Actualizado el 22 de junio de 2016

Entrevista a Amilkele El Ministro:

El reguetón no tiene que ser vulgar

Por: . 20|6|2016

Amilkele El Ministro: Portada de su disco "La csensación"Desde su entrada en Cuba, el reguetón ha suscitado polémica. Amado por muchos y criticado por otros tantos, ha sabido sin embargo mantener su presencia en la escena musical cubana e internacional.

Varias figuras sobresalen dentro del género durante los últimos años, y también hay muchos exponentes emergentes, esforzándose para lograr que sus composiciones despeguen y alcancen notoriedad.

De estos nuevos es Amílcar Acosta, joven que aboga por el reguetón (aunque parte de la sociedad aborrezca este género musical) y que pretende hacer temas lo más alejados posible de la vulgaridad. “Rikiti”, “Wepa” y “Lo hacemos” son algunos en los que su voz ha sido cómplice.

Amílcar estudia Comunicación Social en la Universidad de La Habana, ha pasado cursos de Diseño y de otras profesiones; pero confiesa que su pasión verdadera, lo que le gusta realmente, es la música. Desde el 2012 se estrenó como cantante y, a pesar del poco tiempo de vida artística, afirma sentirse satisfecho e inspirado a ir por más. Sobre su vida musical, el estado del reguetón en Cuba, sus criterios acerca del género y otras temáticas dialoga en esta entrevista para El Caimán Barbudo.

¿Por qué Amilkele “El Ministro”?

Mi nombre real es Amílcar. De ahí se deriva “Amilkele”, que es poco común y guarda relación con mi nombre verdadero. Hay muchos Amílcar en el mundo y yo traté de tener una nominación más exclusiva. El calificativo de El Ministro” no me lo puse yo, eso se le ocurrió a amistades mías. Cuando comencé a cantar me dijeron que tenía estilo en la vestimenta (casi siempre uso camisas), en mi forma de expresarme; me dijeron: “Amílcar, tú pareces un ministro, deberías apodarte así”, y a mí me gustó la idea. Entonces decidí que Amilkele “El Ministro” fuera mi nombre musical.

¿En qué momento te insertas y cómo llegaste a convertirte en cantante del género?

Comencé el año 2012, así que llevo relativamente poco tiempo. Pero a pesar de eso creo que he logrado bastante. Desde niño me gustó cantar, pero nunca se me dio la posibilidad. En 2012 un grupo de amigos nos unimos para hacer música y creamos un grupo al que llamamos Tercer Flow, donde yo rapeaba, pero duró solo unos meses, después se desintegró. Luego estuve un tiempo en un dúo con otro reguetonero: “El Muñeco”; pero hubo situaciones, él no quiso seguir cantando, y en 2013 seguí en solitario como Amilkele “El Ministro”.

Desde que estaba en ese dúo hubo temas incluidos en compilaciones anuales con lo mejor del año; y algunos reguetoneros ya posicionados, como “El Chacal”, nos reconocieron y demostraron confianza en nuestro talento. Digo “nuestro” porque mis éxitos son míos y del gran equipo que me acompaña: mis productores, los muchachos del estudio, mi promotor Yandy Vega y otros amigos más.

¿Cuán difícil es para nuevos exponentes como tú, posicionarse en una escena musical donde hay figuras establecidas que captan casi todo el público?

Tienes que encontrar a una persona dispuesta a invertir en tu trabajo, a promoverte; alguien que crea en tu talento y decida apoyarte y eso lo logra uno de cada mil. La mayoría decide apostar por cantantes que ya están “rankeados”, que por lo menos han pegado uno o varios temas. Mientras no te pase esto, tienes que seguir trabajando y trabajando por lo que amas.

Esta es una carrera que tiene mucha competencia. En cualquier esquina tú ves un reguetonero. ¿Por qué? Porque lleva pocos recursos a la hora de producir  y porque Cuba es un país de gente muy musical. Entonces, todo el mundo quiere ser cantante y en cualquier lugar hay un estudio con una computadora y un programa.

Por otro lado, una vez que “pegues”, tienes que tratar de mantenerte y eso lleva recursos que no siempre tienes. Porque la gente se inclina más a la música acompañada por videos, y de entre los videos se deciden por los más costosos, los de más efectos, y esa producción encarece más tu trabajo y lo dificulta.

