Actualizado el 5 de junio de 2013

Oscar Cruz:

“Me voy a seguir divirtiendo”

Por: . 2|6|2013

Oscar CruzArriesgar la palabra, la voz, y hasta el silencio, parece ser la divisa de este joven autor. La realidad le duele, le hinca, le machaca…Él diría esto con un vocablo más duro —y se divertiría—, pero apuesto porque civilidad, urbanidad y coherencia (sus c.u.c) le alcancen para seguir instigando eso que Jorge Enrique Lage define como la “planicie literaria cubana”. Lo he leído, línea a línea y, entre ellas, lo he observado caminar, lo he escuchado cuando ha leído, y he conversado con él lo suficiente como para percatarme de su carácter sin grietas. Él mismo afirma que gusta de trabajar “con mucho control en los envíos y preferentemente por encima de las 90 millas”. Obstinado, o porfiado, qué más da cuando el ímpetu pulsa con la sagacidad y el desenfado, y arremete a favor de una literatura a la que le está haciendo falta libertad creativa y sinceridad expresiva, para no ceder terreno ante el deterioro social que padecemos.

Todo esto y lo que resta por escribirse, viene a propósito de Oscar Cruz (Santiago de Cuba, 1979) y su poemario Balada del buen muñeco, que obtuvo el Premio Wolsan-Cubapoesía 2012. El certamen, concebido para menores de 35 años, es auspiciado por el Festival Internacional de Poesía de La Habana, la Fundación Cultural Asia Iberoamérica de Bogotá, la revista Amnios, y a partir de esta edición obtendrá soporte promocional en las páginas de El Caimán Barbudo.

Balada del buen muñeco es un libro espinoso, pero sorprendente por lo sensible de su pronunciamiento a favor de lo “duramente humano”, por la autonomía de su factura creadora y la original solidez de su sintaxis. El poeta es un ser, en esencia, descentrado; a esa índole pertenece Oscar Cruz. Consecuentemente con el derrotero substancial de sus libros anteriores, asume los jirones de la historia colectiva como propios, contorsionándolos, haciéndolos entrar por el aro.

Oscar Cruz es Licenciado en Historia por la Universidad de Oriente; labora como editor de Ediciones Santiago y coedita la revista de literatura La Noria. Miembro de la UNEAC y la AHS, fue Premio David 2006 con el cuaderno Los malos inquilinos (Ediciones UNIÓN, 2007); Premio Pinos Nuevos 2009 por Retorno a Salamina y Premio de Poesía La Gaceta de Cuba 2010 por el cuaderno En paños menores.

—En la entrega del Premio Wolsan-Cubapoesía 2012 agradeciste al jurado por “la lectura desprejuiciada y sincera a un cuaderno que no es para nada alegre ni bello”. ¿Qué podrá encontrar el lector en Balada del buen muñeco?

—Podrán encontrarse catorce poemas, no más. Catorce máquinas de guerra que avanzan sobre el vasto dienteperro del campo literario cubensis. Agradecí. Agradezco. Siempre lo hago, a todo el que trae prosperidad y buena energía a mi trabajo. Si hablé de una mirada “desprejuiciada y sincera”, estas palabras tienen mucho que ver con un libro sobre política cultural que días antes de salir hacia La Habana estuve leyendo.

¿Cuáles son tus impresiones acerca de ese Premio Wolsan-Cubapoesía que acabas de merecer?

El Premio Wolsan-Cubapoesía es lo mejor que le ha pasado a la poesía escrita por jóvenes en Cuba. Brinda posibilidades únicas, una poca de dinero, publicación (rápida y de magnífica calidad), posibilidad de promocionar tu trabajo fuera del país (Festival Internacional de Poesía de Medellín), y una plataforma promocional bien pensada por los organizadores y el colectivo de Sur Editores, que es excelente. Todo lo que se mueve en torno al Premio está certificado con el sello de calidad ISO 9000.

Se habla de que estamos atravesando un tiempo en que la poesía no sospecha de la época que está habitando, ni de la propia poesía siquiera… Dicho en buen cubano: está en baja. ¿Guardas conciencia de ese enfoque? ¿Cómo crees auxiliarla?

