Actualizado el 20 de octubre de 2017

Ares, o mover resortes de pensamiento a través de un humor inteligente

Por: . 18|10|2017

«Creo que el buen humor gráfico tiene que dejar un pedacito que lo completa el interlocutor, ese pedacito es lo que genera los resortes de pensamiento que suscitan la risa».«Creo que el buen humor gráfico tiene que dejar un pedacito que lo completa el interlocutor, ese pedacito es lo que genera los resortes de pensamiento que suscitan la risa».La impronta de Arístides Esteban Hernández Guerrero (ARES) es reconocible en el entramado creativo del humor gráfico en Cuba. Dentro y fuera de la Mayor de las Antillas su firma congrega a colegas caricaturistas, estudiosos y seguidores de la caricatura personal, la historieta, la sátira política y demás vertientes de este arte visual que a través de resortes de pensamiento promueve la risa inteligente.

Podría echar mano de la socorrida frase «cubano reyoyo» para en un edulcoramiento retórico afirmar que Ares es amante de los chistes, excelente amigo y con una perspicacia aguzada cultivador del criollo doble sentido.

Podría decir también que es de mediana estatura. Nacido el 2 de septiembre de 1963. Médico graduado y caricaturista autodidacta. Vicepresidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). El más premiado de los humoristas gráficos cubanos (más de un centenar de galardones internacionales). Ganador en 2012 del World Press Cartoon, considerado por creadores y especialistas como el Oscar de la caricatura y nominado en 1994 por la revista Witty World entre los mejores caricaturistas del mundo.

Con el artista, el constante creador, conversé en el estudio-taller ubicado en su residencia en la calle Gervasio, a varios metros de la populosa avenida Reina en Centro Habana, en la capital cubana.

Dentro y fuera de la Mayor de las Antillas su firma congrega a colegas caricaturistas, estudiosos y seguidores de la caricatura personal, la historieta, la sátira política y demás vertientes de este arte visual que a través de resortes de pensamiento promueve la risa inteligente.Mientras entrevistado y entrevistador desandaban vericuetos creativos y conceptuales en torno al humorismo gráfico, desde el umbral del estudio la más reciente musa del caricaturista y pintor, la pequeña Ana Cristina, de un año de edad, fruncía el entrecejo, balbuceaba o sonreía mientras se dialogaba sobre mover resortes y provocar el pensamiento a través de una manifestación artística tan seria como el humor visual.

Leyendo un trabajo conceptual sobre el humorismo gráfico una oración afirmativa me gustó extraordinariamente por la riqueza real que encierra: Sin pensamiento no hay humor. ¿Podrías profundizar en la esencia de estas palabras? ¿Qué es para ti el humor?

«Me decías que no existe humor sin pensamiento, bueno, yo siempre he sido un defensor de ese criterio. Considero que en primer lugar el humor es una elaboración desde el punto de vista de la realidad, aunque puede ser también una reacción ante la realidad; pero el buen humor, y ya lo llevo al caso específico del humor gráfico, es un ejercicio que está estructurado sobre el pensamiento, sobre la base de la inteligencia.

«Hay muchas situaciones caricaturizadas de las cuales la gente se ríe y en las que la elaboración es muy elemental, a mí no me gusta ese tipo de obra, la diferencia entre lo cómico y lo humorístico se ve ahí: lo humorístico puede ser cómico, va a la esencia; pero lo cómico se refiere más a lo superficial.

«El verdadero humor es un ejercicio de inteligencia, mientras más conocimientos tenga el que lo va a producir salen mejores obras, porque son mayores las conexiones que se establecen.

«Además, el humorismo como estructura general es también una actitud ante la vida. El humorista está creando, pero a la vez está viviendo; actuando en un mundo en el cual tiene que estar constantemente percibiendola realidad con esa visualidad propia».

¿Cuáles son las coincidencias y las diferencias entre los términos humorismo, comicidad, burla, ironía, parodia, sarcasmo, sátira, grotesco, chiste o ridículo, muchas veces utilizados indiscriminadamente para catalogar una obra humorística?

«Los términos que se usan para calificar lo humorístico confluyen en un tema que mucha gente ha estado analizando, incluso críticos de arte.

