Actualizado el 10 de marzo de 2017

Dazra Novak:

El reto sigue siendo escribir con honestidad

Por: . 7|3|2017

Dazra Novak: “Soy mi verdugo. Y soy cruel”, así dice de sí misma esta autora que engalana con sus obras el panorama literario de la Isla y que —desde esa libertad que es su mayor incentivo— se ofrece, transparente, al lector en cada respuesta de esta entrevista.A pesar de los diversos premios y reconocimientos que ha recibido por su oficio escritural, ella se considera una creadora más. El cuerpo y la sexualidad vienen a ser pábulo, pilastras que sostienen los conflictos de cada una de sus propuestas narrativas. Sin ánimo de escandalizar, ofrece a los lectores temas que abordan realidades afines a muchos.

Dazra Novak (Berlín, 1978) reconoce y se vale —sin reticencias— de su libertad creativa, la ejerce como el más cardinal de los derechos. Afirma escribir porque no puede dejar de hacerlo, se sabe atrevida en su acto creador, pero al mismo tiempo se exige con rigor hasta quedar totalmente conforme con cada texto terminado.

“Soy mi verdugo. Y soy cruel”, así dice de sí misma esta autora que engalana con sus obras el panorama literario de la Isla y que —desde esa libertad que es su mayor incentivo— se ofrece, transparente, al lector en cada respuesta de esta entrevista.

En la actualidad no es común encontrar escritores que se apropien de otra identidad para darse a conocer en el ámbito literario; sin embargo, Dazra Novak es el seudónimo con el que has asumido tu status creativo, ese yo autoral que ya es aceptado y conocido por los lectores. ¿Podrías comentar qué representa para ti —en términos personales, profesionales—  el hecho de asirte a un nombre literario en estos tiempos? ¿Quién es, en verdad, Dazra Novak?

Me has hecho la pregunta más difícil, ¿quién es Dazra Novak? Creo que por ahora es la culpable de todo lo que escribo, de la aceptación de algunos y el rechazo de otros. No se puede salir ileso cuando se escriben estos “cuentecitos de relajo” que muchos esperan encontrar en cada publicación y que otros señalan, ofendidos, con un dedo acusador. Y sus razones tendrán ambos, digo, razones que mucho, poco o nada tendrán que ver conmigo —según el caso. Lo sorprendente —para mí, claro— es que cada vez hay más gente que me llama Dazra, y cada vez me resulta más cómodo, casi natural, que me llamen así. Aunque el nombre haya empezado a rodar por ahí de una manera muy graciosa…

Te cuento que una amiga que trabaja en una librería, dijo haber escuchado decir a alguien una vez que yo me había cambiado el nombre hasta en mi carnet de identidad. Me dio mucha gracia aquello. Desde lo profesional Dazra me exige mucho, me exige que me re-escriba a su manera. Por ejemplo, los textos para el impreso que he comenzado a publicar en mi nuevo blog Cuerpo Público, porque ya los libros se agotaron, tienen poco o nada en común con mi otro blog sobre La Habana. Los primeros suelen ser grises, descreídos, irónicos, algo pesimistas; los textos sobre La Habana buscan el color, la sana calidez del recuerdo. Mis poemas son otra cosa. No sé si podría firmarlos, algún día, como Dazra Novak.

Has obtenido varios premios que acreditan la calidad de tu obra y que te han insertado con decoro en la lista de autores de la isla. Asumiendo estas premisas, ¿cómo te ves a ti misma en esa plataforma de creadores? ¿Cómo asumes el reto de ser una de las voces más conocidas dentro de la narrativa joven cubana?

Soy una creadora más. Una que trata de estar al tanto de lo que hacen los otros, y se alegra con sus nuevos premios, publicaciones, reconocimientos, como si fueran propios. También sufro en silencio por alguna metedura de pata ajena o alguna fama que se sube, de pronto, a la cabeza. Supongo que es uno de los riesgos que corremos todos al ser cada vez más leídos: ceder a la malcriadez que pueden inocular los aplausos. El reto para mí sigue siendo escribir con honestidad, escribir desde la que soy y lo que pienso. A esto se suma el trabajo de jurado en concursos literarios, donde toca asumir con seriedad la lectura de los textos de los creadores más jóvenes y darles la oportunidad que alguna vez un escritor más experimentado, nos dio a nosotros.

En tus obras siempre aparece el cuerpo, la sexualidad, no como simple fenómeno sino más bien como sistema complejo, inherente al hombre, en el que se hallan personajes inmersos en una urdimbre erótica que has sabido manejar con versatilidad. Pero ¿por qué valerte de estos tópicos aun en los días que corren, cuando resultan tan controversiales, polémicos? ¿Acaso abogas mediante tu obra por alguna concepción, proclama, o es quizás un mero acto de libertad cívica, creativa?

Controversiales y polémicos a estas alturas de la historia, y eso demuestra lo lejos que estamos de haberlos entendido a fondo e incorporado orgánicamente a nuestras vidas: en realidad debería decir re-incorporado, porque con cuerpo y sexualidad se nace, solo que los vamos “mal condicionando” por el camino. El cuerpo y la sexualidad, dos a tratar con sumo cuidado para no escandalizar, para que el lector no nos dé la espalda. Ahí entramos en un juego donde ambos —escritor y lector— estamos hablando en realidad de nosotros mismos, de cuánto nos hemos aceptado y cuán desprejuiciadamente —o no— vivimos nuestra vida sexual y aceptamos ese derecho y libertad en el otro. En mi caso, los uso como vehículo para contar otras cosas, precisamente esas donde cuerpo y sexualidad inciden directamente y hasta condicionan muchas veces. Ahora bien, si el lector se queda ahí, varado en la escena erótica, ¿quién soy yo para criticarle? Sí, es mi libertad creativa, y la ejerzo.

