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EdiciÓn No. 338
Semana I-IV |
El Mañana de Moya
Por Paquita Armas Fonseca
No pude ver Mañana, el filme de Alejandro Moya, ni en la premiere en el cine Chaplin, ni durante el festival en el Yara. En ambos casos la aglomeración de un público mayoritariamente juvenil me hizo desistir del intento, mucho más cuando sabía que el filme sería exhibido en el propio mes de diciembre. Lo vi, mejor, lo disfruté en pleno enero.
Cinta inserta en nuestra realidad más inmediata, Mañana clava su historia principal —y otras secundarias— en una población joven donde aparecen tipos sociales diversos; algunos sólo esbozados, como el recluta del Servicio Militar, los maestros emergentes, incluso la joven muerta en el accidente, un proxeneta y una jinetera; otros un poco más elaborados: un muchacho común con serias necesidades económicas y un matrimonio agobiado por la cotidianidad de una casa en la que se busca el sustento diario a costilla precisamente del trabajo de ellos dos.
Estas muchachas y muchachos andan acompañados en sus historias poradultos con dramas propios, que cada uno serviría para un filme, como la madre protectora de Tony, el protagonista.
Son tragedias, comedias o farsas que pueblan nuestra variopinta realidad y que Moya intenta aprehender en la hora y cuarenta y cinco minutos que dura su película. En ella se entrelazan los más variados sentimientos, algunos como símbolos de actitudes éticas loables; otros que muestran la miseria de ciertos seres humanos cuando la vida los sacude.
Si la forma en la que se cuentan los sucesos recuerda a otras maneras de hacer, como la delmexicano Alejandro González Iñárritu (Amores perros y Babel), uno no puede obviar en el disfrute de Mañana que Moya logra contar su película de una manera particular, en la que usa las técnicas del video clip. Cierto que en ese rejuego a veces no cuaja totalmente el objetivo, pero por lo menos el intento no fue el simple caminar por un trillo conocido.
Mención aparte merece la dirección de actores. La mano del joven director se siente en los desempeños de hombres y mujeres dedicados al arte dramático. El Tony de Rafael Ernesto Hernández es convincente en tanto su personaje es narcisista, gozador, hijo de papá y mamá, especialmente de la última, en la que Adria Santana obtiene buenos registros. A propósito, en Rafael Ernesto, aún estudiante de actuación, directores y directoras tienen a un joven galán, con atributos exteriores que, si se conjugan con una acertada interiorización de los personajes, podría conseguir buenos desempeños en esos papeles —de muchacho lindo y fuerte— para los que últimamente no hay casi intérpretes en las pantallas, grande y chica.
En 1990 Moya fue asistente de dirección de la serie De tu sueño a mi sueño, siete años después dirigió Todo al fuego; y en el 2001 fue codirector de la telenovela Salir de noche, los tres sonproductos televisivos.
Sobre Mañana, su primer filme, ha dicho que "la inspiración psicológica y sociológica de la película me surge por la realidad que vivimos en estos momentos (…) En el mundo en que nos desarrollamos la sociedad es totalmente hostil a la individualidad, creo que las personas no se percatan de cuánto están condicionadas sus actitudes por determinados factores que la sociedad impone y que a veces dejan de ser quienes son en realidad. Pienso que todo esto tiene que ver mucho con eso que se llama globalización, que ahora tiene nombre pero en realidad es un fenómeno que existe hace mucho tiempo".
Para Moya "si se producen películas cubanas, se promueven y se exhiben, la gente llenará los cines porque están ávidos de eso y los realizadores se expondrán a que los aplaudan, les tiren piedras o los ignoren; ese es un riesgo que debemos correr (…) Pienso que el mundo del audiovisual es tremendamente decisivo en la sociedad moderna; ejerce un poder sobre los pueblos que la ven lo mismo desde una sala de cine o en la televisión. De hecho todos nosotros hablamos, nos vestimos, nos movemos, aquí y fuera de Cuba, por patrones que se muestran en la televisión y en las películas. La gente cree que tiene criterio propio sobre determinadas cosas y, realmente, ejercen juicios que están absolutamente dirigidos por determinadas clases poderosas del mundo y lo peor es que casi nadie se escapa de eso".
En su ópera prima es autor del guión que luego dirigió, además de hacer la dirección de arte y la coedición. Si a esta participación total se une que para filmar su obra acudió a amigos como Juan Formell, Silvio Rodríguez, Ernesto Rancaño, Alexis Leyva (Kcho), Carlos Guzmán y el artista mexicano Fernando Delgadillo, que actuaron —al brindar financiamiento— como productores asociados; se comprende que además de deseos de filmar, el director puso todo su empeño. Su cinta se hizo prácticamente de manera independiente, acción que, junto a las de otros cineastas, abre un camino a la filmografía de la mayor de Las Antillas. Las palmas, entonces, para la entrada al cine del hasta ahora poeta y realizador de la televisión. Su Mañana no es de esos filmes que te dejan sin aire, pero demostró que tal vez lo consiga mañana con otro filme.
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