Actualizado el 27 de septiembre de 2012

Poesía de Luis Alfredo Vaillant

Por: . 27|9|2012

Poesía de Luis Alfredo Vaillant

 

 

 

 

 

 

CAFÉ DE OBREROS

No estoy seguro que odie el café de los obreros
tampoco estoy seguro que el sitio sea para los obreros
son tipos que vienen con sus ideas y sus libretas de notas
se me acercan, expanden el humo de sus tabacos por mi cara
el aliento etílico y el hedor de sus sobacos.

Estoy seguro que los obreros huelen diferente, que se bañan después de la faena
se perfuman cuando se pretenden y salen en la noche
a gastar el capital, por eso los prefiero.
pero en este café me dicen maestro, me sonríen, se acercan y me piden un consejo.

Ellos saben que los odio, a ellos no, a la historia que se inventan, a la ficción donde nacieron.

Los miro, le doy una bocanada a mi tabaco, veo sus rostros, la mueca,
les pongo una mano en el hombro
y les digo que el otro será mejor.

BESTIA

He sido la bestia más dócil detrás de los barrotes
he logrado perpetuar mi propia jungla,
cada rincón tiene el olor de mis desechos.
Miro la mano del velador
da lástima su desvelo por cuidarme
su temblor cuando pone la carne que después devoraré,
él no sabe que he llegado a amarlo
no sabe que sería imposible una mordida
su mano es hermosa, la única compañía,
la mayor virtud de los humanos.
Nunca he visto el rostro de la mano que se estira
imagino el miedo reflejado en su mirada, el sufrir de su contienda
no intento mirarle a los ojos, insisto en cada uno de sus dedos
mi cabeza se hunde, me resisto, el olor invade cada espacio
he soñado el sabor de su carne entre mis fauces
pero he sido la bestia más dócil detrás de los barrotes.

CLAUSTRO

En el pasado pintaba las paredes
cada color era un viaje, el trayecto deseado
ahora miro la sombra en lo cutre
en cada pedazo de destino.
La sombra es nítida
nítidamente gris mi cuerpo oculta cada color
que otrora decidí
cada obsesión se perpetúa en el tiempo
sin poder evitar el descalabro.
En el pasado pintaba las paredes
como un infante corría cada sitio, prefería los rincones, las alturas,
retaba los andamios
ahora la humedad corroe cada sitio donde no llega la luz
cada pared es el fin de un largo viaje
cada pared es el fin del mundo
cada viaje significa una ventana.
Quisiera tener una ventana ante mis ojos
pero cada color, lo cutre y la sombra ocultan los ladrillos.

PALABRAS PARA SER OÍDAS POR UN HOMBRE

Yo te espero Ulises   yo te espero   no te aseguro que tejeré una manta   las labores domésticas siempre las hicieron otras   algunos hombres me tocan con los ojos
Por qué demoras tanto  no sé si pueda esperar por tu nave   hay tantos guerreros bellos y son muchos los que tensan el arco   las ofrendas son cada vez mayores   la ilusión se desvanece
Miro al agua y no es tu rostro el que se refleja   ya casi te olvido   por qué demoras por qué   no me obligues a romper el silencio de la carne que ya huele a lejanía   me espanta la duda de no tocarte nuevamente y estos cuerpos viriles se desesperan   el agua me parece vieja   la luz   mi ansiedad y tu mirada se diluye   Soy yo la que vibra en el lago   perdóname Ulises   me deseo   sí   me deseo   soy bella como estos hombres que me aborrecen
Me desarropo   no en tu nombre   mi carne ya no es amarga   ahora también es flor frente al espejo.

Categoría: Poesía | Tags: | | | | |

El Caimán Barbudo © Todos los derechos reservados