Actualizado el 29 de febrero de 2012

Introducción, selección y traducción de Félix Contreras

Poesía brasileña

Por: . 29|2|2012

Poesía Brasileña. Ilustración: Conrado MassaguerNo hay en nuestro planeta una poesía más parecida a su país, que la brasileña: amplia, vasta, diversa, colmada de contrastes, profunda, pluriétnica y pluricultural. La lírica del Gigante del Sur, que contaba ya con valiosas ganancias decimonónicas, en las primeras décadas del siglo XX se sacude resabios coloniales y respira nuevos aires con la Semana de Arte Moderno (1922).

Una característica altamente beneficiosa la distingue: su permanente renovación supera los marcos de las megaciudades (Sâo Paulo, Río, Brasilia) porque, desde siempre, en cualquier ciudad del “interior”, poetas y poemas de notable calidad asoman (Fidélia Cassandra en Paraíba) con lo nuevo, con lo novedoso incluso, con el deslumbramiento de las modas, buenas también para el avance. Una muestra temprana de esa independencia, de libertad ante lo provinciano, fue el grupo simbolista de Río Grande del Sur de 1902 (Felipe de Oliveira, Marcelo Gama, Alvaro Moreira).

Su fecundo tránsito es la del Movimiento Simbolista de 1952, la de la poesía concreta (Haroldo de Campos, Decio Pignatari: “la poesía se hace con ideas y no con palabras”), el poema proceso (Alvaro de Sá, Dailor Varela), la de expresión sensual, cuasi hedonista (Vinicius de Moraes), irónico-humorística (Mario Quintana), la de los inquietos años 60 (en concomitancia con los poetas caimaneros cubanos), la poesía visual, la de manifiestos como Pau.Brasil, Antropófago, la de poesía praxis (Mario Chamie), Grupo Verde-amarillo, la del grupo Clâ, la de aquella enmascarada en lo primitivo, con lenguaje simple más con metáforas fuertes, estruendosa, y otros muchos importantes movimientos de vanguardia que —es necesario repetirlo—, se dan hasta en rincones “casi fuera del mapa nacional”. Baste este ejemplo: los poetas de Natal (Río Grande del Norte) en el “lejano nordeste” y el magnífico magazín El Gallo que nucleó a excelentes poetas como Horacio Paiva (presente en esta muestra), sin obviar otras memorables publicaciones afines como Estética, Orfeo, Revista brasileña de poesía, Poesia social, Voces, Tendencia.

En fin, una poesía vitalizada constantemente con proyectos como la vanguardia de los años 50 que rescató proposiciones del primer modernismo de los años 20, que renovó los cimientos de la poesía brasileña. La de buenas antologías (las de Manuel Bandeira y Walmir Ayala, Moacyr Félix, Heloisa Buarque de Holanda, Augusto Massi, Ass Brasil, Magali Trindade Goncalves, Zelia Thomaz de Aquino, Zina Bellodi Silva, entre otras). Poetas y poemas quintaesenciados en versos como Infancia (Paulo Méndes). Poesía en perfecto equilibrio entre irreverencia y valores permanentes: Machado de Assis, Olavo Bilac, Carlos Drummond de Andrade, Manuel Bandeira, Cecilia Meireles, Mario de Andrade, (Machado de Assis. Olavo Bilac, Mario Quintana, Raúl Bopp, Vinicius de Moraes, Ledo Ivo, Augusto del Campo, Ferreira Gullar, Dora Ferrreira da Silva, Joao Cabral de Melo Neto, Lelia Coelho Frota, Carlos Nejar, Thiago de Melo…

En fin, una poesía como la tierra que la vio nacer. En fin, poetas en tan vasto territorio que saben (como Mario Quintana), que “El poema es como un buche de agua bebido en la oscuridad”.

Horacio Paiva Oliveira (Macau, Río Grande del Norte, 1945)
CAFÉ DE LA MAÑANA

Mucho había para conquistar
y casi todo fue conquistado.

En medio del camino, al final pregunto:
¿qué, en el tumulto, sobrevivió?

¿Qué esperar de los despojos
en los días infinitos?
Nada.

