Del libro inédito Animal de carga
Pablo Manuel Guerra Martí
POSTAL DESDE EL VERANO
Qué trae entre sus manos el padre
de vuelta al cuerpo roto que se despidió,
la silla vacía en un piso de arena, la esperanza.
Estoy tratando de cantarle a mi hija,
pero soy voz de la fiera,
pecho ronco de animal enfermo de las horas,
piensa a cada paso y en cada peso el brazo deshecho.
Han regresado las manos vacías al interrogatorio de las miradas,
han puesto las noticias,
pero no hablaban de las gestiones urgentes del padre,
del sudor nacional de mano en mano,
de la pesadez en el vientre de la isla,
centro de todas las cosas.
Parten largas filas al horizonte
como trenes abandonados
inmóviles vagones que nunca han de llegar a su destino,
padre llega último y no sabe discernir
entre la espera y la muerte,
la prisa es una estación prohibida.
Nada es urgente solo para ti
urgencias de todos aplazadas
No logro discernir entre la espera y la muerte
dijo el padre al volver,
pero las noticias no daban cuenta de tales catástrofes,
que sitios fueron sitiados,
cuáles los muertos que murieron,
los itinerarios cancelados.
Al fondo esta la silla vacía hundiéndose en la arena,
el cuerpo roto que dijo adiós,
pero ya no había voz
ni fiera
ni respuesta
ni padre al volver.
LO QUE HARÁS
Abres cualquier puerta y hay un grito
que saltará a instalarse en la garganta como propio
pero tú que escribes crónicas en la mente
para rumiar ese gusto amargo de la realidad
darás la espalda a esa circunstancia
con un silencio semejante al que antecede al salto
y la mano cansada cerrará la puerta
con fuerza semejante a esa que decimos no saber de donde sacamos.
LAMENTO DE SÍSIFO
POR LA SEMEJANTE NATURALEZA DEL HOMBRE Y SU CARGA
No sé si soy el hombre o la roca.
El hombre que rueda cuesta abajo,
la roca que nunca llega a la cima,
o viceversa.
Categoría: Poesía | Tags: Literatura | Poesía











1 Adalberto Guerra. 9|12|2011 a las 22:25
Excelente estos textos, pudiera decirse que es “un grito que salta a instalarse en la garganta como propio” en el decir de poeta.
2 pablo. 3|1|2012 a las 13:24
gracias por tu percepción de estos textos
3 Adalberto Guerra. 20|11|2012 a las 22:58
Un poco tardia me respuesta Pablo, pero adelante.
4 Adalberto Guerra. 20|11|2012 a las 23:09
(Para concernos un poco-que mejor que unas palabras)
DEL SILENCIO Y DE LAS COSAS MUERTAS
El silencio, que sabe acunarse en la vasta deformación del verbo,
como un ave traspasada me cae contra el cristal del ojo,
en otro tiempo,
yo le cavaba un hueco, decía unas palabras;
pero hay otras aves simultáneamente cayéndoseme
contra los cristales de adentro
y en vano las espanto, y muertas ya siguen cayendo,
por lo que voy dejando que el tiempo mismo caiga
y se junte al polvo como un tendón del polvo,
porque la vasta oscuridad y la luz misma,
y las seguras cuerdas por las que Dios baja,
y toda cosa, penden de la palabra,
y de las palabras muertas no nace la luz
ni se convoca un canto y la luz aparece
sobre las disimiles formas de las cosas muertas,
ni pudieran las cosas que he dado por nombradas
acomodarse en los pómulos de mis ojos
a mirar por mí la vida,
ó a hacer un recuento de la cosas que me faltan
porque las cosas nombradas
se diluyen en los sonidos de otras cosas
o toman la cotidiana forma de las cosas inútiles, con rapidez tal,
que uno queriendo nombrarlas,
se diluyen, y pasan a ser palabras muertas,
y de las palabras muertas no nace la luz
ni se convoca un canto y la luz aparece,
ni un canto puede disipar toda la tristeza acumulada en el ojo del buey
y levitarlo sobre la empírica zarza.
Adalberto Guerra (Ad.Guerra). San Antonio de Cabezas, Matanzas, Cuba 1967. Reside en Palm Beach -Florida, desde 1994. Poeta, narrador y periodista. Ha publicado El Desierto que canta (Endowment for Cuban American Studies 1994-Ant. de Poesía) Reunión de ausentes (2001-Ant. de Poesía). Recientes publicaciones: Cazadores de la sombra del ave (2009- Poesía.) En el lenguaje lascivo de los perros, (2010- Cuentos) disponible en Hardcover y Softcover en Amazon, En el lenguaje lascivo de los perros” es una serie de cuentos interrelacionados donde Santa Ana de Viajacas es el centro de todas las historias
5 Leonel. 14|12|2012 a las 12:45
Oye Adalberto, ni te van a responder, porque aquí no le hacen caso a textos como los tuyos, te creen muerto, olvidado. Es una pena. Yo te conocí en la Quinta de los Molinos, hace ya 25 años o más, no personalmente, por medio de un amigo poeta de San Antonio de los Baños, no digo el nombre porque esta acá. Si no te responden, no es Pablo, es que no hay acceso acá a Internet. Sigue escribiendo así y no importa el olvido, recuerda a Virgilio y Cabrera Infante, a Reynaldo Arenas y muchos más….sigue tu adelante escribiendo y ellos mueren solo de olvido…de rabia.
Leo
6 Franky Rojas. 27|9|2013 a las 20:15
Que tremendo ese poema de Adalberto Guerra….y excelente poema de Pablo, alguna relación entre ustedes?
Saludos desde Islas Canarias
7 Franky Rojas. 27|9|2013 a las 20:15
Que tremendo ese poema de Adalberto Guerra….y excelente poemas de Pablo, alguna relación entre ustedes?
Saludos desde Islas Canarias
8 pablo. 2|3|2017 a las 16:52
Espero que no sea muy tarde para que puedan leer este comentario, antes no pude acceder, pero como la literatura no tiene edad, solo el transcurrir de la vida que la afirma, celebro hoy el texto, Adalberto, donde percibo confluencias en el afán de persistir en este oficio que nos hace ver la realidad de otra manera, solo la poesía nos convoca y levanta porque como bien dices: ni un canto puede disipar toda la tristeza acumulada en el ojo del buey y levitarlo sobre la empírica zarza. Un abrazo, Pablo.
9 Adalberto G. 2|4|2017 a las 16:45
Nunca es tarde Pablo, un saludo de hermano, sigue escribiendo asi, me gustan tus textos.
Ad G.