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EdiciÓn No. 338
Semana I-IV

Martí y los hermanos Valdés-Domínguez
Aclarando distorsiones
Por Luis García Pascual

Es difícil, y más aún, verdaderamente penoso, el tema que voy a tratar, pero como atañe a la veracidad histórica de nuestro José Martí, estimo que debe enfocarse y divulgarse para evitar que se continúen repitiendo, como ha pasado a través de los años, una serie de datos irreales.
Eusebio Valdés-Domínguez y Quintanó nació en La Habana el 5 de marzo de 1846, y en ellamurió el 14 de diciembre de 1887, siendo soltero. Su hermano Fermín vino al mundo en la capital de la isla el 7 de julio de 1853, y falleció en la misma el 13 de junio de 1910. No dejó descendencia. Sus padres fueron José Mariano Domínguez y Salvajáuregui, presbítero guatemalteco que ofició por años en La Habana, donde tuvo lugar su deceso el 6 de diciembre de 1878, a los 93 años de edad; y Mercedes Quintanó y Brenes, nacida en Camagüey el 19 de septiembre de 1815, y fallecida en La Habana el 2 de marzo de 1888, a los 74 años de edad. Debemos agregar que el citado presbítero, poco antes de morir, ordenó su testamento a favor de Eusebio, Fermín y Mercedes Quintanó, en el cual Martí firmó como testigo.
Hirán Dupotey y Fideaux, quien fuera un fervoroso y apasionado admirador de Fermín, escribió unas líneas sobre él, durante el mes de julio de 1973, en el cuaderno Patria que publica la Fragua Martiana, donde expresa: “En circunstancias especiales, raíz del trauma que afectó su delicado y sensitivo espíritu, nació Fermín Valdés Domínguez…”, refiriéndose, indudablemente, al hecho de haber sido hijo de un sacerdote.
El acucioso investigador Luis Felipe Le Roy y Gálvez, en su documentado libro A cien años del 71. El fusilamiento de los estudiantes (La Habana, 1971), después de señalar cerca de una veintena de inexactitudes que aparecen en las obras publicadas por Fermín, y sus reediciones relacionadas con el triste suceso de los ocho inocentes estudiantes de Medicina fusilados el 27 de noviembre de 1871, agregó: “Fermín Valdés-Domínguez no es autor a quien se le puede conceder mucho crédito de seriedad en materia histórica”.
Otras personalidades de la cultura cubana, refiriéndose al escrito de Fermín “Ofrenda de hermano” y su segunda edición, han dejado sus opiniones sobre el mencionado trabajo: M. Isidro Méndez, en el libro Martí, dijo: “El eminente patriota fió excesivamente en su memoria”; razonamiento al que se unió Félix Lizaso, quien en José Martí, recuento del centenario, expresó: “No siempre lo que dijo se ajusta a lo que había dicho antes; incurrió en numerosas contradicciones”; y Emilio Roig de Leuchsering, en Martí en España, le señala varios errores. Hasta aquí los juicios sobre los escritos de Fermín por parte de destacados historiadores.
De acuerdo con mis investigaciones, todo parece indicar que Eusebio era el que más intimabay se relacionaba con Martí, pues durante la estancia de este en México, le dirigió una carta a Eusebio fechada el 16 de octubre de 1875 (José Martí: Epistolario t. I, p. 44), de la que solo se conoce un fragmento, que tuve la suerte de encontrar en la Colección de Manuscritos de la Biblioteca Nacional, perteneciente al notable literato y maestro de Martí, Anselmo Suárez y Romero; así como también son conocidas las cariñosas líneas que, junto con un libro, le dirigió Eusebio desde La Habana el 27 de abril del siguiente año; lo quedemuestra que mantuvieron correspondenciadurante la permanencia de Martí en México.
También, en el año y 25 días que vivió Martí en La Habana, entre 1878 y 1879, es de suponer que estuvo un corto tiempo trabajando con Eusebio, ya que en la carta que desde La Habana le dirigió a su amigo mexicano Manuel A. Mercado, en octubre de 1878, vemos que Martí le notifica que escribe “sobre una mesa que está esperando pleito”, y después de darle la dirección de la casa en que vivía en el barrio habanero de El Cerro, le agrega que le conteste a Industria 122, porque “ es más segura para la dirección de cartas”. Como la mencionada dirección era en donde tenía Eusebio su bufete de abogado, cabe la posibilidad de afirmar, como apuntamos anteriormente, que Martí acompañó a Eusebio.
Tanto en su Diario de Soldado, como en “Ofrenda de hermano”, Fermín publicó una serie de episodios que no se ajustan a la realidad, fantasías inexplicablemente creadas por él, como lo demuestran documentos que se han ido dando a conocer a travésdel tiempo.
Entre sus imaginarias narraciones relata que Martí, al terminar los estudios de Derecho, viajó con él hasta París —lo cual no ha sido comprobado y dudan de ellos varios— y allí, al despedirse, le cambió el pasaje a sus espaldas, que era de tercera clase, para uno de primera y que hiciera así la travesía con comodidad; sin embargo, está probado, de acuerdo al manifiesto del barco que dio a conocer el historiador Carlos Ripio, que Martí tomó el vapor Celtic, en Liverpool, Inglaterra, el 2 de enero de 1875, y que este no hacía escala en Francia, por lo que no pudo haberle cambiado el pasaje; además, Martí realizó ese viaje como emigrante y músico italiano.
