Actualizado el 18 de mayo de 2012

Poesía de Elaine Vilar Madruga

Por: . 18|5|2012

Ilustración: Orlando BarrosoElaine Vilar Madruga (La Habana, 1989) es narradora, poeta, estudiante de Dramaturgia en el Instituto Superior de Arte y egresada del XI Curso de Técnicas Narrativas del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Es, además, coordinadora del Taller de Literatura Fantástica Espacio Abierto y ha obtenido diversos reconocimientos en los géneros de poesía y narrativa; entre ellos: Mención en el Concurso Iberoamericano de Relatos BBVA–Casa de América 2007; Mención Especial del Premio David 2009 de Poesía y del Premio Calendario (Ciencia-Ficción 2006, Poesía y Narrativa Infantil 2009). Es también coeditora de la revista de Ciencia Ficción y Fantasía cubana Korad. Ha publicado la novela Al límite de los olivos (Editorial Extramuros 2009) y, como antologadora, tiene en proceso de edición la colección de cuentos de fantasía Axis Mundi en la Editorial Gente Nueva. Esta es una breve muestra de su quehacer poético.

EL APOCALIPSIS SEGÚN MI NOMBRE

 “La verdadera expresión es la del árbol.”
Grotowski

Toda mi esencia es la del árbol
y por eso
sucumbo en la tierra,
muerdo la boca del fango
mientras los dientes se me cubren
del miedo ajeno hacia otros dientes.
Dios me dio nombre.
Dios me (des)nombra.
La eternidad es la esencia del árbol aquel
que plantamos,
sin otra esperanza de llenarnos las manos
con un premio.
La eternidad es la esencia del árbol:
Dios nos mira desde la copa,
Dios es un pájaro,
ha creado un nido en mi cabeza,
me ha llenado de hojas y de nieve,
me ha llenado de ramas y de huevos.
Dios busca mi esencia
y me (des)nombra.
Vomita en mi garganta,
Es una madre gigante, atormentada,
en el nido se han muerto los huevos,
(algo se pudrió dentro de mí)
el nido dijo adiós en el vacío:
esta es la soledad de la que hablaban
Clarice Lispector,
y Faulkner,
y Shakespeare,
esta es la muerte de la que hablaban todos.
Algo se pudrió entre mis huesos,
Dios viene y me desmonta las caderas,
encuentra la podredumbre y me desdice,
mi nido está envejeciendo con los días,
algo se me pudre entre los dedos.
Qué.
Algo.
Qué cosa.
Algo.
Quién puede saber qué es lo podrido.
Dios omnisapiente lo sabría,
pero Él no me recuerda:
dieciséis de abril, dos mil once,
cuatro de mayo, mil novecientos veintinueve,
catorce de junio, dos mil treintaisiete,
qué importan las fechas ni los ojos:
hoy,
simplemente hoy,
a las cinco y veintinueve de la tarde,
mi Dios ha muerto.

VINI, VIDI, VINCI

La crueldad me preña
cuando enseño los pulgares:
arriba doy la vida,
hacia abajo la quito,
mientras la sospecha me aplasta la cabeza
en el instante en que pude aprender mi nombre.
He conocido cómo flotar entre las arterias de los años,
soy un animal desposeído
y la desdicha habla a retazos de mi tiempo:
pulgares arriba
pulgares abajo,
nadie sabe más,
a nadie le importa el saqueo de las ciénagas.
La vida ha desbordado el dolor de los asedios.
No quisiera ser un héroe.
No quisiera morir entre tirones.
La vida me parece inagotable
aun
si me hacer sentir una víctima inmóvil,
un trozo del párpado de dios,
un embrión,
la partícula desposeída de la decadencia.
La crueldad ha preñado mi cerebro,
ha creado el nudo entre mis ojos,
la crueldad me da hambre,
socorre el cáncer de mi miedo
y preña todo aquel instante en que agonizo,
los jirones del tiempo desarmado
en que pude elegir sobre las víctimas.
Ahora solo queda la inmovilidad,
el desafío de encontrarme entre estas letras
mientras la sangre baña mi cabeza,
las arterias del tiempo han sido desbrozadas
y en el espejo queda sólo mi sonrisa.
He olvidado los pulgares
y las manadas de los perros me buscan,
huelen lo que soy y lo que miento,
el ángulo de la heroicidad que me socorre.

A la mierda los héroes.

Su inocencia me conmueve,
Piensan en las quejas oscuras y sin nombre,
en las riberas marchitas de la trascendencia.
Yo sólo quiero una mano,
mi mano,
el embrión inmóvil de mi espacio.
He desperdiciado la heroicidad y la mentira,
soy la víctima de todo y de nada:
el tiempo me ha anudado la garganta.

Categoría: Poesía | Tags: | | | | |

El Caimán Barbudo © Todos los derechos reservados