Actualizado el 2 de junio de 2016

Nosotros, los sobrevivientes, nos pronunciamos…

Por: . 22|5|2016

Iván Gerardo Campanioni, poeta, fundador de El Caimán BarbudoLA DÉCADA PRODIGIOSA

 

Recuerdas aquél cine

De mala muerte

Donde solo se exhibían

Películas rusas de guerra

Y que nosotros aprovechábamos

Para “matarnos” con indulgencia

Ya no existe.

Tampoco existe el radio VEF

Que gané por méritos en la fábrica

Y que llevábamos al malecón

Para escuchar las canciones

De la década prodigiosa.

El barcito medio oscuro

Donde todavía ofertaban “Cuba Libre”

Lugar donde nos jurábamos fidelidad

Lo convirtieron en una ponchera.

El hotelito que estaba frente

A la Terminal de Trenes

Nido de mujeres de la vida y de los gays

Donde hicimos el amor por primera vez

Lo transformaron en una zona de los CDR

Todo fue efímero

Como tus  fuegos callejeros.

De aquel idilio sin grandes ribetes

Solo quedó este poema

Que alguna vez amenacé

Tirarlo al cesto de basura.

Y el amor que sigue como antes

Cabalgando por la ciudad

Pero ahora con un nuevo disfraz.

IVÁN GERARDO CAMPANIONI

En la Habana Vieja

 

Guillermo Rodríguez River, poeta, fundador de El Caimán barbudo, quien fuera durante la primera etapa su jefe de redacciónAL MEDIO SIGLO DEL CAIMÁN

 

La revista nació, aupada

por un grupito de muchachos

que no se conformaron con que hablaran por ellos,

que querían que allí estuviera su propia palabra,

su música, el murmullo, la rumba, el son, el símbolo

con que surgía Cuba

para prolongarse en sus héroes, para ser

Julio Antonio y Rubén y Pablo

que nunca aparecieron casualmente

en aquel opus 1;

llegaban con aquellas extrañas páginas

el poema, el pensamiento, la música extremada

y protestona, que decía que sí, que estaba bien

pero que no llegamos para estar conformes,

que queríamos más, que estábamos ansiosos,

desbordados de aquella infinitud de cosas

que le faltaban a la vida.

Y venga a ver si fue verdad o no:

después de muchos golpes, de traiciones y prontos,

de muchos dimes y diretes,

a los cincuenta años, el caimancito sigue

y ahora es otro y el mismo

y abre las fauces y sigue allí, allá, aquí

para gritar, aunque los maten,

la verdad de los jóvenes.

GUILLERMO RODRÍGUEZ RIVERA

Vedado, 2016

 

Félix Contreras, poeta y periodista, fundador de El Caimán Barbudo¿A DÓNDE VOY CON ESTE POEMA?

Para Leda Brilgel, Horacio Piva, Anchieta,Antonio Martins,Caue y Tadeu, Denise y Blake, Sandra y Marcus, Arthur y Enrique.

 

A ver, ¿dónde vive este poema?

¿En Buenos Aires

-de nuevo adorando a la derecha-,

Sao Paulo –donde nadie lee un poema-,

O La Habana

-ahora que vuelven los yanquis-?

El tiempo me come, viene detrás de mí con

tantas difuntas aguas

Para el ten, me bajo en Montevideo

A ver a la uruguayita Lucía, Leo la prensa

En el Sorocabana con Julio Soca

porque en Montevideo la noche es profunda

como la infancia que cierra puertas a la desdicha

llevo la guitarra en el bolsillo para soñar

un mundo mejor en Pocitos

Y Gardel exagera la nota cantando porque me ve triste

En el Mercado ahogamos la perra vida en una sopa

En mangas de camisa que mancha

la página en blanco con más cenizas que un avión

En Medellín pasa una muchacha por la 18 de Mayo

hermosísima, pero hermosísima como tantas orientales

que merecen un Premio Nacional de Literatura

Es de noche

cae una bandada de lágrimas

que borra y borra la juventud como un poema

que no es humano

la vejez llega a su meta porque Montevideo

me dice la verdad

a ver muchacha, muchacha tú que eres bella

como la primavera cuando  calienta su corazón

en los inviernos con manos laboriosas

para repartir el pan entre los pobres

A ver…dónde, ¿en Buenos Aires

-de nuevo adorando a la derecha-?

¿Sau Paulo –donde nadie lee un poema-?

¿La Habana ahora que vuelven los yanquis-?

Nada, pasa la noche dispuesta a narrar tristezas y zapatos

hacer un buen negocio creer que en el mundo

todo mejorará que este poema es lo mejor que pasa

por la mente que nada real sucede pero es como Carlos Gardel

que exagera la nota y esconde mis lágrimas.

