(Minicuento y homenaje)
El caso “Facebook-Borges”
“Se busca asesino para Borges”, escribió en Facebook alguien tapado bajo el alias Pierre Menard. “¿Y eso es una metáfora?”, preguntó Pascal Fierro. “Nunca lo alcanzará la flecha. Borges es inmortal”, tecleó el seudónimo Cartaphilus. Y Supernietzsche lo contradijo: “Borges ha muerto. Pero el asesino eternamente retorna al lugar del crimen”. “¿Cuánto pagarás por cargarse al ciego cabrón?”, indagó un tal Señor Villari y Pierre Menard le respondió: “Pago con el Zahir, la moneda que es repertorio de futuros posibles”. “¡Cuidado! Haría todo por vengar a Borges”, amenazó el avatar Emma Zunz. “Mato a quién mate a Borges. Es mi gato”, alertó la nombrada Ulrica. Pero un enigmático Hombre de la Esquina Rosada no se amilanó: “Encuéntrame en la Biblioteca. Porta tú la riqueza, que yo arrostraré mi puñal”.
Es 14 de junio, y transcurrido el sol de mediodía, en las laberínticas callejuelas del barrio La Timba, apareció finado uno que nació en La Habana, llamándose, casualmente, como el Otro. El Argentino, el Escritor. Jorge Francisco Luis Borges Acevedo.
Categoría: Narrativa | Tags: Borges | Literatura | Narrativa










1 jorge luis borges. 14|6|2011 a las 23:54
Qué gracioso.
2 Jacinto Chiclana. 16|6|2011 a las 10:19
El asesino se llama Juan Muraña. El crimen se cometió en el barrio de Palermo y no en La Timba. Y ese cuento ya Borges lo contó en este poema:
Nada. Sólo el cuchillo de Muraña.
Sólo en la tarde gris la historia trunca.
No sé por qué en las tardes me acompaña
ese asesino que no he visto nunca.
Palermo era más bajo. El amarillo
paredón de la cárcel dominaba
arrabal y barrial. Por esa brava
región anduvo el sórdido cuchillo.
El cuchillo. La cara se ha borrado
y de aquel mercenario cuyo austero
oficio era el coraje, no ha quedado
más que una sombra y un fulgor de acero.
Que el tiempo, que los mármoles empaña,
salve este firme nombre. Juan Muraña.
3 Náufrago. 23|7|2011 a las 10:32
Borges muere en cada silencio. En cada revista que no se despliegue en virtud de utopías, en cada cuento que no se desenfrene alevosamente contra todo suerte de puertas, pardes y murallas. Borges muere por cada verso fácil, en la prostitución de cada escriba, de cada página que ensaye contra sí misma. Borges muere en la atadura de los ismos, en las corrientes subliterarias de los de corbatas de papel y en el “otro” que se mira al espejo en lugar de mirarse a sí mismo -y también viceversa- como diría Benedetti.
Borges muere, sin puntos suspensivos, en la inmundicia lunática de los que cercenan la “seguera” inconmensurable de sus letras, de su memoria, de sus equívocos ilustres.
Luego, de qué muerte se parlotea???????
Borges es Borges, quien lo probó lo sabe.
4 El Criticólogo. 24|7|2011 a las 17:27
Borges es un “clásico”, según lo que para el propio Borges es un “clásico”: aquello que “las generaciones de los hombres, urgidas por diferentes razones, leen con previo fervor y con una misteriosa lealtad.”
5 maud n. m'gill. 2|12|2011 a las 9:52
El zahir es poca recompensa: apenas la navaja de Occam… Razor si hace falta depilarse, degollar o afeitarse… Mejor oro de tigres!