Actualizado el 29 de abril de 2011

Mención Premio Emilio Ballagas

Un Nombre para una elegía

Por: . 4|6|2010

Me fugo
En aquella línea larga,
Inverosímil, sinuosa…
Por donde se llega al sueño.
E. B.

I

Ya no andas ligero por la arena
Te detuviste en un cielo
Que encontró su azul
Definitivo, destilado.

A tu diestra Oscar Wilde
A tu izquierda Guillén
Que ya no canta sones para turistas.

No hay razas, ni sexos
La paz está contigo
A pesar de la demasiada luz
Tu yo se sabe puro.

Mientras vago en este mundo
De sombras
Y como antes tú
Me avergüenzo del fracaso.

Anhelo moradas olas
Y canto marinero.
Y el silencio sigue siendo grave.

II

La soledad asume la voz del poeta
Que se esconde tras el lobo, el bosque
Y el hombre nuevo.

Vendrán cinco estrellitas
Del bosque frío. (El bosque
Se quedará más frío…)

Tengo miedo del Blancolvido
Miedo a dejarme arrastrar
Por palabras y modismos.

Del otro lado del espejo
Un libro se exhibe impaciente
No puedo escribir

Un soneto sin palabras
La vida es una Elegía.

Tu otro yo
Habla con Federico
Inmerso en la desesperanza
En el vacío
Escribe sobre hojarascas
Drena.

Ni se te ocurra escribir
Suspiro con estrella
Para no morir
En la hoguera de los lugarcomúnicos
Que no creen
Que el grito se hizo carne.

Nuestra sangre corre,
Doliente, perseguida
Por sobre caminos nocturnos
Y extraviados

Pisando arenas y vidrios y
Espinas de la ira.

Ahora nos organizamos
Salimos con Pancartas
Hablamos de igualdad.

Pero mi amigo escribe:
En la plaza mi madre
Cuelga de un gancho.

Se me desgarra el alma
Y que critiquen los lugarcomúnicos
Se me rompe el corazón
Y que acaben de explotar con tanto SIDA
Acechando a poetas.

Esta canción sin tiempo
Este Nocturno con elegía
Se le escapó a Dorian Gray
Wilde sonríe a tu diestra
Nicolás es un hombre puro.

Como puro es también Piñeira
En su aire frío
Enrique Loynaz
Lezama
Narciso muere
Tras la rapsodia de un mulo.

Nuestra Señora del Mar
No puede con tantos pe(s)cadores
En estos tiempos de tormenta.

La plegaria, Emilio
¿Cómo decir que sea el amor?

III

El último ciclón dejó
Tinajones rotos
Donde tu niñez y adolescencia
se esconden.

La ingrávida barca
Ya no deja impoluta estela
Por donde María pasa
No soy María Belén Chacón
Soy María de estos tiempos.

Afuera llaman. Me llaman
Del mundo real

Te llamo desde este mi mundo
Háblame del cielo
Del gozoso cielo
Del sombrío cielo
Para seguir invocando.

Y aunque ya no sientas
El horror de las palabras
Ni de los objetos incomprensibles
Levanta en mí
Tu perfumada llama
Y envuélveme en tu círculo de fuego.

Te estoy amando:

Me iré mañana, me perderé bogando
En un barco de sombras,
Entre moradas olas y cantos marineros,
Bajo un silencio cósmico, grave y fosforescente

El mar desnudo
Ya no puede mirarse en el cielo.
No puedo verte
Ando demasiado cargada por la arena

Categoría: Poesía | Tags:

El Caimán Barbudo © Todos los derechos reservados