Actualizado el 17 de noviembre de 2017

“Criticar, es amar”, para Frank Padrón.

Por: . 15|11|2017

Enjundioso investigador de ese mundo siendo casi adolescente, es poseedor de un vasto conocimiento que no sólo sabe comunicar al público en general, sino también a todo aquel de avezada exigencia y cultura. Su imagen nos atrapa cada semana a través de la pantalla televisiva con la nutriente crítica del arte cinematográfico en todos sus ángulos. Enjundioso investigador de ese mundo siendo casi adolescente, es poseedor de un vasto conocimiento que no sólo sabe comunicar al público en general, sino también a todo aquel de avezada exigencia y cultura. Sencillez y diafanidad se conjugan en este filólogo-periodista-escritor (con una veintena de libros publicados, y otros en camino), algo que ratifica incluso cualquier persona de a pie para quien siempre reserva desde una sonrisa, un saludo cariñoso o hasta un interesante comentario acerca de su experiencia en el mundo del cine. Es Frank Padrón, hombre de saberes y de prédica martiana, y para quien “Criticar no es censurar, sino ejercitar el criterio”, y para quien además “Criticar, es amar”.(1)

¿Qué representa el cine para Frank Padrón? ¿Una alternativa hacia el disfrute de lo creativo, de la cotidianeidad, de lo sentimental, de lo íntimo? ¿Una entrada a la nostalgia, a la satisfacción/ insatisfacción?

“El cine representa para mí mucho de lo que se expone en su interrogante,  incluso  mucho más. La primera vez que visité una sala de cine siendo muy niño aún me sentí realmente deslumbrado. Era un mundo que ansiaba descubrir, de magia, de fantasía, de ilusiones…Recuerdo que en esa época existían tres salas de cine: Saidén, Praga y Milanés, en Pinar del Río, mi provincia natal. Asistía casi habitualmente a las proyecciones de películas chinas (muy tristes y románticas), norteamericanas, francesas, italianas, europeas en general…Pero lo que sí me resultó un verdadero descubrimiento fue saber que las reflexiones en torno a todo aquello se podía publicar.

“En una ocasión, llega a mis manos un ejemplar del periódico El Socialista – después El Guerrillero–,  donde pude leer en su columna de cine una crítica del reconocido periodista José Alberto Lezcano –uno de mis primeros  maestros–, y entre sorprendido y admirado al leer su crónica, me entusiasmé por vez primera a escribir crítica cinematográfica.

“Igualmente, sí debo recalcar que  desde esos años iniciales hubo en mis intereses escriturales dos vertientes: el cine y la poesía, la que he ido cultivando durante muchos años. Desde muy joven y siendo aún estudiante, acostumbraba a escribir mis versos en infinidad de libretas, como una acción muy íntima, muy personal y sin que nadie tuviese conocimiento de esto, mientras que escribir crítica era algo distinto. Esto último lo hacía también en unas libretas a las que les daba el formato de columnas: les pegaba fotos recortadas de periódicos además de un título, y se las daba a leer a mis abuelos, a amigos, a compañeros, entre otros…De esta forma nacieron y se fueron formando en mí, casi paralelamente, el escritor y el crítico”.

En su obra El Choteo, el profesor, escritor y periodista cubano Jorge Mañach expone:

“El choteo es cosa familiar, menuda y festiva, es una forma de relación que consideramos típicamente cubana…Un fenómeno psicosocial (…) Quienes más acostumbran recurrir al choteo son dotados casi invariablemente de una educación elementalísima… desconocen todas la dignidades y proezas del espíritu; empedernidos de sensibilidad… Son los negadores profesionales, los descreídos a ultranza, los egoístas máximos, inaccesibles a otra emoción seria que no sea la de rango animal…”.

Al respecto, ¿no le faltaría a nuestra cinematografía una obra actualizada y dedicada enteramente al humor como exponente de la cubanía? ¿Se considera también humorista?