«Hace poco unos estudiosos del humor gráfico trataban de llegar a determinados acuerdos con relación a esto. De los términos que mencionaste hay diferencias en dos cosas: las que encuentro entre lo humorístico y lo cómico, ya te decía que lo humorístico va más al análisis, y lo cómico lo veo  siempre como lo más trivial; sin embargo, hay muchas cosas que son humorísticas y no cómicas, aunque pueden hacer reír. Y hay situaciones cómicas que no están vinculadas con el humor.

«Tomemos el famoso ejemplo de las personas que se caen en la calle y la gente se ríe, puede ser cómico, pero caerse alguien en la calle no es humor. El humor requiere más el hecho de desmitificar sucesos y romper determinados cánones.

«De sátira ya se está hablando de un humor que va más a la crítica, a la mordacidad, a la política.

«Dijiste la palabra grotesco, pero lo grotesco no es algo que está asociado solamente al humor, sino que me parece un recurso dentro de muchísimas expresiones que permite utilizar lo feo, lo burdo, lo crudo, para comunicar.

El verdadero humor es un ejercicio de inteligencia, mientras más conocimientos tenga el que lo va a producir salen mejores obras, porque son mayores las conexiones que se establecen«Hay varias áreas en el humor gráfico, y dentro de ellas están las calificaciones de los tipos, cuando es la caricatura personal, la sátira política, el dibujo de humor general. Es muy difícil a veces el asunto de los términos, porque además, varía también con los idiomas: en Brasil le dicen cartoon; los franceses lo llaman dibujo de prensa; los portugueses también le dicen charge  para hablar de la carga esa, en el caso de los editoriales.

«Yo soy muy malo en el tema de la filología y las letras, pero me gusta más el término de humorismo gráfico; prefiero la caricatura para la caricatura personal, para aquel humor visual que se amarra más a la caracterización de un personaje a través de la exageración de sus rasgos físicos».

¿Te catalogas como un humorista gráfico?

«Sí, me catalogo como un humorista gráfico. Lo que pasa es que soy un creador que hace también otras cosas. Me gustanlas ilustraciones infantiles. Realizar carteles, sobre todo en serigrafía. Pintar. Pero todo eso lleva la esencia de lo que soy o de lo que comencé siendo: un humorista gráfico.

«Además, si hago trabajos en los cuales no está el humor,  yo creo que pierdo la esencia. Eso es como un negocio que empezó siendo de jugos de naranja y después comienzas a vender otras cosas, no puedes dejar de vender jugos de naranja o la gente pierde confianza».

¿Podríamos decir entonces que en el mundo de la creación Ares se siente más realizado cuando produce humorismo gráfico?

«Yo no me siento más realizado cuando hago humor gráfico que cuando dibujo otra cosa. Me siento feliz creando. Hay determinados momentos de la creación en que prefiero el humor gráfico; hay ideas en las que lo necesito para incitar a reflexionar.

«Fue el espacio que abrió el camino de todo lo demás que he hecho, pero no me siento más feliz haciendo una caricatura que elaborando un cartel, ilustrando un libro u organizando una exposición de pintura. Yo soy una gente que se aburre si hace una sola cosa, y por lo tanto, tengo que estar saltando hacia diferentes formas de expresión, experimentando nuevas técnicas o nuevos códigos donde siempre sí, está el humor de base».

¿Es verdad que el humorista gráfico parte de su cultura, de su posición en la sociedad, de la influencia que recibe de la economía y la política, de su idiosincrasia, para desde cierto alejamiento, enjuiciar o satirizar una situación, criticarla de una manera personal que provoque la reflexión o la sonrisa de los públicos?

«No recuerdo ahora que escritor o político disertaba sobre eso y yo estoy muy de acuerdo. No se puede ser imparcial a la hora de comentar algo.

«Se habla de que el caricaturista tiene que ser un ente neutral que pueda criticar hacia todos los lados, yo creo que lo único que se puede, y tiene que ver con esa frase que te decía, es ser sincero; esa sinceridad presupone que uno dice lo que está pensando como resultado del análisis que hace de lo que está viendo.

«La sinceridad se aprecia a la hora del resultado. Yo me considero un tipo sincero al hacer mis caricaturas. Si pienso que esta es favorable a algo o que va a ser exagerada no la hago porque se va un poco de eso; y si hay algo que tengo que criticar porque está fuera de los rangos que considero lógicos para mí, lo critico.

