Actualizado el 8 de julio de 2011

Del libro inédito Animal de carga

Pablo Manuel Guerra Martí

Por: . 6|9|2010

POSTAL DESDE EL VERANO

Qué trae entre sus manos el padre
de vuelta al cuerpo roto que se despidió,
la silla vacía en un piso de arena, la esperanza.
Estoy tratando de cantarle a mi hija,
pero soy voz de la fiera,
pecho ronco de animal enfermo de las horas,
piensa a cada paso y en cada peso el brazo deshecho.
Han regresado las manos vacías al interrogatorio de las miradas,
han puesto las noticias,
pero no hablaban de las gestiones urgentes del padre,
del sudor nacional de mano en mano,
de la pesadez en el vientre de la isla,
centro de todas las cosas.
Parten largas filas al horizonte
como trenes abandonados
inmóviles vagones que nunca han de llegar a su destino,
padre llega último y no sabe discernir
entre la espera y la muerte,
la prisa es una estación prohibida.
Nada es urgente solo para ti
urgencias de todos      aplazadas
No logro discernir entre la espera y la muerte
dijo el padre al volver,
pero las noticias no daban cuenta de tales catástrofes,
que sitios fueron sitiados,
cuáles los muertos que murieron,
los itinerarios cancelados.
Al fondo esta la silla vacía hundiéndose en la arena,
el cuerpo roto que dijo adiós,
pero ya no había voz
ni fiera
ni respuesta
ni padre al volver.

LO QUE HARÁS

Abres cualquier puerta y hay un grito
que saltará a instalarse en la garganta como propio
pero tú que escribes crónicas en la mente
para rumiar ese gusto amargo de la realidad
darás la espalda a esa circunstancia
con un silencio semejante al que antecede al salto
y la mano cansada cerrará la puerta
con fuerza semejante a esa que decimos no saber de donde sacamos.

LAMENTO DE SÍSIFO
POR LA SEMEJANTE NATURALEZA DEL HOMBRE Y SU CARGA

No sé si soy el hombre o la roca.
El hombre que rueda cuesta abajo,
la roca que nunca llega a la cima,
o viceversa.

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