“En las primeras comedias del cine revolucionario cubano, por ejemplo, en la obra de Tomás Gutiérrez Alea (Titón) – La muerte de un burócrata, Las doce sillas…- siempre existió una especie de radiografía, de síntesis sobre el choteo, al igual que en otras –que quizás pudieron haberse malogrado o que no cristalizaron–, siempre estuvo presente el humor criollo.

Actualmente, existen algunas comedias realizadas por cineastas como Arturo Soto, Daniel Díaz Torres, Juan Carlos Tabío, Rolando Díaz…y de nuevos realizadores agrupados en la Muestra Joven ICAIC, donde se recoge el espíritu humorista del cubano. Estimo que nuestro cine nunca ha estado de espaldas a esta situación, lo que ha pasado es que todo ello está en dependencia del talento del artista. He disfrutado de muchos cortos pertenecientes a jóvenes realizadores que realmente considero pequeñas joyas de la comedia. Entre esos jóvenes ubicaría a Leandro de la Rosa, a Adolfo Mena (graduado de la Escuela de Cine), a Arturo Infante. Este último tiene a su haber Utopías o  Amar, comer, partir, dos excelentes filmes.

Afirmaría que ni en las viejas generaciones de realizadores y actores faltó el humor cubano como tampoco ha sucedido en las actuales. Con diferentes estilos o enfoques, el humor criollo siempre ha estado presente en el cine de este país.

Rememoremos del cine pre revolucionario a talentos como Alicia Rico, Candita Quintana, la propia Rosita Fornés, a Enrique Arredondo, a la pareja de Leopoldo Fernández y Aníbal de Mar (Pototo y Filomeno), a Garrido y Piñero, y a muchos otros.

“En lo que a mí respecta me considero una persona aficionada al humor, a hacer reír. Por ejemplo, me gusta mucho cambiar el nombre a las personas; me gusta jugar con los nombres, fundir palabras, buscar frases ingeniosas… Quienes han leído algunos de mis cuentos y poemas opinan que todo esto se refleja en buena parte de ellos”.

En Cuba existe la igualdad de derechos, pero la igualdad social y de género son algo aún mucho más complejo. Se necesitan acciones muy específicas. ¿Qué aportes podría realizar la cinematografía cubana al respecto para que todo ello se tome en consideración y lograr equilibrar así la situación de una parte importante de nuestra población?

“En los últimos años la cinematografía cubana ha estado realizando algunas acciones relacionadas con la igualdad de género, contra la homofobia, contra las discriminaciones de todo tipo…Con respecto a la crítica, desde hace diez años soy coordinador de un cine-club dedicado a promover películas que contribuyan a alfabetizar todo lo relacionado con materia sexual. No estoy exagerando al emplear este verbo, porque realmente muchas personas han aprendido –y así lo han confesado–, con la presencia de  un grupo de películas que contribuyen a esto.

“Me considero un comunicador de las críticas y análisis de películas realizadas en Cuba, al igual que lo soy para que todo ello sea considerado por el público no sólo como un vehículo educativo, sino también como un arte donde se aprenda a profundizar en la cultura cinematográfica, a respetar las preferencias de los demás sin necesidad alguna de agredir, sino tan sólo comprendiéndolas, y para llegar a ser, en lo fundamental, más humano.

“En ese sentido me siento muy satisfecho del trabajo logrado. Primeramente, porque tenemos un público que anteriormente no existía. Nunca olvidaré el público asistente durante los primeros años de creado este cine-club y las primeras sesiones relacionadas con dichos temas. Al final de cada sesión, los asistentes se marchaban con determinados conocimientos o nociones que inicialmente desconocían sobre sexualidad, erotismo, diversidad…

“Así, hemos logrado ese espacio que, al decir de uno de los más entusiastas asistentes a sus sesiones, el escritor Miguel Barnet,  nunca soñó que en Cuba pudiera abrirse algo así, con tales características y perspectivas.

