Actualizado el 16 de octubre de 2011

Poesía de Orlando Andrade

Por: . 16|10|2011

LA CASA, EL CINCO DE JULIO, LAS EMISORAS (TRÍPTICO)

La agonía puede matar
o puede sustentar la vida…
Charles Bukowski.

(19 Norte, 1992)

La casa echa aguas
presta ciertos líquidos al exprimirla
al destinarle el ojo de los huracanes.
Te odio barrio que desbordas por las cuatro esquinas
revientas la luz o la tuerces
tus mujeres se desmarcan
de los corredores de fondo
tu patria no existe o ya se fue abajo
no estaba apuntalada
no tenía el consenso del consejo de vecinos.
El cinco de julio cumplo 14 años
y mi pastel será de polvo
como cualquier viento de Cuaresma
afuera habrá una mujer famosa llamada escándalo
se idiotizará la fe con un par de tambores
gente que desconozco reirá de nuestra vertical
volverán a decir como hace un año
se inclina se inclina se inclina
se ladea peligrosamente.
Te odio barrio por tu rampa indiscreta
porque por ti caminan los jóvenes cabizbajos
tras el rumbo de las albañales formas.
Odio a las putas evidentes
las que no saben contener sus instintos
como los perros de Pavlov.
Te odio barrio con relativa parsimonia
porque a la permuta le faltan firmas
y durante el proceso suelen ocurrir
los infartos más terribles.

(Paillant, 2004)

A fuerza de escarbar en los cuerpos
los niños me recuerdan una pequeña ciudad acanalada.
Flotan los perros muertos en la bahía:
de pulgas estaba hecho el mundo.
Flotan los desmanes que surgen
en medio kilo de pescado podrido al viento
con la sal que recogen para la vida y para después
para flotar la muerte.
Vendrán los nuevos negros a consumir su baile
y renovarán en mi salud las usurpaciones.
Los cerdos se arrastrarán. No me refiero a un hombre solo.
Las frutas pasarán volando hacia el laberinto cárdeno.
El país negro es una pereza enredada en un clavel no nacido.
Cualquier fuerza es un saxo sembrado contra el viento.
Las alturas.
Las alturas.
Los oídos estallan.
Pon el pie derecho en el peldaño
arriba espera Dios
abanicándose.
La música de moda. Las casas. Estuve solo.
Contra el mar y contra el viento estuve solo.
En todos los caminos me figuré el sexo de las mujeres
las vulvas que cualquiera llama a viva voz por su nombre de pila.
El sexo se comparte con las multitudes
y así todos conocen dos modos de llamar a una muchacha.
Las camionetas con el olor nacional.
El fuego que embiste toda boca inerte.
El cinco de julio cumplo 26 años
y mi pastel será de humo de niño
de cualquier instrumento que les sobre.
Me gustaría ser un titán
para llevarme la casa a mi país
donde las paredes cuestan un trono.
Soy yo.
Todavía soy yo.
Cualquier dios lo sabe.

(Pueblo Nuevo, 2008)

A los niños no se les puede contemplar el sueño
porque despiertan y miran el amanecer.
Mi hija está en camino.
Una mujer está encerrada.
El agua vuelve a los contenes y lloro:
¿por qué siempre el agua?
¿por qué siempre ante mi puerta corren las aguas más turbias?
Los golpes del chapistero estremecen la pared
cambian los canales del televisor. Escuchamos radio.
Los golpes dicen:
…me envolverán las sombras
cuando tú te hayas ido
con mi dolor a solas…
El embarazo de una mujer se reparte
se contrae
es una pelota masturbada.
Compartimos una lección de pintura con los vecinos
donde siempre salimos dibujados hasta el cuello
nos decapitan cada noche con el pincel afilado.
Las emisoras nos delatan
surten el efecto de los policías escondidos en la maleza
que al salir ya saben todos nuestros planes.
Los golpes vuelven a decir:
…fueron tus manos o tu voz
fue quizás la impaciencia
de tanto esperar…

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