Actualizado el 16 de febrero de 2015

Cartas a mi hija Indira

Por: . 12|2|2015

Veo que has aceptado mi sugerencia de enviarte libros de vez en cuando. Lo haré entonces. Aunque termino en un embrollo cada vez que pretendo escoger lo que debo enviarte. La mayoría de los libros que consigo aquí son libros nuevos, acabados de publicar. Algunos son buenos, pero me pregunto cuántos permanecerán después de algunos años. Cuando tenía tu edad seguía una vieja regla al respecto: no leas libros con menos de cincuenta años de escritos. La idea, obviamente, se refería al lapso de tiempo que depura el bueno del malo, del intrascendente, y si después de eso el libro mantenía el interés, entonces probablemente era el que valía la pena leer. Era una buena regla. Por supuesto, no puede aplicarse a los temas científicos, históricos, políticos, económicos o similares, en los que el continuo trabajo de investigación da como resultado una acumulación de conocimiento. En esos temas se vienen haciendo hoy en día cambios tan rápidos, que convierten al libro escrito por una generación anterior en algo completamente desactualizado, aunque pueda ser interesante e importante desde otros puntos de vista. Pero, en la literatura de ficción es perfectamente verídico que la avalancha de libros que se cierne sobre nosotros ahora es mayormente hojarasca y no es fácil separar la cáscara del grano. Es mucho más seguro leer a los clásicos, que han influido en el pensamiento y en la estética desde que se tiene memoria. Con ese antecedente es más fácil hacer una sabia elección en la literatura actual. Por supuesto, no debemos ignorar los libros de estos tiempos, pues sin ellos no podremos entender nuestra circunstancia y sus conflictos inherentes.

Entonces, como te decía, la lectura depende mucho de la individualidad; tanto de los gustos generales como de los estados de ánimo. Para disfrutar un libro no debemos sentirnos obligados a leer, como si fuera un deber. Es la manera más segura de que lo rechacemos e, incluso, hasta desarrollar un prejuicio contra toda la literatura. Nuestros exámenes y libros de texto a menudo provocan esas reacciones. Shakespeare, Milton, Goethe, Molière, Víctor Hugo, etcétera, se vuelven terriblemente fastidiosos por su asociación con las tareas escolares y, aun así, ¡qué obras tan maravillosas han escrito!

Además, encuentro otra dificultad. Los jóvenes gustan de un tipo de libro y los adultos de otro, así como los ancianos de un tercer tipo. Cuando era chico amaba las novelas de Walter Scott y los poemas de Tennyson.1 Difícilmente podría tolerarlos ahora. Después me convertí en un apasionado de Swinburne2 y Shelley; mi entusiasmo por aquellos ha disminuido considerablemente. ¿Debería entonces, antes de recomendarte libros, pensar en mis preferencias juveniles y en mis gustos actuales? Es probable que ninguno constituya una guía completamente eficaz. Lo que me gustaría saber es qué libros lees y qué tipo de ellos te atrae. ¿Prefieres la poesía? Y, si es así, ¿cuáles son tus poetas predilectos? ¿Te gusta la historia, la sociología, la actualidad política, la economía? ¿La ficción, las novelas históricas, las obras fantásticas, los ensayos? Si pudieras escribirme sobre estos temas, podría mantenerme al tanto de tus modos de pensar y tu desarrollo intelectual… entonces sería más fácil sugerirte vastas lecturas. No quiero imponerte libros que no te apetezcan.

Cualquier nuevo libro relevante con que me tropiece y me parezca que te pudiera interesar, te lo enviaré. Mientras tanto, enumeraré algunos buenos libros y dejaré que escojas. Como todos son clásicos bien conocidos, deberás incluirlos en tu biblioteca escolar. Si no están allí, puedo conseguir cualquiera que necesites y enviarlo desde Allahabad.

La mayoría de los libros de Platón son muy interesantes y reflexivos. Intenta con uno de ellos, República, y veremos si te gusta. El teatro de la antigua Grecia es también fascinante. Algunas de sus obras son tan poderosas que casi nos provocan un estremecimiento. En las tragedias busca a Sófocles, Eurípides y Esquilo; Aristófanes creó divertidas comedias. Las obras son breves y fáciles de leer. Hay muchas buenas traducciones al inglés… y hablando de obras de teatro: ¿has leído Shakuntala? Por supuesto, no el original de Kalidasa, pero sí las traducciones. Es una lectura de excelencia.

Shakespeare también inspira lecturas fascinantes, mientras se llegue a él por puro placer y no por exigencias evaluativas. Sus sonetos son extremadamente bellos.

No sé si eres aficionada a la poesía. Veo que estás estudiando a Walt Whitman y a Browning;3 excelentes como personas, pero no tanto como poetas, según mi percepción. La poesía moderna es muy diferente: alguna buena y otra completamente incomprensible para mí. El más lírico y musical de los poetas modernos ingleses es Walter dela Mare.4 Yolo he estado leyendo por estos días.