. Desde lo profesional Dazra me exige mucho, me exige que me re-escriba a su manera. Por ejemplo, los textos para el impreso que he comenzado a publicar en mi nuevo blog Cuerpo Público, porque ya los libros se agotaron, tienen poco o nada en común con mi otro blog sobre La Habana.¿Se considera Dazra Novak, entonces, una escritora de temas eróticos? ¿Qué crees de las etiquetas que se atribuyen a muchos autores?

Dazra Novak es una escritora. Lo que pasa es que las etiquetas se desprenden de lo que hayas publicado. Y lo que tengo hasta ahora va por esa línea. El erotismo es uno de los temas que me interesan, pero no el único. Hay otros que he tratado y permanecen inéditos aún. Pero mejor no te cuento más, porque pierdo mi aché.

¿Cómo enfrentas el proceso de creación? ¿Escribes por placer, por oficio, tal vez una mezcla de ambos?

Escribo porque no puedo dejar de hacerlo. Ya he dejado de lado un par de trabajos muy bien remunerados, que me robaban el tiempo necesario para la escritura. Es algo muy raro, porque la paso un poco mal cuando escribo. Para mí es toda una agonía esa página en blanco preguntando todo el rato qué viene después. Y reviso, y vuelvo atrás, y comienzo de nuevo. Dudo, me recupero, insisto. No suelto un texto hasta que no lo considero terminado. Soy mi verdugo. Y soy cruel.

Oscar Wilde expresó: “La intensidad es el verdadero objeto del arte moderno”. Desde tu condición de autora, ¿consideras que es justamente la intensidad la esencia cardinal del quehacer creativo contemporáneo? ¿Cuáles valores, según tu percepción, debe reunir el arte en su más amplio sentido?

Me gustaría pensar lo contrario, pero ya nunca sabremos si Oscar Wilde, de haber vivido en estos tiempos de internet y redes sociales, en que el mundo se va convirtiendo en una aldea cada vez más pequeña y no precisamente más amigable, le habría dado por escribir tweets del tipo: “La velocidad es el verdadero objeto del arte moderno”…

Porque hoy todo acontece demasiado rápido, y vamos todos por el mundo tan enfermos de velocidad que en un abrir y cerrar de ojos salen dos, tres, quince artistas famosos por obra y gracia del marketing y no precisamente por la obra como tal. Porque-la-gente-lo-quiere-todo-y-lo-quiere-ya-pues-la-vida-es-muy-corta, ¿ves? Y porque el marketing, está demostrado, funciona a la hora de ganar seguidores, consumidores. Yo, por mi parte, considero que el arte, en su más amplio sentido, debería coquetear con el famoso ejercicio que aplicaba Gurdjieff a sus discípulos gritándonos: STOP! Y entonces uno, como de frente a una gran verdad, aupado por esa pausa brusca, se preguntaría: ¿Esto que estoy viviendo lo estoy viviendo, haciendo, sintiendo “con todo mi ser”?

Eres graduada del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. En función de esto, cualquiera podría preguntarse: ¿son tus premios, los libros que publicas, resultado del tiempo compartido en esta entidad?

En alguna medida, sí. El Centro me dio mucho, me mostró caminos posibles. Me ahorró mucho tiempo, y me colocó en el mapa literario al permitirme conocer a otros escritores, entre otras cosas. Aunque, bueno, algo de crédito tengo también. Agarré todo lo que allí viví, y lo metí en mi bolsillo. Después, por el camino, ya hice las cosas a mi manera. Yo siempre hago las cosas a mi manera.

¿Qué nuevo proyecto de libro estás preparando en estos momentos?

Tengo a medias un libro de cuentos largos que está lejos de terminarse, uno de minicuentos eróticos que me está persiguiendo hace dos años y una novela. El último proyecto es el más reciente y el más estresante, por eso me liberaré de ese primero.

¿Cuáles temáticas —esas que son propias de la literatura— te desagradan? ¿Qué asunto no te atreverías nunca a abordar desde tu imaginario escritural?

Cuando escribo, lo hago desde las temáticas que me interesan, no pienso en cuáles me desagradan. Hasta ahora, no tengo una como para decir “sobre esta no escribiré”, quizá porque soy bastante atrevida. De todas formas, de encontrar una, algún día, juro —solemnemente— que te la confesaré en un chat privado.

Si tuvieras que habitar, permanecer, de manera perpetua en el universo de alguno de tus cuentos, ¿cuál sería?

Me gusta mucho esta pregunta, gracias por hacerla. Pensando en lo que he publicado hasta este 2016, sería en el de “Alguien se ha robado los cacatillos”. Todos son felices ahí.

. Desde lo profesional Dazra me exige mucho, me exige que me re-escriba a su manera. Por ejemplo, los textos para el impreso que he comenzado a publicar en mi nuevo blog Cuerpo Público, porque ya los libros se agotaron, tienen poco o nada en común con mi otro blog sobre La Habana.¿Cómo le gustaría a Dazra Novak ser valorada, recordada —al menos—, por la memoria afectiva y literaria de la Isla?

Por la memoria afectiva, como la cubana que unió a muchos coterráneos desperdigados por el mundo en un pequeño blog llamado Habana por dentro, hecho con bastante esfuerzo, pocos recursos y mucho sentimiento. Por la memoria literaria con un libro que todavía no he escrito —ojalá pueda escribirlo algún día— y que sirva de respuesta a la pregunta: Si tuvieras que irte a vivir a una isla desierta y solo pudieras conservar un libro… ¿qué libro llevarías contigo?

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