FÉLIX CONTRERAS

Buenos Aires/Montevideo/La Habana, 2015

 

Froilán Escobar, poeta y periodista, fundador de El Caimán BarbudoENTONCES EL AIRE

 

Entonces —pienso en alta voz— ocurre que el aire viene.

Ocurre que a uno le soplan en la cara —de perfil, claro está—

un montón de sueños, y el aire que nos rodea suelta todos sus

papalotes y viene corriendo, muy taciturno y cabizbajo,

a traernos recónditos susurros. Quiero decir que el aire

nos contagia con lo lejos del mundo, con una parte distante

nunca respirada. Y despertamos entonces a volar. Despertamos por donde andan sueltos los caminos, con la Vía Láctea encima de la cabeza y la Gran Vía bajo los pies, por los trillos que abrieron sin saberlo las hormigas  en la Sierra Maestra o a la orilla del Sena. Porque el aire, digo, quiere añorar dolorosamente un tramo súbito del cielo, un distante paso por la tierra. Y ocurre que uno, a fuerza de pensarlo, de soñarlo en sucesivos sueños, termina acaso siendo también parte de su atroz añoranza. Porque resulta que uno con el aire trastabilla,

se cambia de zapatos delante —incluso— de los pies. Se

cambia de sombra —incluso— porque se cansa de ser uno.

¿Te das cuenta? Se inventa otra infancia porque no es

suficiente haber sido niño una vez. Se inventa este montón

de caminos que te tragan o te bifurcan. Se inventa esta

cabeza que piensa o que respira, que pide —con su boca—

que la dejen disentir, entender de otra manera el mundo. Esta cabeza a donde llega el aire y te arremolina

el pelo y te lleva los papalotes y los sueños de las

primeras líneas. Entonces ocurre que uno se queda solo. Ocurre,

sencillamente, que uno se queda  solo. No quiero decir

desesperado, sino que camina por encima de su alegría

o su dolor. Porque uno quiere un poco del aire que respira.

Entonces —pienso con mucho acopio de silencio— uno se va. Se va de la ergástula donde a alguien, tan sobreviviente como uno, le quitaron alguna vez la respiración. Entonces el viento cambia de aire, cambia de papalote y de rumbo. Y uno se pone a trastabillar por el mundo, a cometer sueños y equivocaciones, a interrogarse sus preguntas, a ser malvado —incluso, según  dicen— por el deseo de ser uno. Por el deseo de salirse de las consignas y las antologías, donde te borran —hay que decirlo— la sombra que en lo oscuro respira. Por eso uno acude al aire. Por eso, no es por otra cosa, uno despierta por la noche en su sueño, y descubre que  llora.Uno carga como con todo lo que quiere y se va.

A treparse en lo más alto de uno mismo para ser uno mismo. Para quitarse la máscara. La máscara de oxígeno. Para que lo dejen humanamente respirar.

 

FROILÁN ESCOBAR                                                                                                                                                  Costa Rica, 2015

 

 

 

Víctor Casaus, poeta, guionista, peridodista, fundador de El Caimán BarbudoEN-SUEÑOS

 

En sueños tengo un camioncito nuevo

que no encontrará obstáculos furnias escándalos

en la superficie soleada del patio

donde madre reproduce las rutinas de antaño pero

están bien esas rutinas de antaño solo en sueños

donde llego a tiempo a la estación de  trenes

que me llevará a la gloria barrio colindante del nuestro

que en el sueño es territorio libre

de egoísmos miserias corrupciones del alma

y del cuerpo que en sueños descansa feliz creo

que sonriente porque

en sueños ni la oportunidad ni la codicia

ni la mentira (organizada o desorganizada) vinieron

en la cuota de la libreta del mes

que todavía existe en sueños (en sueños pero existe)

y en sueños hay también una mujer con o sin sombrero que reparte

amores en una cama antigua distinta de la cama

donde ahora en sueños sueño que estoy recibiendo

ternuras que ya nunca olvidaré ni despierto ni en sueños donde

pasan las imágenes de la belleza la ética el candor

la amistad compartida esa forma de amor y de lealtad

la justa furia la furiosa justicia que pondrá al mundo patas abajo

la sonrisa de aquel niño en el amaneces de jibacoa

la ternura otra vez los encantamientos terrenales

la presencia indetenible de la vida que sigue siguiendo

mira tú los libros escritos y leídos que se multiplican

como panes y peces de una era próspera y práctica

proteica parsimoniosa pero no emputecida señor

 

