Actualizado el 14 de marzo de 2018

Jorge Alexis González Madrigal:

Un chícharo de isla con resonancia mundial

Por: . 13|3|2018

Fotos: Cortesía del entrevistado

Fotos: Cortesía del entrevistado

Para Acanda, quien posibilitó mi encuentro con Jóse y con Jorge.

En su penúltimo viaje a Cuba, el showman Jorge Alexis González Madrigal vino con el fotógrafo Anatol Kotte para montar una exposición con cien overoles que le ha diseñado y confeccionado Jóse Benedí. Nos encontramos porque no le dio la gana de responderme esta entrevista vía email. Tuve que grabarla para transcribirla, y entonces casi desisto: mi grabadora guarda los sonidos en archivos vox y si no es que aparece mi amigo Dany, que encontró la forma, aun no hubiera podido disfrutar de las respuestas.

Para mí, París bien valió una misa, espero que al lector le suceda igual con esta larga conversación con el hombre de los tacones altos. Un mulato, flaco, alto, gay, de Jatibonico, que primero triunfó como modelo, luego de empresario y ahora es un conquistador total de la televisión emitida en Alemania y vista en cualquier lugar.

 

¿Por qué Jorge Alexis González Madrigal afirma que tuvo una infancia feliz?

Me crié en una familia que me daba mucho amor. Crecí con valores y el valor más importante de mi familia era, es, el respeto a las personas, amar a las personas que te aman y aprender a ser feliz.

De esa familia, primos tíos, cuantos quedan en Cuba

Tengo una familia muy grande, por parte de mi papá, y de mi mamá. Tengo buenos recuerdos de  ellos en el campo, de Cabaiguán, de Jatibonico y toda mi familia reunida era una fiesta.

El otro día le contaba a un  amigo que mi padre era camionero en la industria azucarera  y mi mamá trabajaba en una tienda, los dos muy humildes, pero los recuerdos son imborrables. Se ahorraba, todos nos íbamos para Santa Marta, en Varadero; mi madre cocinaba, y pasábamos el día debajo de una mata de cocos. Cuando volví a Cuba y fui a Varadero, llevé a mis viejos, y a algunos de mis familiares; pero ya no era igual, yo prefiero la mata de coco como lo tengo en el recuerdo. Eso me enseñó que yo me crié con ese concepto familiar de que para ser feliz no necesitas tanto material, sino sentir amor de la gente que te rodea; y si no es así no vas a vivir los momentos como son.

Tuve un  tiempo en mi infancia junto a mis abuelos, era muy apegado. Tenía un abuelo en Cabaiguán que llevaba a todos sus nietos —éramos como quince—para el parque a contarnos la historia de la ciudad. Él leía mucho y nos decía cosas, por ejemplo, de la tabaquería de  Cabaiguán, que de niño no le damos importancia pero si nos entraba la curiosidad. Y la otra parte de mis abuelos… recuerdo que ella era muy elegante, muy dulce, tú la mirabas y tenías que besarla, eso era lo que te inspiraba.

Pienso que esas señales que uno recibe de niño te hacen  mucho bien y aparte de eso yo adoraba ir a la escuela, era muy buen alumno y estudiaba mucho, era muy disciplinado. Desde los nueve años empecé a hacer estudios por la noche porque quería entrar en la vocacional Che  Guevara. Todas las noches en vez de jugar iba para casa de Esperanza, una ingeniera que nunca voy a olvidar, ella me repasaba matemática y química, nos repasaba a su hijo y a mi,  eso fue lo que me permitió entrar en la vocacional. Era una gente muy activa, siempre estaba en algo, era feliz y… mira, pienso que en Cuba se está perdiendo ese amor familiar, todo comienza por la familia. Ese no es solo un problema en Cuba, es global, por las comunicaciones… Los niños tratan de vivir la vida de otros, de comparar; en vez de estar, disfrutar lo que tienes, no tratar de vivir la vida de otro. En Cuba, por suerte, aún las generaciones están juntas; mi papá baila con mis sobrinos, con mis tías, con la vecina, entonces la persona mayor no se siente sola. Todo ese ambiente que sigue existiendo en mi familia, por eso digo que tuve una infancia feliz por esa parte… Por la otra no, pues desde muy pequeño supe que era homosexual y en aquel tiempo en Cuba la homosexualidad no era algo que se aceptara fácil.