La poesía cubana, salvo en contados períodos, siempre ha estado en baja y creo que su estado natural es la baja. Los mejores poetas cubanos viven en baja y escriben en baja. Su temporada favorita es la alta, pero solo tienen noticia de ella por algunos socios que trabajan en hoteles y algún amigo extranjero o cubanoextranjero que los visite en esa época del año y les cuente cómo funciona ese asunto de las temporadas. Por lo demás, seguimos machacando, como si cada uno de nosotros fuera un Sísifo feliz.

La Noria es una revista literaria en la que estás poniendo alma, razón y sobrevida. Tú le llamas “visión trasatlántica de la cuestión literaria”. Asociada a ella hay una relación interpersonal con el también poeta y editor José Ramón Sánchez. Entonces, ¿cuáles son los puntos de congruencia entre ustedes dos en relación con lo literario y el proyecto que hacen, y qué utilidad le ven a esta praxis dentro del campo minado de la actual literatura cubana?

La Noria es uno de nuestros frentes de combate y resistencia. Hemos materializado seis números bajo presiones de toda índole. El camino ha sido tortuoso y disfrutable a la vez. Hacer una revista te da una amplitud de campo increíble y tienes que hilar muy fino todo el tiempo si no quieres cometer un disparate. Para nosotros, que no escribimos reseñas ni somos críticos habituales, sino que trabajamos en condiciones críticas habituales, la revista es nuestro modo de ejercer la crítica y de darle a conocer a los lectores, cualesquiera que estos sean, qué nos interesa y qué no.

“Existe una fraternidad muy fuerte entre José Ramón Sánchez y yo, que se fundamenta sobre todo en la poesía. José Ramón es uno de los dos o tres tipos que en el campo poético cubano vale la pena conocer. La calidad de su poesía habla por sí misma, aunque no tenga la visibilidad y el reconocimiento que debiera. Como persona qué decir, una fortaleza en mitad del basural antiético y chismoso que nos satura. Si le sumas a eso que trabajamos con personas serias y responsables: consejo de redacción, correctores, diseñador, y una serie de colaboradores que se identifica con el proyecto, entonces te das cuenta que tienes en la mano una pelota de buen bote y que tienes que trabajar con mucho control en los envíos y preferentemente por encima de las 90 millas. Se necesita de sumo cuidado, o te la pueden desaparecer”.

Balada del buen muñeco¿En qué medida crees que la poesía, la literatura toda y su incidencia puedan subvertir esos restos de un país desmantelado? Pensemos concretamente en ese Santiago de Cuba recién devastado por un huracán natural, aunque otros “huracanes” arrasen fuera de temporada…

Santiago estaba bastante deteriorado antes del huracán. Desde hace varios años se venía observando una decadencia tangible en el aspecto espiritual del santiaguero y un desastroso patrimonio material. El huracán lo que hizo fue venir a revelar en carne viva todo esto. “Mucha tienda poca alma”. Gente tomando cerveza y ron con la despensa vacía. Un aumento visible de másteres y doctores y una educación formal pésima. En el ámbito cultural, la mediocridad haciendo lo suyo con una puntualidad aterradora.

“El crecimiento de los vagonetas sabrosones quintuplicaba el crecimiento del PIB en la provincia. El huracán vino a decirnos algo: BASTA. Tengo la certeza de que Santiago es mucho más que lo que había antes del huracán e infinitamente más que lo que quedó. Vivo en una ciudad por construir, una ciudad que está en sus marcas, poética desde el pi al pa. El santiaguero es un personaje de anjá, pero tiene la responsabilidad de hacer de este sitio un lugar próspero y confortable. El uso de la poesía y la literatura como vía de intervención en ese proceso constructivo, parece que está contraindicado”.

¿Qué expectativas personales y profesionales llevas al Festival Internacional de Poesía de Medellín?

Participar en ese Festival es una experiencia indescriptible. Estuve en él en el año 2010, cuando obtuve el premio de La Gaceta de Cuba. Volver, reencontrarme con los amigos que dejé y vivirlo por segunda vez, es algo magnífico. Solo espero que se dé, basta con eso.

