión para Cuba, hice una versión off line para que el público pudiera llegar y ver, en fin, interactuar con la obra.

La muestra cubana en la edición 56 de la  Bienal de  Venecia, inaugurada el 8 de mayo, también estuvo integrada por Apuntes en el hielo, del dúo Celia y Yunior; De la permanencia y otras necesidades, de Grethell Rasúa; y La Revolución somos nosotros, de Luis Gómez.

Todas las obras se encontraban aunadas bajo el  estandarte curatorial “El artista entre la individualidad y el contexto”. Susana Pilar sabe el alcance de participar en este  antiguo e importante acontecimiento cultural; sin embargo, no ha desestimado hacer acto de presencia en la magna cita cubana de las artes visuales. Para la 12ma. Bienal de La Habana, prefirió “engavetar” el trabajo con Internet, la opresión y el dinero fácil. Esta vez escogió ampliar su dominio e insertarse en el proyecto colectivo Entre, Dentro, Fuera/ Between, Inside, Outside en los predios de La Rampa, con “obras de mucho proceso, performáticas, de intervención pública y trabajo en el tiempo”.

En esta ocasión, sus tópicos fueron más cercanos a la línea temática del evento y a la realidad cubana. Por ejemplo, la asimilación social de los cánones de belleza en mujeres con cabello afro. Quizás pueda aspirar a la comprensión de algo más que el 25% de la población. Susana Pilar Delahante Matienzo no es solo una chica con nombre sonoro, hábil para extraer dólares a ricachones en Internet, es una artista de dualidades que se ocupa de escrutar el objetivo de sus obras para disparar y, por supuesto, dar en el blanco.

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