¿Tu gusto por la matemática y la química te llevó a estudiar Ecología Nuclear?

En realidad un sí y no. Era buenísimo en matemática, física, pero no eran mis preferidas. Lo mío era el inglés, la literatura, bailar, el deporte, esas cosas… pero no es que me moría por las matemáticas. La biología sí me gustaba.

Llegar a estudiar Ecología Nuclear fue algo hasta cómico… Mi sueño era estudiar ballet clásico, periodismo internacional o algo en la moda, pero como ninguna de esas carreras me llegaban y como era uno de los mejores estudiantes del pre, aparecieron esas carreras nuevas, como Ecología Nuclear que nadie sabía lo que era. Y eso a mi no me importaba, lo que sí me importaba y mucho era ir a Checoslovaquia…

Tenía una tía que vivía en el campo, nunca había salido, era la maestra del Purialito; una guajira muy culta, que leía mucho, y ella me decía, me contaba cosas que no me decían ni en la escuela,  Era otro tipo de educación el que tenía La Juana, con una voz de bajo, muy pausada, que me hacia historias increíbles y ella empezó a hablarme de Kafka. Yo no sabía de qué me hablaba, pero me fue metiendo en ese mundo. La Juana me hablaba de Checoslovaquia, y en aquel tiempo era de intercambios con aquel país, con Hungría… y yo me fui “acercando” a Praga. Cuando entraron las carreras en vez de fijarme en qué, busqué dónde y cómo podía escoger!. Miraba todo lo que se ofrecía en Checoslovaquia: ¿Ingeniería Mecánica? ¡No!; ¿Ingeniero Industrial?  Nooooooooooooooooooo… De pronto leo “Ecología nuclear”, veo el plan: matemática, biología, ecología relacionado con algo que empezaba a hablarse, el medio ambiente, y la escogí aunque no era en Praga, sino en Bratislava. Dije la quiero, pero no era fácil: solo eran cuatro con 500 estudiantes aspirando. Primero había que ir a una preparación, a unas pruebas que nos hicieron en Santa Clara a los que teníamos el promedio más alto para hacernos exámenes de todas las asignaturas, y según el resultado fuimos escogidos los cuatro. Una amiga, Chuchi, que estudió conmigo, se ríe porque el día antes de la prueba de física, me aparecí vestido de blanco, el traje de dril 100 de los años 50 de mi papá con el que viajaría a Checoslovaquia. Le dije que me iba a ver a los Van Van que ese día tocaban en Santa Clara y, nada, salí muy bien  en la prueba.

Luego nos pasamos un tiempo en la Quinta de los Molinos, entonces la Ecología Nuclear era algo muy raro, se comenzaba lo de la planta de Cienfuegos. Así fui a dar a Checoslovaquia, hice aquel viaje con el traje blanco y con unos zapatos desbaratados, porque en los Carnavales de Santa Clara se les hizo un hueco y le puse un  cartón, así me fui.

Cuéntame tus primeros pasos en el modelaje en Checoslovaquia…

Eso demoró. Yo llegué en el 85, pasé un tiempo estudiando idiomas y después… En el 87, tenía un buen amigo eslovaco, yo bailaba todo el tiempo, ya sabes, cubano mulatón, y las muchachas querían bailar conmigo y los amigos míos, heterosexuales, lindos, altos, me miraban e invitaban a bailar. Me di cuenta que me usaban de carnada para que las rubias vinieran y un día una me dice; “Jorge,  mañana vienen a hacer un casting de una firma italiana”. Yo llevé a mis amigos, éramos cinco, andábamos juntos; la mujer de la agencia nos puso a caminar, me escogieron de primero para mi sorpresa, y esa fue mi primera agencia.