Se habla de que el caricaturista tiene que ser un ente neutral que pueda criticar hacia todos los lados, yo creo que lo único que se puede, y tiene que ver con esa frase que te decía, es ser sincero...«El caricaturista debe mantener un criterio que tiene que ver con su razonamiento y ahí se mezclan muchas cosas, no solo el pensamiento del caricaturista, sino también las características del medio donde publica, parece que hay mucha libertad, pero cuando determinados caricaturistas se van de su línea editorial enseguida se crea el conflicto.

«Hay muchos caricaturistas que fallan en contra de esa sinceridad y se mueven por intereses personales o por motivaciones que mantienen su humor funcionando dentro de determinados círculos.

«Es muy importante estar completamente informado. También, las fuentes desde la que uno se informa determinan la sinceridad o el raciocinio del creador. En mi caso trato de tener opiniones diversas desde el punto de vista político o de indagación para poseer una idea más clara de lo que está aconteciendo, y en ese sentido me ayuda mucho mi trabajo como psiquiatra; el tener la oportunidad de en un mismo día escuchar diez, veinte opiniones diferentes en torno a un tema, crea una idea más clara de lo que sucede».

Buscando un balance, en el cual se gesta el buen humor y se evita que la obra se distorsione o cruce la línea, ¿cómo saber hasta dónde llegar? ¿Solo el instinto guía?

«En mi caso sí hay de base un instinto guía relacionado con percepciones que están dentro de uno, y con los gustos y la manera en la que me he formado como persona; en cuáles han sido las influencias del entorno, lo que te ha llamado la atención desde el punto de vista cultural, social, para ir conformando una manera de ser, y a la vez, una manera de hacer.

«Sí, hay mucho de intuición. Ahora, dentro de esa intuición hay una buena carga de perspicacia, y otra carga que tiene que ver con la apropiación y el descubrimiento de elementos que no son para nada intuitivos y que con la práctica diaria y el trabajo te van demostrando hasta dónde sí, hasta dónde no, qué sobra o qué le falta a tu dibujo.

Es muy importante estar completamente informado. También, las fuentes desde la que uno se informa determinan la sinceridad o el raciocinio del creador. En mi caso trato de tener opiniones diversas desde el punto de vista político o de indagación para poseer una idea más clara de lo que está aconteciendo...«En el caso del humorismo gráfico hay particularidades esenciales a la hora de la creación, como la necesidad de un equilibrio entre la parte gráfica del trabajo y la parte de la idea.

«Muchos opinan que lo más importante es la idea, pero una idea sin una realización gráfica que la traduzca no es humor gráfico, es literatura o cualquier otra expresión. No concibo la idea por sí sola y decir que tiene que ser 50% de lo uno y 50% de lo otro sería demasiado esquemático.

«Un buen dibujo, a diferencia de lo que puedan pensar muchos, no es el súper trazo, la textura increíble; un buen dibujo puede ser absolutamente sintético, lineal, logrado con marcador.

«Hay disímiles opciones de estilo y más en el mundo contemporáneo de la creación donde el abanico de posibilidades es grandísimo y donde cabe lo mismo un dibujo bien hecho, digamos «realista» porque lo necesita la obra, y otro absolutamente simplificado, minimalista. Pero tiene que ser una imagen que ayude a transmitir esa idea.

«Creo que el buen humor gráfico tiene que dejar un pedacito que lo completa el interlocutor, ese pedacito es lo que genera los resortes de pensamiento que suscitan la risa».

¿Referente a la innovación, a la búsqueda de nuevos códigos, tu obra se ha visto engrosada más desde el humorismo satírico, el editorial, el político, el social, o es un conglomerado de todo esto?¿Qué más ha usado Ares a la hora de la creación: la sátira o la burla?

«Mi trabajo comienza publicando en la prensa, considero y muchos piensan lo mismo, que el humorista gráfico de manera general es un periodista que va comentando los sucesos noticiosos desde su apreciación, desde su columna de opinión. Creo que sí, que el humorismo gráfico tiene mucho de periodismo. Sin embargo, no es solo eso, es también una expresión artística a través de la cual uno puede manifestarse.

«En ese camino he trabajado la caricatura política y el humor general; con menos suerte la caricatura personal; la historieta humorística con un sentido más underground, nada que ver con la tradicional, me he metido más en la investigación de saber de dónde viene, cómo funciona; asimismo, en qué ha sido el humor gráfico en el mundo y en Cuba, lo que me sirve a la vez para la estructuración de mi obra.