¿Cómo asimilas la crítica que se ha escrito sobre la poética que defiendes y la manera en que describes tu realidad? ¿Cuál es la postura de Oscar Cruz ante ellas: la crítica y la realidad?

He escuchado a los perros ladrar, pero todo tranquilo. Siempre hay detractores, quintacolumnistas, envidiosos, en fin, el mal. Pero también hay mentes lúcidas y sinceras: esas son las que me importan. Tengo absoluta claridad con respecto al proceso de escritura que me interesa. Sé lo que quiero y hacia dónde voy. Me siento fuerte y sereno y cada día tengo más clara esta máxima: yo hago mi trabajo y los enterradores hacen el suyo. Mi postura es sencilla: me voy a seguir divirtiendo.

EL BUEN MUÑECO

de niño los viejos me compraron un Porfiao.
véase un muñeco vacío de lenguaje,
que lleva el contrapeso en la base y que
golpeado con fuerza hacia cualquier dirección,
siempre termina por estar derecho.
tenía la sonrisa atroz y la mirada hueca.

pasé largas horas sentado
tratando de tumbarlo, pero nunca lo lograba.
por más que en la cabeza lo golpeé
el rojo muñecón se la agenció para quedar
derecho.

el juego me volvió el Gran Porfiao:
véase un sujeto vacío de lenguaje,
que lleva el contrapeso entre las piernas y que,
golpeado con fuerza hacia cualquier dirección,
siempre termina por estar derecho.

esto no le agrada a los mayores,
tan alegres y enfocados en el arte de mandar.

soy para tu bien el Buen Muñeco.
si quieres comprobar cómo me enderezo

golpea mi cabeza.

P&G

desde que mi madre se ha leído
las nuevas cochinadas que yo
he escrito, no ha hecho otra cosa
que obsequiarme Pampers
(una centena de paños desechables
que impiden la salida al exterior
de mis fluidos).
                           Pampers New Baby
                           Babysan
                           Carrefour Classic
según la obscenidad que le revelen
los poemas.
mi madre, convertida en promotora
de Procter&Gamble en Cuba,
una antigua compañía americana
de bienes de consumo.
mi madre no más, colaborando.
ella sabe que mis huevos han crecido,
no obstante, se preocupa
en prodigarme buena imagen.

ha visto en los programas de la tele
a los grandes escritores disertando
con camisas de hilo.
cree que en eso que concierne a la escritura
no paso de ser un neonato, que enfermo
de odio desde el parto, requiero
todo el tiempo de cuidados intensivos.

sabe que mi vida
ocurre allí, donde los culos sudados
hacen la cultura de un polígono
de razas que vive en un estado
de barbarie; donde los días se te van
mirando cómo se secan las piedras
y el concreto frente a ti, lavados
por la fuerza de una lluvia
que pronto los convierte en fango
porque nunca en realidad
hubo concreto
sino restos de un país
desmantelado.
su hijo tiene un buen cuchillo
y abre ese cuerpo que es la realidad
y ve cómo prosperan allá dentro
no gusanos sino hombres y mujeres
inservibles. no podría encargar
toda esta mierda a otras personas.
instruirle proceso a las palabras
dándoles forma tal que su hedor
musicalice una tragedia donde soy
protagonista.
cuando se ha logrado precisión
en los ajustes, las palabras emiten
un sonido de armonías cortantes
que sacuden las paredes.
parece que sí, que está temblando.
pero aquí
no tiembla nada. esto es solo
lo peor encadenado a un intenso
contrarritmo que produce
abulia
decepción
y muerte.
agradezco de antemano
su conducta. por eso me persono
en las lecturas en paños menores.
resulta que a los Grandes
no les gusta y, en efecto, se han quejado.
dicen
que es obsceno y de mal gusto
que en mitad de las lecturas,
por un simple movimiento de las piernas,
se note
ante la vista de los otros
la salida intempestiva
de mis huevos.

Categoría: Poesía | Tags: | | | | | |

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