Actualizado el 15 de enero de 2018

Lo que dicen las fotos de Titina

Por: . 12|1|2018

Joanne Soto Fernández: Eso es lo que me gusta de los modelos: que no se sientan modelos.Hace casi diez años que Joanne Soto Fernández dejó de llamarse así para ser sencillamente “Titina”. Más o menos el mismo tiempo en que también abandonó las pasarelas, tras el maravilloso accidente de una cámara fotográfica en sus manos. Hoy, sentada en la sala de su casa devenida estudio fotográfico, asegura con alegría en su rostro nunca haber imaginado que tendría tanta resonancia en el mundo de la fotografía de moda.

—No me molesta que me tengan por fotógrafa de moda —me dice tras la inquietud que le planteo acerca de los rótulos dentro de las manifestaciones del arte—, aunque eso lo escucho más que lo que lo digo, pues como tal yo solo soy fotógrafa y me gusta hacer ese tipo de fotos.

—Pero en tu proceso de aprendizaje y crecimiento, quizás, mañana ya este tipo de fotos no te despierten tanto placer…

—Puede ser, tal vez mañana me empiezan a gustar otro tipo de fotos porque uno va descubriendo. Pero la clasificación hoy no me molesta, porque eso es lo que a la gente le llega. Yo estoy abierta a todo tipo de trabajo, pudiera incursionar en el paisaje o la arquitectura, que quizás es algo que no he desarrollado tanto porque me he ido por este camino, y también los clientes que mayormente tengo están buscando este tipo de fotos; pero no estoy para nada limitada, es decir, me atrevería a probar otros estilos fotográficos.

—Ya que estamos hablando de clasificaciones… Hay quienes pueden pensar que por su naturaleza, por ejemplo, la fotografía paisajística es poética, la social o la documental es dura, etc. Y quizás, como la moda es bella en sí, la fotografía de este tipo es muy simple, condenada a ser bien lograda por su condición publicitaria… ¿Te parece que es así?

—Para nada. Si bien es cierto que hay códigos de belleza presentes, la fotografía publicitaria no está vendiéndote un producto: te está proponiendo algo y es, por lo general, llamativa, atractiva, enamora al público para que te interese ese producto. A su vez, la fotografía de moda me parece que es mucho más abarcadora, pues lo mismo puede ser artística que abordar un paisaje, un retrato o lo documental.

—¿Qué concepto de lo bello tienes?

—Para mí lo primero que consagra a un fotógrafo es su trabajo.—Para mí lo bello va en la personalidad; no me interesa lo físico, se trata de lo que la persona te trasmite y te resulta interesante. No tengo canon ni prototipo, me gusta mucho la gente tal y cual es. Defiendo mucho los modelos que tengan un estilo lo más crudo posible, lo más natural, que no se sacan las cejas, que no están tratando de ser lindos porque eso no hace falta… Lo que se necesita es tener vivencias, y eso es lo que trato de transmitirles a los modelos con los que trabajo. De hecho; cuando los escojo para algún trabajo personal, les digo por qué fueron escogidos y qué fue lo que me atrajo de ellos. Por eso he escogido muchachos que barren la calle, que ni se imaginan que ellos pueden servir o interesar para algún shooting de fotos de moda, y es porque me trasmiten que tienen vivencias, naturalidad y porque no se sienten modelos. Eso es lo que me gusta de los modelos: que no se sientan modelos.

—¿Y cómo enfrentas los trabajos asignados?

—Primero converso con el cliente, para saber qué es lo que quiere. Y si no tiene la idea bien clara, pues ahí es donde entra mi participación, al proponerle, mostrarle algunos de mis trabajos, ayudarlo a aterrizar las ideas. Cuando ya la idea está madura, pues viene la negociación de las necesidades para conseguir la foto, la coordinación del equipo de trabajo.

—Parte de estos trabajos surgieron a raíz de tu colaboración con las revistas digitales alternativas…

—Sí, desde hace algunos años han surgido revistas como Vistar o Garbos que potencian estos elementos, medios donde los jóvenes que están incursionando en la fotografía de moda pueden publicar sus trabajos… Me parece que esta tendencia ha despertado porque tuvo una etapa de decadencia y, como todo, después de un tiempo uno piensa en por qué no retomarlo.

—Pero también hay revistas de las tradicionales, como Bohemia o Mujeres, en las cuales la fotografía de moda tiene su espacio. ¿Te gustaría colaborar con ellas?

—Me encantaría trabajar alguna vez con ellas, lo que pasa es que no ha surgido el contacto. También pienso que hay que preguntarse sobre por qué esas revistas se han quedado rezagada. Creo que deberían cuestionarse al ver que un proyecto avanza y otro no, y a partir de ahí comenzar a potenciarse; porque han sido revistas muy famosas, de mucha tradición y eso ya es un potencial increíble. Lo más importante es actualizarse y ver qué temas abordar.

—¿Cómo te va siendo mujer, joven y talentosa, en este mundo? ¿Hay verdaderamente machismo o patriarcado dentro de las artes visuales?

—No he recibido nada negativo; al contrario, he tenido mucho apoyo de profesionales hombres, fotógrafos como Alejandro Pérez, de los profesores Ramón Corrales y Rufino del Valle, de Estudio 50 con Luis Mario tuve mucho apoyo también. Yo me he sentido muy cómoda en este mundo; y de mujeres también he tenido mucha ayuda, en especial de la curadora Virginia Alberti y tantas otras personas que me han ayudado a lo largo de estos años.

—Hay trabajos tuyos que son planos cerrados o primerísimos planos con modelos que muestran pocos elementos de la moda…

—La moda está en lo que quieras comunicar. Todo está en dependencia de para qué se quiere algo. Por ejemplo, un retrato de un niño llorando… Tú dirás: “¿esto puede servir como fotografía de moda?”. ¿Por qué no? Si hay un sentimiento en la foto, una comunicación, que para mí es de donde parte todo… porque quizás en este retrato estará al lado de un producto, un cartel, un escrito, algo que tiene que ver con la moda pero lo asocio a esta imagen. Yo pienso que va por ahí… tampoco soy una persona que estudió Historia del Arte, mi conocimiento ha sido de ver películas, revistas, etc.

—Finalmente, ¿Qué espacios consagran en Cuba a los fotógrafos?

—Para mí lo primero que consagra a un fotógrafo es su trabajo. Puede que un artista que sea más visible que otro, tenga más oportunidades y más fama; pero si el segundo es más talentoso, a la larga superará al primero. Todo parte siempre de la persona, del artista, lo demás es subjetivo, y llega en el momento preciso.

—Para mí lo bello va en la personalidad; no me interesa lo físico, se trata de lo que la persona te trasmite y te resulta interesante. No tengo canon ni prototipo, me gusta mucho la gente tal y cual es.Justo en el instante que la entrevista ha terminado, tocan a la puerta unos clientes. “Titina” les presenta algunos catálogos de su marca Titina Style; nos despedimos y vuelvo a mirar las fotografías que descansan sobre la pared: publicidades para Hugo Boss, Silvian Heach, Rox. De pronto, sus imágenes son como una carta de presentación que me hace arrepentirme de hacerle una interrogante final: “¿cómo supo que quería ser fotógrafa?”. Sencillamente, hay personas que nacen con un propósito en la vida.

Categoría: Entrevistas | Tags: | | | | |

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