«Por otro lado, he ilustrado muchísimos libros infantiles, lo cual me ha permitido experimentar con técnicas nuevas. Igualmente, me he desarrollado en el universo de los carteles, en la pintura, la escultura y hasta en otras obras tridimensionales».

¿Piensas que actualmente los medios de prensa, de manera general, aprovechan las potencialidades que este arte puede brindar?

«No creo que se explote en toda su intensidad. Hay periódicos que sí lo hacen, y ello responde a una política editorial particular.

«En el caso de Cuba, Juventud Rebelde es uno de los mejores en ese sentido. Pero la prensa cubana yo creo que no le saca partido al humorismo gráfico como una parte inevitable del periodismo actual al cual la gente recurre y sigue.

«De todas maneras ha habido un incremento en el mundo de la visualización del humor gráfico como expresión, a partir de situaciones terribles como las caricaturas de Mahoma y el asesinato de los caricaturistas franceses de Charlie Hebdo.

«Mucha gente se ha dado cuenta de la fuerza o el poder que puede tener y eso en cierta medida ha sido favorable para quienes lo realizan, pero a pesar de ello, creo que aún falta muchísimo para una mejor utilización de la caricatura dentro de los medios de prensa».

¿Cómo afronta Ares los retos, impuestos o autoimpuestos, ante la obra en proceso?

«A mí me gustan mucho los retos porque estimulan la creación.Te pongo un ejemplo: la editorial Gente Nueva me pide ilustraciones para sus libros troquelados, es de lo más simpático, me dan el libro diseñado y como conoces nuestra situación con el ahorro de materiales, ya tienen el troquel marcado, porque es el troquel de la imprenta.

«Por lo tanto me dan un libro con  texto sobre X cosa que ya tiene señalados los lugares por donde hay que cortarlo y abrirlo luego. Eso me obliga a leerme el libro, a producir ilustraciones que se adapten al corte ya preexistente y a buscarle nuevas fórmulas. Me agrada ese ejercicio de pensamiento que para otros podría ser absurdo y simplemente colocarían un dibujito dentro de ese corte. Es una gran locura, una cosa surrealista, cubana.

«La aparente censura también podría gustarme o me gusta mucho, digamos que la censura funcionara como mismo funciona la editorial Gente Nueva para los libros troquelados, es esto lo que hay, y tú tienes que sentarte como creador a buscar la manera de decir lo que quieres decir con tus recursos, sin callarte a tí mismo y lograr sortear los obstáculos. A veces son las circunstancias, los medios y las condiciones las que generan trabas que uno tiene que superar.

«Que si me han censurado, pues sí: en Estados Unidos, en cualquier lado.Depende de con quién te metas. Intenta encontrar una caricatura contra los judíos en un periódico estadounidense y veremos lo que es censura.Pregúntenle a Osmani Simanca en Brasil que acaban de botarlo del diario A Tarde por criticar a Temer.«Cuando la visita de Obama, yo sabía que tenía que hacer algo, era una visita muy importante para la historia de la nación y cualquier cosa que saliera mal podría generar muchos problemas para el futuro de esas posibles relaciones, que ni si quiera lo son tanto.

«Sabía que ningún periódico iba a publicar caricaturas que ridiculizaran a Obama, llámele censura o no, yo le llamo precaución, pero tenía que concebir una obra en relación con eso e hice un cartel. Con el cartel tengo otras vías: lo diseño, lo produzco y poseo dónde colocarlo. Pues lo realicé, fue además el único que se hizo referente  a la visita.

«Que si me han censurado, pues sí: en Estados Unidos, en cualquier lado. Depende de con quién te metas. Intenta encontrar una caricatura contra los judíos en un periódico estadounidense y veremos lo que es censura. Pregúntenle a Osmani Simanca en Brasil que acaban de botarlo del diario A Tarde por criticar a Temer.

«Las trabas existen en todos lados y tienen que ver con el pensamiento de los medios de prensa o de sus dueños, los caricaturistas tienen que aprender a sortear eso. Yo trato de mantener la creación y la producción, por una vía o por otra».