“Poco después publiqué un libro contentivo de ensayos y de otros trabajos relacionados con la presencia de esta cinematografía en la esfera cubana, latinoamericana e internacional, y cuya segunda parte recoge las experiencias del propio cine-club.

“Como puede apreciar, aportes a este tipo de cine se han venido logrando, lo mismo que pudiera hacerse en relación con los derechos humanos y en torno a otros temas como racismo, violencia contra la mujer, la niñez, la xenofobia…Sin lugar a dudas que el cine es un vehículo de divulgación y de concientización”.

Cultura, Cine y Revolución en la actualidad, en su opinión: puntos de confluencia que los une y puntos de divergencia…

“La cultura no sólo incluye al arte sino también a otras esferas de la conciencia social. Se extiende a los deportes, a la culinaria y en la actualidad hasta a los video- juegos –algo más contemporáneo y posmoderno–, y todo esto incluido dentro del enfoque de la Revolución. Tanto el cine como todas las artes coadyuvan a enmarcarse dentro del proceso identitario.

“Sin embargo, esto ha dado lugar en ocasiones, a extremismos de diverso tipo, a oportunismos, a intolerancias en personas (incluidos funcionarios dentro de la esfera artístico-cultural), carentes de sensibilidad. Todo ello no sólo ha creado actitudes individuales bastante negativas, sino también períodos culturales nefastos (como el tristemente célebre quinquenio gris), represiones a películas cubanas como Cecilia, Alicia en el pueblo de Maravillas…Si entre las primeras líneas trazadas por la Revolución ha estado incluida el empleo de la crítica y la autocrítica, no se concibe entonces que funcionarios y personas amparados en el espíritu revolucionario hayan generado ese tipo de actitudes.

“El verdadero espíritu revolucionario está muy vinculado a la crítica. Rememoremos a Alfredo Guevara, presidente durante años del Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográfica (ICAIC), quien expresó en una ocasión: No hay arte adulto sin herejía. El arte en sí conlleva a un sentimiento de rebeldía, de cuestionamiento, de renovación, y la Revolución debe estar continuamente renovándose.

“Por tanto, no observo contradicción alguna entre Cultura, Cine y Revolución en la actualidad. Tan sólo hay que saber encausarlas”.

Arte/literatura/cine ¿se concatenan en su vida?

“La comunicación  es vital para mí y siempre trato de que esté en todas partes donde trabajo: en la televisión, en la radio, en las revistas y periódicos y  por supuesto en mis libros. Existen escritores-comunicadores que se comunican a sí mismos, les interesa escucharse o hacerse leer…Algo que carece de sentido si no se es capaz de llegar a un público diverso. Es por ello que, en mi criterio no existe contradicción alguna entre arte/literatura/cine.

“Entre estos, ¿qué elegiría?, me preguntan algunas personas. Diría que a mí me complace mucho dedicar una buena parte de mi tiempo a la lectura de un buen libro, al disfrute de un buen programa de televisión, de radio, o de una película y muchas veces, escribir sobre ellos. Soy yo mismo dividido en distintas facetas que se armonizan en mi vida.

“Todo en mí está vinculado al arte, a la literatura y al cine”.

¿Se considera un seguidor del pensamiento martiano?

“Soy un 100, 200, 300, 400 por ciento martiano. Comencé a leer a Martí desde muy niño. Leía incluso hasta literaturas complejas que tuve que retomar más tarde, porque ponerme a leer a Thomas Mann, a Dostoievsky, a Shakespeare, a los quince años de edad, no es comparable a leerlos a los treinta o a los cuarenta. Es por ello que muchas de esas lecturas de mi niñez y adolescencia han pasado a ser frecuentes relecturas.

“Mas, una de mis primeras referencias literarias fue nuestro José Martí. Soy martiano desde niño, desde que tengo uso de razón, al punto de que es mi dios tutelar del programa televisivo De Nuestra América. Y esto no lo afirmo porque ese ensayo de su autoría da nombre a mi espacio sobre cine, sino en lo fundamental porque aspiro a que los ideales que lo identifican estén ciento por ciento basados en su ideario latinoamericanista, antiimperialista y antirracista.

