Actualizado el 23 de abril de 2016

Cultura y turismo:

Dos caras para una moneda

Por: . 15|4|2016

"...la imagen Cuba que aparece en los mercados artesanales, estereotipada en su gran mayoría. ¿Cómo afecta esta característica a la relación que se pretende lograr entre cultura y turismo? Si la historiografía recoge la llegada de Cristóbal Colón a las Américas como “el choque” de dos culturas sustancialmente diferentes, podríamos, en una suerte de analogía, referirnos al impacto de la actividad turística como un fenómeno similar.

Cuba es, para los que solo la conocen de manera virtual, un destino de sol y playa que se les antojará descubrir. Para otros, cubanos que se fueron, es el retorno obligatorio de quien no deja del todo atrás a los que se quedaron.

De cualquier manera, quien llega a la llave del Golfo por curiosidad u otras disímiles causas, encuentra, por supuesto, la pluralidad cultural que nos caracteriza. Más allá de parecer una perogrullada, existe una relación indisoluble entre lo que nos identifica y el progresivo número de visitantes que llegan a la Isla cada año.

¿Cómo aporta el creciente desarrollo del turismo a la identidad cubana? Así comenzaron las preguntas al Dr. en Ciencias Históricas Jesús Guanche Pérez, sobre la interrelación entre turismo y cultura nacional.

“Eso aún es una asignatura pendiente —argumenta—-. Todavía esta relación se ve más desde el hotel hacia dentro y no desde las inmensas potencialidades de la cultura cubana en su rica diversidad. La visión que pueda llevarse el turista está muy condicionada por la visión que tenga el guía. Si el guía está bien preparado, excelente; pero si no, puede cometer errores innecesarios e inventar historias falsas.”

“El facilismo y la ausencia de visión sobre la diversidad cultural de Cuba impide dar a conocer tanto la artesanía popular tradicional local, como los trabajos manuales y objetos artísticos que realizan muy diversos autores profesionales a través de la Asociación Cubana de Artesanos Artistas..."Aun cuando las cifras dejan entrever que va en ascenso la cantidad de visitas, el Dr. establece una comparación a escala más general. “El crecimiento del turismo internacional aún es insuficiente con el modelo de hoteles sol y playa dependiente de los turoperadores internacionales. Si se compara la presencia de 3 millones anuales con otros espacios muchos menores que Cuba puede constatarse lo siguiente: Islas Canarias es 15 veces menor y recibe 12 millones de turistas al año; Hawai es 9 mil veces menor y recibe 7 millones de turistas al año; la misma cantidad que la Torre Eiffel en París; Cayo Hueso, al sur de la Florida, es 6 104 veces menor y recibe 5 millones de turistas anuales. Todo ello depende de la multiplicidad de opciones, especialmente las culturales que aún están por desarrollar.”

Entonces, ¿qué sucede muchas veces con esas propuestas?, ¿resultan lo suficientemente atractivas? Tomemos un ejemplo: la imagen Cuba que aparece en los mercados artesanales, estereotipada en su gran mayoría. ¿Cómo afecta esta característica a la relación que se pretende lograr entre cultura y turismo?

“Existen propuestas de trabajo como la caracterización de las artesanías por lugares del país según técnicas, temas, grupos de artesanos y otros indicadores que permitan otorgar particularidades y darle más protagonismo a los propios artesanos y no tanto a los intermediarios.

“Luego te encuentras todo lo contrario en la empresa comercializadora Artex, donde es ya común que con un criterio globalizador y maniqueo envían a hacer piezas a China (tazas de café, sombrillas, platos, jarras, cortinas de baño y otros objetos con temas de pintores cubanos) y lo venden en cada rincón del país cuando esa puede ser una producción exclusiva para el Museo de Arte Cubano como en muchos museos del mundo.

“El facilismo y la ausencia de visión sobre la diversidad cultural de Cuba impide dar a conocer tanto la artesanía popular tradicional local, como los trabajos manuales y objetos artísticos que realizan muy diversos autores profesionales a través de la Asociación Cubana de Artesanos Artistas y con el apoyo del Fondo Cubano de Bienes Culturales.”

Una parte considerable de los productos de este tipo se venden en espacios abiertos: plazas, ferias, y estas condiciones a la intemperie, según el criterio de Guanche, “impiden la propia protección de las piezas que comercializan, lo que contrasta con las instalaciones de las referidas pequeñas ciudades-mercados”.