Ares, eres un autor reconocido internacionalmente y en Cuba por tus aportes creativos al humor gráfico. ¿Te satisface tu obra? ¿Cómo llegaste a convertirte en este creador habiéndote formado como psiquiatra? ¿Las ciencias sociales y humanistas te ayudaron a prepararte mejor para este desempeño?

«Soy médico, psiquiatra. Comencé a publicar cuando estaba en tercer año de Medicina. No sé si este estudio me ayudó a hacer mejor lo que hago, probablemente haber estudiado arte me hubiera aportado más desde el punto de vista de herramientas y recursos.

«Si esto me ayudó más fue porque no estuve todo el tiempo vinculado con artistas, sino con la gente común, desde campesinos de las montañas hasta filósofos y profesores. Gente que ha pasado por mis manos y por mi mente. En ese sentido, en lo social, me ha ayudado mucho. En cuanto a lo de las herramientas, las he ido aprendiendo en el quehacer diario. Si hubiera estudiado arte probablemente hubiera logrado mejores cosas y hubiera sido más estrecho en el campo de acción.

Tengo un criterio en cuanto a las exposiciones de los humoristas. Una exposición no es solo colgar cuadros ahí en un espacio, y de eso he aprendido mucho con otros colegas que no son humoristas gráficos. Las muestras llevan pensamiento, curaduría, estructura y un trabajo detrás de ellas. «A veces las desventajas se convierten en un impulso para sobreponerse e intentar ir delante de las ventajas que tú no tuviste. Descubrí en algún momento que los salones internacionales eran una manera para dar a conocer tu trabajo fuera de Cuba, y por otro lado una forma de recibir catálogos para constatar lo que estaban haciendo fuera.

«Mis primeras influencias están aquí, sobre todo en lo que tiene que ver con el dedeté, Carlucho, Ajubel, Tomy y Manuel, son las referencias así más cercanas; y después, cuando comienzo a recibir los catálogos de los salones internacionales, pues todas esas influencias que son muy diversas, se mezclan con las obras de artistas plásticos como Reynerio Tamayo o Fabelo, de los cuales todavía sigo asimilando cosas.

«Los salones fueron creando un espacio para el reconocimiento de mi trabajo fuera de Cuba por los premios que iba obteniendo y eso, pienso, amplifica un poco la creación; por otro lado, también la condiciona. Comienzo a trabajar un humor en el cual los recursos para decir pueden considerarse más internacionales».

¿Cuáles son tus principales premios y exposiciones?

«Son muchos premios, pero hay algunos muy importantes para mí, el Premio Eduardo Abela en la Bienal Internacional del Humor de San Antonio de los Baños,en tres ocasiones, porque fue triunfar en el lugar más importante del humorismo gráfico acá, en la Isla de Cuba.

«La Distinción por la Cultura Nacional en 2002 que no es un lauro por una obra, pero es el reconocimiento desde las instituciones cubanas al trabajo que uno viene haciendo, defendiendo una expresión que en ocasiones ha sido vilipendiada.

«Luego de eso están los premios del World Press Cartoon: el premio de Caricatura editorial y el Gran premio compartido, en el año 2012; el Premio de Caricatura Política Rana Lurie de las Naciones Unidas en el 2015, por las caricaturas vinculadas al ataque a la redacción de Charlie Hebdo; y el Gran Premio en la Bienal de Teherán, Irán, en el 2009.

»Tengo un criterio en cuanto a las exposiciones de los humoristas. Una exposición no es solo colgar cuadros ahí en un espacio, y de eso he aprendido mucho con otros colegas que no son humoristas gráficos. Las muestras llevan pensamiento, curaduría, estructura y un trabajo detrás de ellas.

«El espacio expositivo es una relación diferente al de los medios de prensa, no llega a la misma cantidad de gente, pero con el público tienes un intercambio más directo, y  eso también resulta agradable, sería la misma diferencia entre un concierto y un disco grabado.

«La expo A puro premio: fue una idea a que llegamos los dos (Ares junto al caricaturista cubano radicado en México, Ángel Boligán Corbo)  a partir de ese chiste de la competencia para ver quién alcanzaba más premios internacionales entre 2009 y 2011, y creo que sí, que fue interesante, hicimos dos versiones de la muestra.