señoras y señores les digo que en sueños

pasa un filme interminable de dollies de vértigo y

travellings infinitos y acercamientos a las cosas más hermosas

que imaginarse puedan en sueños

donde hasta la oscuridad brilla la mediocridad no ejerce el poder

ni los poderosos desvalores ensordecen las calles

y las vías que dicen que van hacia el porvenir que en sueños

está lleno de productos a precios razonables tecnologías eficientes

y abiertas no solo hacia la realidad sino hacia los sueños

como este que sueño ahora sin cambios climáticos ni crucigramas resueltos

tachando las palabras hermosas que ya fueron escritas

y no estuvieron del todo bien pero se sigue soñando en sueños

que cumplieron su función sus soñadas quimeras sus relámpagos

que fueron indudablemente bellos y estremecedores en sueños

de verdad multiplicada por y para el bien de todos (y de todas)

de verdad

en medio de la patria que ojalá siga siendo recordada

soñada una y otra vez hasta siempre en sueños

irrepetibles como los verdaderos sueños  todo eso

pienso/sueño ahora en sueños

 

pero hay que despertar

 

VÍCTOR CASAUS

En un agosto del siglo XXI, casi despierto.

 

Félix Guerra, poeta, periodista, fundador de la revista El Caimán BarbudoHIP HOP BOVINO

 

Pastan toros y pastan vacas intangibles

a los que falta dureza animal. También sementales anónimos deambulan sueltos rumbo al potrero.

Disminuyen hierba y forraje, alambres de púas

y tapas de la caja de Pandora.

Traspapeles en el manejo sexual, obliga a toros

a copular con toros y a vacas a hacer un monótono amor con otras vacas.

Se tejen leyendas referidas a la leche

y al tortuoso laberinto del Minotauro.

Secuelas ideológicas. Prolongadas ausencias

De terneros. Devastadores productividad concluye en actas extraviadas

En gavetas actuales y futuras.

Castigos al municipio y a la patria. A planes de producción.

Al apetito. A la familia con su plato a cuesta. Carestía nacional de chuletas

Y perniles.

Suma penurias a la gran crisis mundial.

Aumentan consumos estadísticos y declinan vacas reales.

Dura hora y media. O medio siglo. La prensa no se pronuncia nada y nunca.

Por lo que continúa siendo enigma indescifrable

De potrero entre las aguas. Incógnitas extensas

Que rondan el Big Bang de los vaqueros.

 

FÉLIX GUERRA

Regla, 2015

 

Luis Rogelio Nogueras (Wichy) Poeta, guionista, periodista y narrador, fundador de la revista El Caimán BarbudoUNA MUCHACHA

 

Para el profesor Johannes Z. Becher,

que me ayudó a fijar el concepto

de teoría en su profunda relación dialéctica

y ontológica con la praxis, y para Yuya, bombón.

 

En la misma calle,

pero en distintas casas,

un filósofo,

un poeta,

un guerrero

y un alquimista

tejían y destejían los enigmas del Universo.

El filósofo meditaba sobre el Ser,

se preguntaba una y otra vez

por qué existe lo que existe

y por qué existe de este modo y no de otro.

El alquimista molía lentamente en su mortero de mármol

polvos que quizás lograrían engañar a la muerte,

buscaba en su retorta un elíxir

para preservar al cuerpo de su fatal corrupción.

El guerrero trazaba sobre un mapa

los esquemas de relampagueantes ofensivas,

movía sus ejércitos invisibles,

trataba de adivinar el flanco débil del próximo enemigo

Y el poeta emborronaba incontables cuartillas,

desgranaba las palabras del idioma

en busca de un verso muy nuevo

que tratase de asuntos muy viejos

como el amor, la verdad y el mañana.

Por fin venció el cansancio.

 

Y en distintas ventanas

de la misma calle

asomaron cuatro hombres fatigados,

que intercambiaron un leve saludo

desde sus mundos distantes.

 

Y cada uno permaneció en sí mismo

hasta que pasó una muchacha hacia el mercado,

con una cesta bajo el brazo.

 

Entonces,

como se acallan los instrumentos de la orquesta

cuando el director baja con gesto decidido la batuta;

como desaparece el paisaje cuando caen los

párpados,

se acallaron, desaparecieron

alejandrinos y marchas forzadas,

razones vitales y pócimas,

y ocho ojos fijos

siguieron el leve temblor

de los senos puntiagudos

de aquella muchacha

que caminaba sin prisa hacia el mercado.

 

LUIS ROGELIO NOGUERAS

Desde la eternidad

Categoría: Poesía | Tags: | | |

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