Pero, en fin, puedo pisar la serpiente,
ahora muerta,
y beber mi café de la mañana
serenamente

Fidélia Cassandra (Campina Grande, Paraíba)
ÁNGEL TUERTO

Sabía a mar
su piel de bronce
reflejaba alegría

Vino de lejos,
de una pequeñísima y azulada isla griega.
Hacíase llamar Salvador,

Sabía amar
las curvas, las líneas, las formas.
Ora invisible, ora iluminada por la tenue luz
ora tan visible y cruda.

La sonrisa nueva, en capullo,
las manos rechonchas.

Era mío
y yo ni lo sabía.

Lucila Nogueira (Río de Janeiro, 1950)
LOS EXTRANJEROS

Los que llegan de lejos
los extranjeros
¿quién sabe adivinar su
corazón
quién ve su dolor
emparedado
en la lengua enmudecida
su voz?
¿Quién sabe su historia
amarga
los golpes que sufrieron
de dónde vienen
quién sabe por qué no vino
presurosa
una cara lejana
de otro lugar?
Ríos mares e islas
van cruzando
sonámbulos siguiendo
la soledad
mimetizados
en el magnetismo
del espejo tendido
bajo el sol.

Caroline Aikawa (Atibaia, SP, 1989)
HERMANOS

Ventanas y puertas. Exactas.
El ventilador desliza su mirar
por el cuarto vacío.
Dos bocas cerradas.
La muchacha admira en el cuadro
tres puertas amarillas.
La emoción cerrada.
El sueño que no ocurrió,
la tristeza que no se fue,
lado zurdo de la memoria
lapsos de excitación.
Ver por la ventana
las luces
de la ciudad
los edificios
los carros allá abajo
Yo y mi hermano, emocionados,
oímos Pet Sound
en un inmaculado
sábado.

Rodrigo Méndes Rodrigues (Bragança Paulista, São Paulo, 1989)
MAÑANA, DE MAÑANA, SÓLO MAÑANA

Mañana
Por la mañana,
El sol brillará de nuevo.
Yo voy a despertarlo.
Mi corazón está más caliente
Y escribo con furia,
Euforia, agitación, inquietud, la glorificación, la consagración…
Como un niño
Comprar un helado
Quiero saborear las palabras,
El abuso de adjetivos,
Sentir las interjecciones,
Amar nombres,
Y así mi corazón para descongelar
Voy a ser más libres,
Libres para buscar las palabras olvidadas,
Olvidado no te perderás
Que cayó en desuso
Ahora quiero criarlos
Por el amor de la gramática
Por el pensamiento de la lingüística
Pido disculpas a los poetas
Para decirlo de vez en cuando con elocuencia poética
Pero así es como soy
Un libertario
En busca de la libertad
Y de ser la pulga
Y las estructuras super-conjunto
Legítimamente reclamar
Por ser el hijo de otro
Yo también puedo criticar a la generación
La cultura, la moral, oral…

¡Eso es todo!

Alexandre Barbosa de Sousa (Sao Paulo, SP, 1976)
TRANQUILIDAD

Cuando subo los escalones de la escalera
Me desvío de las manchas de la luna.

Bueno es tener en lo oscuro una vela,
y dejarla después de apagarla.

Y ver desde la otra ventana,
sobre la cama,
la luna igual a la de los escalones.

Me duermo pensando:
también la luna busca el cielo.

Geovani da Silva (Lorena, Sao Paulo, 1989)
SORDOMUDO

Sordos
son los otros,
que escuchan.

REVOLUCIÓN

Sueño
para hacer la revolución
en mi cama
organizar
almohadas
y mantas.

Thiago Cervan (Atibaia, Sao Paulo, 1985)
MIENTRAS…

la cámara de la tienda
me filma
y el guardia de seguridad vigila
cada movimiento
que él juzga sospechoso

finjo
ser
un
buen
sujeto

CHARCO

el silencio de la azada
retumba en la inmensidad

el polvo rojo (rubro agreste)
de las grandes veredas
cubre la cerca de alambre árido que segrega
los que se limpian con la lluvia mágica
del sudor ajeno

y los que llueven
encharcando
con los
ojos
la tierra

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