«De humor gráfico creo que he participado en exposiciones que han estado muy bien armadas, como De la A a la Z, en el Centro de Desarrollo de las Artes Visuales con curaduría de Caridad Blanco, donde estuvieron mis trabajos con los de Ramiro Zardoya (Zardoyas). Fue también una muestra bipersonal.

«Con la pintura, de las mejores está Intracorpora, exhibida en la Galería Villa Manuela de la Uneac, que tenía que ver con la anatomía, la psiquiatría y la medicina; y la otra, en la cual si hay una mezcla directa entre la pintura y el humor gráfico fue Primeros planos, primeras planas, durante la pasada Bienal de La Habana, en la Fortaleza del Morro: parodias de periódicos en los cuales estaban mis caricaturas, grandes primeras planas realizadas en formato de 1.60 por un metro como si fueran portadas de diarios en las que satirizaba muchísimos sucesos. Ahora forma parte de una colección privada en Francia.

«Estoy trabajando en una exposición de pinturas que se llamará, presumiblemente,Tocar madera y que tiene que ver con la recuperación de objetos que las personas tiran a la basura, y con muchas preguntas sobre la identidad desde una visión humorística de la realidad cubana actual. Podría calificarse más como pintura, pero es la pintura con mi humor.

¿En qué momento crees que está el humorismo en la isla? ¿Aportan la Bienal de San Antonio de los Baños y otros eventos propios de este arte? ¿Cómo valoras el movimiento humorístico gráfico cubano en su relación con el mundo contemporáneo? ¿Podrías mencionar algunas figuras actuales que se están destacando en Cuba en su desarrollo?

«La situación actual del humorismo gráfico en Cuba es imposible analizarla sin ver los antecedentes más cercanos que tienen que ver con el Período Especial en los 90´s que propició la desaparición de espacios del humor visual cubano,  e hizo que un sinnúmero de humoristas se fueran o a otros sitios creativos u a otros lugares geográficos a seguir trabajando.

«Creo que nos quedamos unos poquitos tratando de hacerlo en serio y mucha gente haciendo basura de manera general.

«En los momentos actuales se ha logrado saltar esa fase. Opino que han aparecido nuevos valores importantes. La Ubre, en la Calle del Medio, sirvió para visualizar a un grupo de artistas que no se estaban conociendo bien.  Allí empezaron a publicar Charly, el Yoe, Brady, Heyder, Luirri y te puedo decir una lista larga de muchachos jóvenes que después se han colocado en los espacios de humor gráfico cubanos o en los eventos de humorismo gráfico como ganadores de premios. Hay una nueva generación de caricaturistas que está acá, creando.

«Confío en la continuidad del humor gráfico como expresión, la Bienal de San Antonio contribuye a eso; si logramos rescatar el Salón Nacional de Humorismo Horacio Rodríguez Suriá, que se perdió, también. Igualmente, aprovechar máslos espacios originales  y ordinariosdel humor gráfico como la prensa y las revistas.

«Una expresión visual reconocible es lo que te marca como artista. Es difícil que se vea uno de mis dibujos y que no se reconozca que es mío. Para mí lo importante es transmitir una idea y si transmitirla requiere de otros recursos que no son los que uso habitualmente, lo hago sin ningún complejo. Si quieren reconocer a Ares, pues que miren la firma».«Me siento bastante contento con nuestro panorama actual, los muchachos nuevos tienen seriedad a la hora de trabajar. Considero que las mejores publicaciones tienen que invertir su dinero en pagar colaboraciones y no en pagar salarios, un humorista puede ser genial un día y al año no serlo, y los conceptos paternalistas con los que funcionan algunas publicaciones afectan el desarrollo de este arte».

¿Cuáles son las pretensiones de Ares como creador? ¿Cuáles  son esos códigos que están imbricados en el ADN de tu creación para que alguien se pare delante de una obra y diga, esto lo hizo Ares?

«Probablemente sea cada vez más difícil decir esto lo hizo Ares. Yo pienso que en el humorismo gráfico está todo claro. Cada expresión de las artes visuales tiene su sello.

«Una expresión visual reconocible es lo que te marca como artista. Es difícil que se vea uno de mis dibujos y que no se reconozca que es mío. Para mí lo importante es transmitir una idea y si transmitirla requiere de otros recursos que no son los que uso habitualmente, lo hago sin ningún complejo. Si quieren reconocer a Ares, pues que miren la firma».

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