“También existen otros escritores cuyas obras me emocionan y a la vez disfruto muchísimo, como es el caso de Shakespeare. En la obra martiana  disfruto su grandeza, humanismo,  su visión del hombre y la sociedad. Martí es, a la vez que genio literario, político y referencia bibliográfica, una vía, un camino a seguir para ser cada vez mejores seres humanos. Martí siempre ha sido y continuará siendo una brújula en mi vida”.

A la cinematografía actual cubana y latinoamericana, ¿qué observaciones/críticas hacerle?

“No tengo grandes críticas que hacerle. Todo lo contrario. Este es un momento muy notable para la cinematografía latinoamericana, por su pluralidad estilística, de búsqueda. En relación con la cubana, estimo que debe seguirse abriendo hacia otros géneros. Al respecto es importante que hayamos salido de la monotonía del tema histórico que colmó las décadas de los sesenta y de los setenta, de la comedia omnipresente, para ir hacia otras formas de hacer como el llamado cine de género, cine negro (Bailando con Margot)…también se ensaya con los vampiros o los zombis, por qué no?

“Por otra parte, existen maravillas dentro del documental, tan poco estudiado. Quisiera tener más tiempo para ello pues en los festivales de cine se pierde bastante tiempo en la ficción, a veces ni tan atendible. Es por ello que siempre asisto al Festival Santiago Álvarez, en Santiago de Cuba, y veo cuanto documental me permita mi tiempo y no sólo de América Latina, sino también de Europa y de África”.

¿Cuáles son sus directores cinematográficos preferidos? Ha existido o existe alguno en particular que haya dejado una huella profunda en Frank Padrón?

“Nunca hablo acerca de mis directores favoritos. Sí pudiera hablarle de cineastas que han dejado huellas muy profundas en la cinematografía universal o a modo personal, como son los casos del español Buñuel, o los cubanos Titón y Fernando Pérez. Pero también puedo hablar de la filmografía iraní, o de autores de la Nueva Ola o del Neorrealismo italiano, el cine de Visconti… Realmente, ¡me han nutrido tanto(s)!, incluida la cinematografía latinoamericana –la argentina, la chilena, la peruana–; o cineastas japoneses como Akiro Kurosawa, chinos…Es por ello que mencionar en lo personal los preferidos resulta muy difícil. Todos me han dejado una gran huella; todos me han nutrido, todos son mis dioses tutelares”.

Como escritor:

El tema acerca del cual ha escrito y continuaría escribiendo:

“Sobre las sexualidades diversas; sobre la religiosidad, el choque del ser religioso con determinados contextos; sobre cocina, un tema que me apasiona y acerca del cual tengo además de algunos libros, una columna en Excelencias Gourmet, sobre la relación entre arte y comida, además de ejercer la crítica culinaria en la web Cuba Paladar”.

Temas sobre los que no escribiría:

“Las religiones populares; los referidos a las tecnologías y técnicas puras”.

El autor que jamás leería:

“Soy tan selectivo con lo que leo que, con antelación y antes de embarcarme en una lectura, escojo muy bien el título. Son pocas las novelas o libros de cuentos que he abandonado como lectura”.

El director/guionista de cine que no le merece tener en cuenta:

“Quizás, Juan Orol o Ed Wood”.

¿Qué mensaje transmitiría a los jóvenes directores egresados de la Escuela cubana de cine?

“El cine es un arte de síntesis, al igual que inclusivo. Es por ello que no concibo un cineasta que tan sólo se concentre en la técnica cinematográfica. El cineasta debe y tiene que conocer sobre literatura, pintura, música, arquitectura…El cineasta debe y tiene que ser un hombre integralmente culto, al igual que tener un  paradigma en algunos de nuestros grandes directores como son los casos de Humberto Solás, Santiago Alvarez, Tomás Gutiérrez Alea (Titón), Fernando Pérez, …Todos, directores de estimable cultura, bien documentados. Es por ello que mi consejo a los jóvenes cineastas  es que se dediquen a estudiar y a leer mucho, y no sólo sobre los temas que vayan a tratar dentro de su proceso de creación, sino también sobre otros muchos para, de esa forma, logren una reconocida cultura general”.

