Actualizado el 17 de diciembre de 2015

Yamil Díaz recorre el Pére Lachaise junto a Martí

Por: . 14|12|2015

Yamil Díaz: Si de algo estamos urgidos en Cuba es de que exista una cercanía mayor entre esos dos grandes campos de creación de la cultura. Ojalá nuestro periodismo sea más literario cada día.El escritor villaclareño y periodista de profesión Yamil Díaz Gómez ha dedicado su vida al estudio de la obra martiana. Recientemente obtuvo el Premio Casa Víctor Hugo por el ensayo Martí camina por el Pére Lachaise, un acercamiento profundo al vínculo del Apóstol con el romanticismo francés.

El Pére Lachaise es un famoso cementerio de París. Se conoce que a finales de 1874, Martí lo recorrió y estrechó su mano al poeta y novelista romántico Victor Hugo. En el texto Cartas de España puede constatarse su visita a la tumba de Abelardo y Eloísa, el monje filósofo y su discípula, que registraron una de las tragedias amorosas más conocidas de la historia universal.

“Aunque Abelardo y Eloísa son dos personajes anteriores al romanticismo —explica Yamil— vivieron una historia de amor prohibida en su época, y dejaron cartas que los convierten en dos arquetipos del imaginario romántico. No es necesario decir que Victor Hugo es la figura cumbre del romanticismo francés.

“Mi ensayo pretende demostrar que, aunque Martí siempre evitó ser un escritor romántico, nunca dejó de ser un personaje romántico.”

— ¿Cómo definiría esta corriente artística?

—Para mí el romanticismo fue muchas cosas. Hasta Mirta Aguirre decía que no se atrevía a definirlo. Es mejor sentirlo que definirlo. Pudiera decir que es el humanismo del siglo XIX porque, al exaltar la esfera sentimental del ser humano, se vuelve a poner a este como el centro de todo.

“Un ensayo, cuando es un verdadero ensayo, tiene que contener un libre fluir del pensamiento del autor, pero, básicamente, quien lea el trabajo sentirá que está caminando junto a Martí por el París de aquella época y que, a través de él y Víctor Hugo, está defendiendo los valores que todavía nos hacen creer en el ser humano.”

— El ensayo no es un género muy frecuente en la prensa cubana…

—En Cuba se publican como ensayo muchos trabajos que no lo son. A veces son artículos, monografías, o tesis académicas. Esta vez traté de hacer un ensayo clásico y puro, pero, aparentemente, me alejaba del periodismo. Se supone que el ensayo se distinga del artículo en que le otorga un fuerte peso a la subjetividad. Mientras que el artículo como género periodístico está obligado a moverse en el terreno de lo objetivo.

“De cualquier cosa que escribo, tengo mucho que agradecerle a mis años como estudiante de periodismo y al ejercicio de escritura que he hecho también dentro de los géneros periodísticos. Si de algo estamos urgidos en Cuba es de que exista una cercanía mayor entre esos dos grandes campos de creación de la cultura. Ojalá nuestro periodismo sea más literario cada día.”

Sepulcro de Abelardo y Eloísa visitado por Martí: "“Entonces, la pregunta que me hago es por qué Martí va específicamente a esa tumba en un cementerio donde abundaban los nichos de figuras célebres..."—El premio da la posibilidad de recorrer París. ¿No siente temor?

—Se concretará en mayo y junio del año que viene. No me da miedo alguno porque ya estuve allá. Esta es mi segunda vez.

—Algunos pudieran decir que está obsesionado con José Martí. ¿Desde cuándo le apasiona estudiar la vida de esta figura, de la cual, todavía, se desconocen muchos detalles?

—Desde niño tenía un rincón martiano en la casa que confeccioné por decisión personal. La primera vez que intenté escribir algo era solo un alumno de primaria. Empecé con el refrito biográfico. Llegué hasta el juicio y aquella leyenda que echó a correr Fermín Valdés Domínguez de que los dos se auto inculparon. Fue tan temprana en mí la cercanía espiritual con Martí que no podría explicarla. No fue un acto consciente, fue espontáneo. No ocurrió de una manera clásica. Para estar a tono, vaya, de una manera romántica…

—¿Y por qué le interesa específicamente su vida íntima?

—Todo viene por el peso que tiene la poesía martiana para entender su vida sentimental. Hay una serie de poemas que, cuando se leen detenidamente y se los confronta con lo que se conoce por otras fuentes, nos ayudan a estar mucho más cerca de su biografía íntima. En este poema, por ejemplo, se refiere a las manos de las estatuas yacentes de Abelardo y Eloísa. Dice que puso las suyas sobre las de ellos y que su mano era allí la única fría. Fue una solución muy romántica.

“Entonces, la pregunta que me hago es por qué Martí va específicamente a esa tumba en un cementerio donde abundaban los nichos de figuras célebres. Por qué en su poesía rememora la visita a esta tumba y no existe ningún otro texto de los que conocemos hasta hoy que se detenga a hablarnos de otra tumba que él hubiera visitado. Ahí nos está dando una pista. Como personaje está viviendo un momento de auto-reconocimiento. Se siente como parte de una familia espiritual a la que pertenecen Abelardo y Eloísa. Se reconoce a sí mismo como romántico.

“Este pasaje es vital para conocer mejor el sino romántico y trágico que acompaña toda la vida sentimental de Martí desde su juventud hasta su muerte.”

—Casi todos los estudios que ha hecho acerca de la vida de José Martí son bastante atrevidos, como el de la relación paternal con María Mantilla…

—Hay muchos motivos por los que a alguien le puede interesar el costado más íntimo de la historia de Martí, desde los más sanos hasta los menos sanos. Hay quien se preocupa por lo último, porque son como paparazis del siglo XXI que quieren penetrar en el XIX. Ese no es mi caso.

Monumento a Víctor Hugo en el cementerio Pére Lachaise.“Tengo colegas que me han reprochado el tiempo que le he dedicado a la investigación de cosas que para ellos no son más que chismes. Nunca lo he visto así. Me parece que uno de los rasgos más conmovedores que tiene Martí es su condición de personaje trágico. Él es un caso moderno de un personaje trágico a la manera griega. Es como un Edipo o un Hipólito cubano. La vida sentimental y amorosa es una de las aristas en las que más se evidencia.

“Cuando he investigado sobre estos temas lo único que me ha guiado es el deseo de conmoverme con la tragedia de su vida, nunca juzgarlo moralmente. Efectivamente creo que María Mantilla era su hija, pero no me interesa valorar si está bien o si está mal. ¡Qué cosa tan trágica tener una hija y no poder darle tu apellido! Ese es mi punto de vista.

“En la medida que yo sea capaz de transmitir esa condición a los lectores, va a ser posible de que lo encuentren más atractivo.”

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