¿Cómo valoras el estado del reguetón hoy en Cuba?

Lo veo muy bien. Toda esta apertura de Cuba hacia el mundo y la atención mediática hacia nuestro país ha impulsado también, de alguna manera, la carrera de músicos cubanos como Gente de Zona, Jacob Forever, El Chacal y otros más.

Ha dejado de ser una música consumida solamente en Cuba y en Miami, por la comunidad cubana de allá, sino que ha penetrado en Europa, sobre todo en escenarios de España e Italia, y también en Latinoamérica donde tiene mayor reconocimiento y aceptación.

Algunas personas califican el reguetón como “machista y vulgar”. ¿Consideras que es un problema propio del género musical?

Creo que no es un problema del género sino un problema social. Sí es un género machista, pero porque la sociedad es machista. La misma Timba suele ser machista, pues al igual que el reguetón vienen de la urbanidad, de la calle.

Innumerables veces he oído en cantantes de otros géneros frases como “tú eres una bruja” y demás contenidos de este tipo. Este fenómeno se acentúa más en el reguetón porque no es música de academia; es una música que, en la mayoría de los casos, la hace gente de barrio, que suele tener un nivel cultural bajo o medio.

Pero si mañana se acabara el reguetón, surgiría otro género que tendría también los mismos problemas porque la música es un reflejo de la sociedad. Por eso te repito, para mí es más un problema social que se refleja en la música.

Ahora mismo está emergiendo un género que se llama “Trap”, tiene gran fuerza sobre todo en Puerto Rico y otros países de América Latina, y llega a ser mucho más vulgar, más incitador a la violencia y más chabacano. No solamente es vulgar en el contenido sexual, sino en frases violentas como “que si te voy a matar” o “te voy a dar un tiro”. Acá no ha llegado con tanta fuerza, pero ya se está viendo en algunos países cercanos.

¿Qué persigues lograr en el público con tus canciones? ¿Cantas para que la gente reciba un mensaje o para que baile?

La mayoría de mis temas son de cosas que me han pasado a mí, a mis amistades. Son producto de mis experiencias, transmito lo que me sale del corazón. Trato que las personas bailen, disfruten, y si es una canción más reflexiva, que sientan algo positivo o negativo, que experimenten el sentimiento que les quiero transmitir.

Trato de dividir las canciones que hago: algunas son para bailar y otras más para escuchar. Porque tú no puedes ponerle a la gente una música reflexiva en la discoteca porque se aburre. Allí  les hace falta moverse, bailar.

¿Buenos momentos en tu carrera musical?

Unos cuantos, pero te comentaré los principales. En primer lugar, la vez de mi primera grabación. Es importante, porque es cuando se te mete el bichito del ritmo en la mente. Después vinieron otros, como cuando mis temas comenzaron a incluirse junto a los de reguetoneros de mayor experiencia.

También cuando El Chacal me invito a grabar con él y creo el tema “Rikiti”, que tuvo gran éxito en todo el país…  Hay más, pero esos son los más importantes.

¿Nuevos proyectos que tengas?

Primero, terminar el disco en el que estoy trabajando ahora. También algunos featuring con Chacal y Yakarta y otros cantantes y amigos de este género urbano. Y muchas otras cosas, pero lo voy a dejar de sorpresa.

¿Sueño profesional?

Unos cuantos… Pero que un tema mío, por lo menos un tema, sea escuchado a nivel mundial.

¿Si fueras a cambiar algo en el reguetón, qué cambiarías?

Si fuera a cambiar algo en el género, quisiera que se despojara un poco de la chabacanería exagerada. Soy consciente de que hasta yo, en algún momento, he padecido de esto, tal vez en algunas de mis canciones, pero me gustaría que no se fuera tan agresivo. Que se utilizara más el doble sentido, la picardía esa que tenemos los cubanos y que dice mucho, insinúa, pone a pensar…

Creo que, como todo en la vida, el reguetón también evoluciona y, aunque es esencialmente una música de barrios, tiene que adaptarse a nuevos escenarios. Al expandirse y llegar a todo tipo de público de la sociedad, incluso niños, creo que debería ser más moderado en lo que expresa. El reguetón no tiene que ser vulgar.

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