Actualizado el 18 de abril de 2012

La isla en versos

Por: . 18|4|2012

Ilustración: Fotografía de Kaloian SantosEsta publicación se debe a la colaboración del poeta holguinero Luis Yuseff, Premio Nicolás Guillén de Poesía 2012, a quien corresponde la selección de los textos pertenecientes al libro homónimo publicado por Ediciones La Luz, Holguín, 2011.

Los  autores aquí presentados, sin excepción, son jóvenes poetas cubanos nacidos a partir del año 1980 y constituyen apenas una muestra de la poesía escrita en la Isla a lo largo de la última década.

El Caimán Barbudo expresa su agradecimiento a todos.

IRELA CASAÑAS (Santiago de Cuba, 1980)

Escribir en la arena sin que la ola alcance el rasgo
afirmar con los ojos cuando nadie da el rostro
es superior el agua impotente en su golpe
al humilde temor de no lanzarse

Física pero no real
será la orilla de los mapas
cuando en tus pies se encarnen las minúsculas piedras
ya no serás la parte del borde subrayado
ni del paisaje escrito
ni de los brazos que despiden
se es forastero
repetidor
de soledades

He dejado marchar a quien respira
en todos los lugares de próximo abandono
he escrito sus mensajes en espacios
que habrán de disolverse
la duración es el deseo
pero existe
esa mezcla de tiempos y fronteras
que no tiene remedio
con palabras.

NIURKA VALDÉS (San Germán, 1980)

Plegaria nocturna frente al mar

Olokun,
abre tus brazos
concédeme un trozo de mar
donde guardar los secretos de mi lengua
y las palabras que abrirán los ojos de la noche.
no dejes que mi madre unte sus labios con la sal
de mis manos rotas,
no me devuelvas a la turbamulta
los aplausos
los gritos de vivas en las plazas.
que mis palabras no teman encontrar
el camino del guerrero negro
que no besé antes de partir,
salva su piel de los cuchillos,
déjalo dormir en tus arenas
deja que encuentre mis pisadas.
Olokun, Madre Mayor,
haz que mis huesos
no huelan a hierro sino a violetas y pájaros libres
concédeme un trozo de mar
donde no puedan partir
en dos mitades
mi lengua.

TAIMÍ OCAMPO (Holguín, 1981)

Para calipso un pretexto de sal
y barcos muchos barcos

A Giselle, mar y puerto

Insisto en regalarte barcos.
Inundaciones de papel plegado    a tu salud
un café, por favor…
Ante la inmediatez del mar
levar anclar    Ítaca permanece
aunque los mapas la deshilen
«lo menos tierra de la tierra»
¿qué ninfa reina se contenta
con habitar      escasamente
el mascarón de proa?
Y contestó el oráculo
mezclando sumo de laurel
con vapores mefíticos:
 
en sus dominios
no hallarán saciedad
pues sabe cómo alimentar…
desdibuja con mirra
los pies del amante
muy pocos regresaron…
deberás eludir
las sajaduras dactilares…

Izar velas
si aún pretendes la muerte
en la exigua región donde naciste,
¿para Calipso?
un pretexto de sal…
Y de regreso al polvo
insisto en relegar      a tu salud
pequeñas islas de papel.

FABIÁN SUÁREZ (Holguín, 1981)

Álbum Familiar

Mis tíos ya no viven en Cape Coral.
Los mató la nostalgia y vuelven
para repatriarse.
Qué palabra extraña.
Repatriarse:
otra vez en la tierra de uno.
Mis tíos regresan a la ciudad
donde fueron pobres y felices.
Meses de entrevistas
valdrá el documento aclaratorio
que dicta son actos para la repatriación.
Nuestra vida sigue igual.
Sólo que ellos
(mis tíos que vivían en Cape Coral)
ahora están en la casa de antes.
La familia reunida alrededor
del puerco y las cervezas.
Miramos a la cámara.
Es 31 de diciembre.
Sonreímos con la ilusión
de que podamos ser los mismos.
 
MOISÉS MAYÁN (Holguín, 1983)

Guardabosques en el vasto mar de los sargazos

por Baracoa

Ven, miremos juntos el rompeolas
como dos amigos que fatigados de culpa
lanzan desde un puente un signo incriminatorio.
A veces prefiero ser agua. Asumir la simplicidad del agua.
He aquí el núcleo mismo de las contemplaciones:
Los hombres necesitan fragmentarse. Encontrar su escollo.
Bullir reducidos a nada sobre la arena. Dispersos.
Agitándose como peces ciegos hacia la hecatombe.

Juguemos, por favor, a los ahogados.
Quizás alguien tienda sus garfios hacia nosotros
y advierta que realmente somos agua.
Entonces, ¿por qué razón el mar no quiere llevarnos?,
¿por qué se niega el vasto mar de los sargazos?

Hay un pájaro que aleja tu nombre
y otro pájaro macera el fuego de sus sílabas
en el agua mil veces recordada.
Flotas contra los pilotes de la antigua casa
sordo a mis súplicas. Terriblemente extraño.
Llevas la espalda cubierta por misivas
para amanecer nadie sabe en brazos de quién.
Nadie sabe en qué isla o rompiente.

Guardabosques en el vasto mar de los sargazos
regrésanos la piel que tendíamos al sol
los ojos miopes atisbando caballos y corales.
Ofrece el cuerpo a los derrumbamientos.
Todo se astilla en la tarde que colapsa,
apenas sobrevive el rompeolas, las eslabonadas anclas
sometiéndonos al espesor de la bahía,
al silencio que cargamos sobre la cruz y el agua,
juntos como dos parroquianos.

LISANDRA NAVAS (Holguín, 1986)

Sortilegio de una esfera

No tengo fe
Veo a Judas       a Cristo
uno tiene las monedas
el otro la corona de espinas
Ambos me acompañan
me confunden con el mismo rostro
No llevo el hilo en este laberinto
pero debo hallar la salida
Intento salvarme con la verdad entre las manos
Siento que alguien grita el porvenir
y me cubro los oídos
Necesito aliviar el espacio
recoger el tiempo en bolsas de nailon
Hay cosas que giran
amenazan con sacarme de la línea
y temo perderme
La muerte está al teléfono
no quiero irme
Aunque no conozca la palabra precisa
debo salir de esta esfera
Aunque nunca sea suficiente anhelo ser pez
sentir que tengo escamas
para escapar entre los arrecifes

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