Hicimos el primer desfile, no olvido pulóveres tejidos con rombos blancos, rojos, yo tenía aquel pelado del “gallito”, la moña delante y ¡era tan flaco!… Ese fue mi primer trabajo. Era prohibido para un becario cubano tener un trabajo, pero nada, hice las dos cosas.

Eso de subirte a un escenario… ¿Es un gen paterno?

(Ríe) La manzana no cae muy lejos del árbol, eso de ser extrovertido lo tengo de mí acá, mi papá…  (y señala a su padre con noventa y pico de años, que todavía baila, y que hoy lo acompaña en la conversación). Eso es un don, lo tienes o no lo tienes, cualquier tipo de trabajo, lo mismo si eres periodista, si eres un doctor, lo puedes hacer si tienes esa pasión, y llegar, llegar a la televisión alemana, como lo hice, como cubano es algo histórico, no hay ningún  latino exitoso, fui el primero.

¿Cuándo te encaramaste por primera vez en unos tacones de 18 cm?

Eso fue en Checoslovaquia en el año 87. Estábamos ensayando para un show de un cantante de rock checo muy importante en aquel tiempo y teníamos que modelar y bailar. Las eslovacas aquellas no podían, llevábamos cuatro horas de ensayo, le pedí los zapatos a una amiga que, como yo, usaba el 41, hice piruetas, bailé mambo, salsa ¡¡¿¿Qué problemas con estos tacones??!!! Y ellas me miraban y decían “¿cómo tú puedes?”. Les dije “no me pregunten, yo se que se puede”, y ahí comencé a analizar la anatomía femenina, los movimientos. Una amiga me dijo que fuera entrenador, yo no sabía que eso existía… Así ganaba mi dinero, empecé con las clases a las modelos y de ahí vinieron los shows.

¿Quién te identificó por primera vez como “El hombre de los zapatos altos”?

En la prensa alemana, eso fue como en el 2009. Yo entré a Alemania en el 94, pero comencé a trabajar activo en la tv con los tacones en el 2009, en el show de la TV “Topmodel” de Alemania, por Heidi Klum. Hasta esa fecha tenía una agencia de eventos, de producción de musicales, viajaba todo el mundo haciendo casting en una agencia de la que, en la actualidad, soy artista de esa firma

¿Por qué te has afianzado en Alemania, especialmente en Hamburgo?

Desde el 94 vivo allí. A partir del 90 iba a Alemania… ya había acabado la universidad, era empezar con otro idioma, trabajaba con un italiano. Yo estaba bien en Checoslovaquia pero llegaron los cambios bruscos del 93, y me dije tienes que buscar: fui a Italia, a Londres, a Francia; pero tenía una amiga que decía ve a Hamburgo, aunque yo adoraba a Praga, una ciudad con muchos teatros, los castillos. Entonces llegué a Hamburgo, entré en la zona donde vivo hasta ahora, porque vi aquella limpieza, aquellas casas, me dio una paz que me dije “aquí yo quiero vivir.

Además de modelo ¿eres estilista? ¿Qué es “Chicas Walk”?

Yo trabajé mucho tiempo como estilista y como modelo, con Jóse Benedí, tú lo conoces… Pero cuando empecé en la televisión, hice un plan  para ayudar a las mujeres, no solo a caminar en tacones sino a encontrar el interior. Las alemanas son  mujeres lindas pero con muchos complejos. En la primavera de 2011 lancé mi propia colección de moda, primero bajo el nombre de “Chicas Walk” (porque yo siempre decía “chicas caminen”), y tuvo tanto éxito que se agotó después de sólo tres semanas. Las mujeres van a las “Chicas Walk”, hacen cursos y, aparte de mejorar su posición corporal, empiezan a desbloquear complejos que ellas tenían, se empiezan a sentir libres y las clases son un éxito.