¿Alguna obra inconclusa o en camino?

“En estos momentos poseo una antología de mis cuentos situada en Internet por la editorial argentino-española Samarkanda con la colección cubana Guantanamera. Esta última convocó a un grupo de autores para el envío de alguno de sus proyectos. Y es así cómo dentro de esa colección ya se está vendiendo dicha antología referida a mi cuentística. Igualmente, en fecha reciente concluí un libro sobre cuentos latinoamericanos, el que está ambientado en distintos países y en aquellos que a su vez mantienen relaciones con Cuba. Esta obra saldría en formato de imprenta. Por lo tanto está inédita, al igual que lo está el Premio UNEAC Ensayo dedicado a Mirta Aguirre y a sus estudios sobre el Barroco. Tengo también inédito un libro de poemas”.

¿Cómo califica su poesía?

“La considero intimista, en ocasiones social pero es, ante todo, filosófica. Es una poesía que tiene que ver con mis vivencias y que me permite filosofar un poco acerca del mundo, la vida, el amor…Aunque en ocasiones parta también de vivencias muy concretas, en las que trato de generalizar el mundo”.

Su mayor aspiración profesional… ¿se ha cumplido?

“Se ha cumplido. Quería ser escritor, lo logré; quería publicar en la prensa y ser periodista, lo logré también; quería trabajar en televisión, y lo logré. ¿Mis aspiraciones actuales? Continuar haciendo lo mismo. Soy Licenciado en Filología por la Universidad de La Habana, además de estar evaluado como redactor de prensa. Realmente mis sueños se han cumplido en este aspecto”.

¿Qué temática le faltaría llevar o presentar al Cine universal?

“A veces uno lee y analiza aspectos tan alejados de la realidad –parasicológicos, científicos, religiosos, tecnológicos y hasta sociales– que, sin embargo, cualquier director se atreve a proyectar. Diría que quedan pocos temas por abordar por parte de la cinematografía universal. Hasta los temas medioambientales han sido tratados. Incluso, hace algunos años asistí a un festival de cine sobre  esa temática efectuado en República Dominicana, donde estaban presentes muchos directores, en especial norteamericanos, con sus obras (documentales y de ficción). Valdría también la pena recordar el reciente festival de cine francés celebrado aquí en La Habana, donde se presentó un excelente documental titulado Huracán, referido a uno de esos terribles fenómenos ocurridos en el área caribeña. Imagínese que durante el mismo una voz en off personificaba a un huracán que narraba todo lo que devastaba a su paso pero, a la vez lo hacía sobre las cosas positivas que iba dejando: equilibrio ecológico, estabilidad del subsuelo, el llenado de las presas, los afluentes…En suma, el huracán o ciclón personificado en sus dos rostros”.

¿Sería capaz de realizar una película?

“No me interesa, como tampoco la redacción de un guión. Existen personas que se me han acercado para llevar al cine algunos de mis cuentos, incluso, hubo un joven estudiante universitario quien me pidió uno de ellos –Las celadas de Narciso–, para realizar su ejercicio de tesis. Me gusta mucho el cine pero desde fuera, no la realización.

“Sí me encanta la soledad del escritor, el acto de la escritura, la que siempre requiere de una gran soledad. El escritor siempre será dueño y señor de su obra con tan sólo una pluma y una hoja de papel, o para ser más modernos, con una computadora”.

(1) “Echegaray”. Fragmentos del discurso pronunciado por José Martí en el Liceo Artístico y Literario de Guanabacoa, el 21 de junio de 1879. T. 15, p. 94.

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