Aparece, en medio de todo este entramado, un término que se entrelaza con nuestra propia historia: transculturación. ¿Se puede hablar de un proceso como este en la actualidad? ¿De qué manera influyen las relaciones con otras culturas a partir de la apertura turística?

“La transculturación es un proceso permanente, inacabado, es la dinámica cultural cotidiana que facilita o condiciona la continuidad cultural entre generaciones. Por su propia formación histórico-cultural, Cuba ha sido un espacio insular de acogida de muy diversos grupos humanos con sus respectivas expresiones culturales. De todo lo anterior o precedente, la cultura cubana, en tanto síntesis, es lo más representativo y abarcador de todo el espacio nacional. Eso abre un diapasón de posibilidades para el turismo cultural en muy diversas vertientes.”

Sin embargo, ¿qué sucede con los espectáculos nocturnos en los hoteles, cuando la calidad de estos es un factor negativo?

Refiere Guanche: “Estos son, a fin de cuentas, la Imagen Cuba que se le da al turista. La calidad no es un adjetivo, es un sustantivo que hay que calificar. Puede haber y hay calidad pésima y calidad óptima, que es la aspiración. Pero en eso también influyen las cadenas hoteleras transnacionales que vienen con espectáculos enlatados como el Halloween, fuera de nuestro contexto cultural, o los Michael Jackson clonados y en serie a manera de la apología del ridículo. Es preferible un espectáculo de excelencia formado por artistas de primer nivel a una propuesta de poca monta presentada como el mejor grupo de Cuba.”

Cabe analizar, también, cómo se insertan nuevas tendencias en el mundo del arte en la posibilidad de elevar (o disminuir) el atractivo de lo que se brinda al público de otras latitudes.

“Hay que ver cuáles son las nuevas tendencias…Si dejarse apabullar por las propuestas que tienden a la imbecilidad masiva, algo así como «abajo las neuronas», a la poderosa (adinerada) chusmería en ascenso; o elegir lo más contemporáneo y valioso de la creatividad joven..."“Hay que ver cuáles son las nuevas tendencias… Si dejarse apabullar por las propuestas que tienden a la imbecilidad masiva, algo así como «abajo las neuronas», a la poderosa (adinerada) chusmería en ascenso; o elegir lo más contemporáneo y valioso de la creatividad joven, de los muchachos y muchachas graduados del Instituto Superior de Arte y de otras escuelas de arte que ya tienen premios internacionales y deben tener una mayor visibilidad.

“Todo dependerá de los grupos de trabajo o comisiones provinciales que deben atender la adecuada calidad y darle el lugar que amerita el talento artístico local y nacional. Todo depende también de la programación de largo alcance que dé a conocer lo más valioso de cada ciudad, instalación o proyecto de interés.”

Y si de lo novedoso se trata, ¿cuáles son las consideraciones de Guanche sobre la preparación para recibir al mercado norteamericano?

“El turismo estadounidense actual ha ido creciendo, pero los que vienen como estudiantes, profesores, sacerdotes, académicos, no son ni la sombra lejana del turismo estadounidense medio; es decir, del gran turismo masivo. Lo cierto es que este turismo es muy solvente y muy exigente. Eso es un desafío que hay que asumir inteligentemente, no solo desde los hoteles, hostales, casas y otros sitios de estar, sino también desde la cultura.

“Es un desafío cultural no limitable a la infraestructura turística. Una de las vías es precisamente el turismo cultural comunitario y sostenible para todas las partes que participan. Eso obliga a repensar la política del turismo en una dimensión abierta a la participación ordenada de las comunidades en su autodesarrollo a través de la sostenibilidad local, municipal y provincial.

“Lo más peligroso de ese turismo es que se convierta en moda, ya que toda moda pasa y resulta efímera. Hace falta que se transforme en una propuesta atractiva y constante, que invite a repetir de múltiples maneras. Esto no es un tema nuevo pues ya se realiza en quince países de América Latina y el Caribe que poseen más de 300 destinos turísticos. Es una experiencia que debemos conocer, para evaluar y ponderar también las experiencias positivas que ya existen en el país para apoyar su desarrollo.”

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