También dijo que firmó con Martí la carta dirigida a Carlos de Castro y Castro, y que en el juicio cada uno se atribuyó la autoría de la carta para salvar al otro. Pero en los documentos judiciales de la causa, publicados por Raúl Rodríguez la O en Dolor infinito, se menciona a Martí como único firmante, por lo cual fue condenado a seis años de presidio; mientras Fermín, juzgado por el mismo tribunal militar, lo fue solamente a seis meses de arresto.
En otra ocasión, cuando Martí estuvo en La Habana, de paso por Guatemala, Fermín anotó que su padre, que era guatemalteco, le dio carta de recomendación para el presidente Justo Refino Barrios, quien había sido discípulo suyo, y “le puso mil pesos en el bolsillo”. Considerando el valor de esa suma en aquellos tiempos, es de dudar que sea cierto, pues en las cartas que escribió Martí desde Guatemala a su amigo Mercado por esos días, notificaba en varias de ellas que estaba endeudado, y que en cuanto saliera de ellas abandonaría el país.
A todo esto hay que agregar que durante la corta estancia de Martí en La Habana —mencionada anteriormente—, Eusebio participaba junto a Martí en las veladas literarias que se celebraban en el Liceo de Guanabacoa, más hasta ahora no hay evidencia, en documento alguno, que demuestre que Fermín se cartease con Martí o lo viera con frecuencia durante ese período.
Obsérvese que en la cariñosa y conmovedora carta dirigida por Fermín, el 27 de marzo de 1887, (Destinatario: José Martí, pp.144-145) a Martí en Nueva York, en contesta a la que este le había remitido el 28 de febrero anterior, le cuenta que tuvo una hija que murió, de lo que se infiere que Martí ignoraba eso; además, le pide perdón a Martí por no haber asistido a los funerales de su padre, don Mariano, fallecido el 2 de febrero de ese año.
A propósito de don Mariano y aunque no guarde relación alguna con Fermín, hay otra pifia que he detectado en recientes publicaciones y quisiera aclararpor su importancia. Es sobre la llegada de don Mariano Martí a Cuba, cuya fecha datan en 1850, como parte de un refuerzo militar pedido a la metrópoli después del intento de invasión del general Narciso López. El conocido intelectual Antonio Iraizóz publicó un trabajo en el periódico El Mundo, de La Habana, el 27 de enero de 1957, en el que dio a conocer los datos más importantes de la carrera militar del padre de Martí, tomados de su expediente; ahí informa que don Mariano ingresó en el ejército español el 9 de diciembre de 1844, en Barcelona; y el 14 de febrero de 1845 embarcó para Cuba, donde el 5 de mayo de ese año realizó el juramento de la bandera. Estos datos han sido confirmadosplenamente y, a pesar de ello, se sigue cometiendo el error.
Volviendo a Fermín. Obsérvese, en las líneas que le envió la esposa de este, Consuelo Quintanó, a Martí, en marzo de 1887 (Destinatario: José Martí, pp.145-146), cómo le dice:”Su hijo desearía conocerlo, le envidio tenga Ud. ese goce de tener un hijo, yo tuve una y tuve dolor de perderla”; lo que confirma que sus relaciones con Martí no eran frecuentes. Sin embargo, en una de sus narraciones Fermín expresó, refiriéndose a Martí: “Expulsado de Guatemala… vino a La Habana a vivir a mi casa, donde nació Pepito, el mismo día que nació mi hija”. En realidad, su hija vino al mundo residiendo en la calle Empedrado número 39, el 11 de noviembre de 1878 (1) y falleció el 26 de septiembre del año siguiente; mientras es sabido que Pepito nació el 22 de noviembre de 1878. (2) 
En otra ocasión, Fermín apuntó que la familia de Martí era muy “pobrecita”, más por las investigaciones realizadas por Juan Iduate y Andux, en el Archivo Nacional de Cuba, se sabe que don Mariano, además de su sueldo de celador, poseía algunos pequeños negocios y se dedicaba a la compra y venta de inmuebles, lo que le permitía ciertaholgura económica.
Fermín editó en enero de 1869 el Diablo Cojuelo, periódico revolucionario en el que Martí colaboró con su primer escrito político. Graduado de Medicina en España, retornó a La Habana, donde consultaba gratuitamente a los pobres; en 1887 reivindicó a sus ocho condiscípulos de Medicina inocentemente fusilados por la supuesta profanación de la tumba del periodista integrista español Gonzalo de Castañón; en 1895 se incorporó a la expedición de los generales Serafín Sánchez y Carlos Roloff, ypermaneció durante toda la Guerra de Independencia prestando a la patria sus servicios como médico, méritos que le valieron el grado de Coronel del Ejército Libertador.
El único propósito de estas aclaraciones es el de erradicar de las biografías y otras obras sobre Martí, aquellos pasajes de su vida carentes de absoluta realidad, los cuales distorsionan por completo una parte de su historia. No hay intención, en lo más mínimo, de rebajar la grandeza de la figura de Fermín, cuyo noble gesto de reivindicar a los compañeros de estudio fusilados injustamente, lo consagró. Su patriotismo, recta conducta cívica y moral humanista, le valen un lugar en nuestra bella historia.

NOTAS

1.Consuelo Amparo fue bautizada en la parroquia de El Espíritu Santo, el 25 de febrero de 1879.
2. Pepito fue bautizado en la parroquia de Nuestra Señora de Monserrate el 6 de abril de 1879.

 

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