Les doy clases a 150 mujeres en un día. Hay cursos de seis horas cuatro fines de semana, u hora y media varios fines de semana, en distintas ciudades. Me gusta trabajar con mujeres porque yo aprendo mucho. Si hay algo que yo admiro de la idiosincrasia cubana es la elegancia de la mujer cubana, me gusta el movimiento, la sensualidad, lo femenino, las señales que dan… En Alemania las mujeres me dicen “puedes caminar así porque eres cubano”… y es el cubano, no el latino. Es un dominio  corporal que nos caracteriza; nos habituamos a presentarnos, a ser orgullosos de nosotros, a los niños y niñas se les dice vas a ser lindo, pero en Alemania tienen su shock porque le dicen siempre serás fea.

¿Cómo llegaste a ser un animador popular de la tv?

Siendo auténtico, siendo yo. En mi agencia yo representaba a un diseñador y había un show, el me pidió que lo representara porque estaba en New York. Hacen el casting y no fue escogido, le dije al parner mío “¿por qué no mandas mi biografía con fotos?”. No tenía nada de eso planificado, pero no duró  ni diez minutos, el productor llama “¿quién es este? Mañana que venga”. Yo estaba en Hamburgo y eso era Münich, le mandé a decir que el martes, que estaba ocupado porque yo todavía no estaba en  eso. Y me presento, iba con unos taconcitos y me dice “¿tú te atreves a caminar con tacones altos”. Digo que sí, y empiezo a caminar y veo el gesto del productor con un gesto, y me digo ¡ya tengo este trabajo! Él me dijo que el video lo tenía que mandar a Los Ángeles; tres días después recibo una llamada: “Recoge todas tus cosas que tienes que venir para acá”, y así fue como empezó mi  carrera televisiva.

Sucedió en un tiempo muy importante, porque en el 2008 yo había perdido a mi mamá en una larga enfermedad, todo muy doloroso, yo estuve casi tres años aquí en Cuba. Había perdido el epicentro de mi vida y ese show fue estar de nuevo, entrar en  otro campo. Desde el primer programa fue un éxito mediático. Es alemán pero se filma en todo el mundo y viajaba a diferentes ciudades: Tokio, Rio de Janeiro… Desde el  2009, fui entrenador de pasarela y coreógrafo de formación de los candidatos modelos en el show de la TV Topmodel de Alemania.

¿Desde cuándo eres jurado de Let’s Dance (Bailando con las estrellas)? ¿Me hablas de ese espacio televisivo?

Desde 2012. Es un show muy popular en Alemania, en Londres, para una audiencia de seis millones de personas, en vivo… Después de haber hecho el show de las modelos, quería establecerme en el mundo del entretenimiento en Alemania, para que la gente supiera que no era solo caminar en tacones, algo medio payaso. Tenía interés de estar allí y mi manager llamó, y cuando vieron que yo daba para más, enseguida empecé. La gente no hablaba del espectáculo, hablaba de mí. Eso subió más mi marca, “Jorge González”, “Hola chicas” o “Jorge” es muy  conocido, así en español… Es un orgullo para mí.

Ya incursionaste en el cine. ¿Me cuentas en qué y si tienes algún proyecto?

The big L hotel es la primera cinta, pero hay más… ya te contaré.