Cuando estuvimos juntos en Anand Bhawan,5 en agosto pasado, me comentaste que leerías La guerra y la paz, de Tolstoi. ¿Lo leíste por fin? Virtualmente es una de las novelas más trascendentales de la historia. Otra gran novela de Tolstoi es Ana Karenina. ¿Has leído muchas de Thackeray o Dickens?6 Ahora están un poco pasados de moda, pero recuerdo cómo disfruté de sus obras en el pasado.

Con certeza deberías leer Feria de vanidades, de Thackeray, una historia sobre los días de Waterloo.

Siempre me han interesado la literatura fantástica y los libros que avizoran el futuro.7 Noticias de Ninguna Parte, de William Morris,8 fue de mis primeros favoritos. También lo son Erewhon, de Samuel Butler9 y el más reciente libro de H. G. Wells: Hombres como dioses.10

Tienes que leer algo de Bernard Shaw.11 Lee cuanto te sea posible de su autoría. Casi toda su obra teatral es meritoria y sus prefacios a estas son igualmente importantes.

Otro de mis autores favoritos es Bertrand Russell.12 Escribe en un inglés precioso y es eminentemente sensato. Creo que te gustará. Excepto sus libros filosóficos y matemáticos, puedes acercarte a cualquiera de sus trabajos.

Esta es, entonces, la pequeña lista que se me ocurre en este momento. Pudiera ir adicionándole títulos, pero me detendré por ahora y dejaré que escojas las opciones que prefieras. Probablemente, en algunos días tendrás en las manos el segundo tomo de Glimpses (Ojeadas)3 y estoy convencido de que lo honrarás con una lectura cuidadosa, aunque me han dicho que es excesivamente largo. ¡Quizás, si me lo propongo, podría escribir otro libro para ti!

¿Por qué leemos libros? Para instruirnos, entretenernos, entrenar nuestro intelecto, etcétera, etcétera. Por estas y muchas otras razones. En definitiva, es una manera de entender la vida en sus miles de facetas y aprender cómo se vive. Nuestras propias experiencias son tan estrechas y limitadas; si nos conformamos solo con eso, permaneceríamos también estrechos y limitados de conocimientos. No obstante, los libros nos ofrecen las experiencias y pensamientos de innumerables personas, a menudo los más sabios de su generación, y nos sacan de nuestros estrechos senderos. Mientras ascendemos las laderas de una montaña, comienzan a aparecer vistas extraordinarias, nuestra visión se extiende más y más y el sentido de proporción nos inunda. No quedamos confundidos por nuestros insignificantes y a veces pasajeros amores y odios, pues los vemos como lo que son —pequeños y difícilmente notables olas en el inmenso océano de la vida—. Para todos nosotros vale la pena desarrollar esta amplia visión, para que esto nos permita ver la vida en toda su extensión y vivirla bien. Ahora, por aquellos que aprecian el florecimiento del talento por encima de la ignorancia y desempeñan un valiente rol en el viaje de la vida, esta visión y sentido de la perspectiva son esenciales para mantenernos en el camino correcto y sostenernos cuando las tormentas y los fuertes vientos nos azoten.

Escuchen, escuchen, me parece oírte decir, esos piadosos y nobles sentimientos, pero, ¿por qué se descargan en una carta? Estoy de acuerdo contigo, mi pluma se extravió y está advertida.

 

 

NOTAS A PIE DE PÁGINA

 

1 Alfred Tennyson (1809-1892), considerado una de las figuras más representativas de la literatura inglesa de la etapa victoriana.

2 Algernon Charles Swinburne (1837-1909), poeta inglés.

3 Se refiere aquí al poeta estadounidense Walt Whitman y, presumiblemente, al poeta inglés Robert Browning, aunque cabe la posibilidad —algo improbable no obstante— de que aluda a Elizabeth Barret Browning, esposa del último y también afamada poeta.

4 Walter John dela Mare(1873-1956), poeta y novelista inglés.

5 Histórica casa-museo, ubicada en Allahabad, India, dedicada a la familia Nehru-Gandhi.

6 Se refiere a dos de los más importantes novelistas ingleses del siglo xix, William Makepeace Thackeray (1811-1863) y Charles Dickens (1812-1870).

7 Puede estarse refiriendo a lo que conocemos hoy como literatura fantástica o de ciencia ficción.

8 William Morris (1834-1896), diseñador y poeta inglés.

9 Samuel Butler (1835-1902), novelista inglés.

10 Herbert George Wells (1866-1946), escritor y filósofo británico.

11  George Bernard Shaw (1856-1950), escritor de origen  irlandés. Recibió en 1925 el Premio Nobel de Literatura.

12 Tercer conde de Russell (1872-1970), filósofo, matemático y escritor británico, Premio Nobel de Literatura en 1950.

13 Título de uno de los libros escritos por Nerhu sobre política internacional.

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