Actualizado el 8 de julio de 2011

Frankétienne

Por: . 21|4|2010

FrankétienneDesde hace casi un lustro, en que su nombre rebota entre las quinielas del Premio Nobel, aguarda Frankétienne en su casa de Delmas, rodeado por sus extraños lienzos y con los dedos cruzados, el lauro que no llega. Frankétienne, el anárquico que proclama: “El desorden es inspirador”. Frankétienne, el rebelde que impugna al poder: “Condeno a toda la burguesía haitiana en su globalidad estructural”. Frankétienne, el que desafía chovinismos: “Corriendo el riesgo de disgustar a los superpatrioteros, mantengo que jamás hemos sido una nación”. Frankétienne, el descreído que culpa a la religión judeo cristiana: “Porque ha cometido un crimen contra el hombre, contra la esencia divina del hombre. Ha provocado la fragmentación del ser, que es un pecado”. Frankétienne, el que dicta sentencia contra los usureros: “Esta crisis internacional es el resultado del fracaso de la cultura occidental. No es solamente una crisis financiera, política, económica, social… es una crisis de la civilización humana”. Frankétienne, el que desafía a Einstein: “No hay, tiempo y espacio. Estamos en el siglo IV al mismo tiempo que en el siglo XXI. No hay fronteras, esa es la libertad. Podemos pasar de los Estados Unidos de Kennedy para Haití de Duvalier, para Brasil de Lula y, finalmente, aterrizar en una plantación de maíz junto con los indios”. ¿Para qué quiere Frankétienne pisar la roja alfombra del honor académico? “Sé que debo parecer un obcecado por el Nobel”, admite el artista. “Pero no es una cuestión de vanidad. Ese premio será maravilloso para Haití, una nación pobre, despreciada, pisoteada… Una nación cuyos jóvenes están sin rumbo, sin modelos”. Su: País de antigua opulencia vegetal y claridades viejas en la estrellería de un sol quebrado./ País paraíso perdido, escapado de la chatarra esclavista para volver a caer, rápidamente, en el infierno de la estupidez./ País de falso silencio de ferocidad salvaje y pura atrocidad de una crisis perpetua con sabor a eternidad./ País real o surreal/ país mítico/ país ficticio/ mi país paradoja de viajes inmóviles y caminos imposibles./ Estoy muy convencido, doblemente convencido, de que mi país existe y que al mismo tiempo no existe.

“Yo soy un milagro”, dice Frankétienne. Nacido Jean-Pierre Basilique d’Antor Frank Étienne d’Argent, el que eligió ser Frankétienne, para aglutinar su esencia personal, para ser su propio padre. El hijo de una campesina analfabeta y casi adolescente, que fue violada por un viejo norteamericano. El que creció en el barrio pobre de Bel Air y del caos extrajo la inspiración y la creación, porque “el verdadero infierno —dice— no está en el desorden de las transformaciones, sino en la inmovilidad y la apatía”. El que se hizo pintor, poeta, músico, novelista, dramaturgo, educador… extrayendo de LA ESPIRAL, el principio que según él “reproduce la complejidad de lo real por el sendero del laberinto”, la teoría que le permite crear de acuerdo con el universo, en contraposición al círculo “que es la muerte”. El autor de Dezafi (1975), primera novela publicada en créol; y El pájaro esquizoide (1993); el de los volúmenes de poesía Al filo del tiempo (1964), Caballos de la víspera (1966), y Flores de insomnio (1986). El hombre-milagro que sobrevivió al reciente cataclismo de Haití. El que seguirá cruzando los dedos, años tras año, esperanzado en que caiga sobre él el maná del Nobel; y llueva sobre su paraíso perdido, la nación haitiana, “la miel del alba”.

EL ENIGMA EN EL CORAZÓN DEL HUEVO

Óvalo como un cero en el insomnio de los
espejos políglotas
la eternidad del laberinto en el embarazo
de las metáforas
la obesidad del huevo
la opacidad del huevo
la sal de mis dialectos de donde yo saco
mis claridades chupando el oro del huevo
en el fondo de mis entrañas
el huevo que cae y rueda libre
música perfume de luna
luz aleatoria en la grasa del
caos
mi huevo hirviente en la sintaxis de las
utopías
mi bola sangrienta rodando al
ritmo de los dados crueles que tasan el azar
de los ganglios del alma
peso mis hipótesis
en la danza de mis alas
y mi dolor fogoso
solidario de mi huevo
indestructiblemente nuevo.

Categoría: Los raros | Tags: | | |

El Caimán Barbudo © Todos los derechos reservados