Háblame de Jorge González Eau de Parfum Glamour E Heels

Un  sueño que se hizo realidad. Como soy tan conocido en Alemania, tuve la suerte de que vino una firma que me ofreció construir mis propios perfumes, y le dije vamos. Nos sentamos, analicé la composición de los perfumes, lo que yo quisiera que tuvieran, con la gente del laboratorio y los empresarios, y fuimos creando el camino de los perfumes. Diseñé lo que quería, el tacón, los colores, que fuera en español,  porque quiero que me identifiquen como cubano, por eso el programa es “Hola chicas”. Una es la “Edición Oro”, que es más dulce, más suave. “Edición Plata” es un poco mas deportivo… Las esencias las produce una firma y yo escojo, digo “es demasiado dulce”, se lo que me gusta pero más que eso: sé el olor que le gusta al tipo de mujer que le quiero llegar. Cuando me dieron las pruebas, me fui para la calle y les preguntaba a las mujeres. Disfruto mucho ir por las tiendas y veo mujeres que compran mis perfumes

“¡La forma en que caminas también pasa por la vida!” es uno de tus lemas. ¿Por qué es tan importante?

Mucha gente habla de glamour, como algo de moda, Eso no tiene nada que  ver. Glamour es la combinación de tus señales internas, tu vida interior, transportada a lo externo y combinadas con  un  estilo que la define. Tú tienes que encontrar tu estilo, tu yo, el que va decidir qué llevar y cómo llevarlo, y si caminas siempre en tu  vida con esa posición, derecho, eso es lo que quiero decir con el entrenamiento de tacones, con el desbloqueo. Es encontrar la fuerza de ser yo y no ser lo que los otros quieren que yo sea

Pero eso no es solo para mujeres…

He tenido hombres en  mis cursos,  bailarinas también… Porque es mucho más que caminar con tacones. Tengo profesionales del teatro que dan clases junto conmigo, tengo una estilista que enseña a peinarse, a maquillarse, ¡tú no sabes lo que yo he visto! El complejo más grande en Alemania es por las diferencias sociales; y en esas clases puedo lograr lo que mi mamá conseguía aquí, no importaba que fuera una negra, una china, todas juntas eran mujeres sin diferencias. A la mujer alemana le dicen desde niña no te pintes, no te subas en tacones, no te pongas esa ropa. Lo que hago no es fácil porque en el mundo hay un auge de racismo, de xenofobia, del rechazo a lo diferente, entonces llegar un cubano, mulato, homosexual, pelo largo, en tacones con un vestuario extravagante, llegar por la tv a las personas y ganarse un publico…

¿Qué es Jose Benedí para ti?

Mi hermano, mi mejor amigo. Desde que descubrí su trabajo aquí en Cuba, me di cuenta de su talento y eso nadie te lo regala. Es uno de mis diseñadores favoritos, y él lo sabe, y tenemos algo que nos une: los valores de la familia. Lo que más admiro, es lo que él hizo por su familia, y cuando veo una persona que actúa así, cuidando a sus viejas, ese hacer es lo más hermoso, eso es lo que vale. Yo sabía que el cosía, me lo dijo la primera vez que viajé acá, pero luego un periodista amigo que vino y vio su primera colección, me dijo “tienes que ayudar a tu amigo”. Cuando expuso en “La Maisson”, le dije “esto lo tiene  que ver el mundo”. Trabajamos juntos, soñamos, disfrutamos, y nos fajamos que no tienes idea… pero nos queremos, nos respetamos y reconocemos el talento de  cada cual. Adoro cuando me hace un vestuario, el amor que le pone a los detalles

¿Y Cuba qué es para Jorge Gonzalez Madrigal?

Mi tierra, mi gente, mi familia, donde aprendí a ser yo… Es un mundo, cambiante, contradictorio, pero el amor hacia Cuba no se puede explicar. Tengo también mis recuerdos. El mundo completo está viviendo en un proceso de cambio, Cuba es un país que tiene su historia y que se ha mantenido. Cuba, eso es lo más importante para mí. Mantener la identidad, disfrutar lo rico que es decir “Yo soy de Cuba”. Este granito, este chícharo de isla tiene una resonancia mundial. Y siempre digo “los 17 años que viví en Cuba fui feliz”. Siempre que pueda seguiré apoyando a mi país, daré a conocer lo que tenemos, los valores en los que me eduqué, y lo feliz que he sido y soy en mi país.

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