Nosotros, los sobrevivientes, nos pronunciamos…
Recuerdas aquél cine
De mala muerte
Donde solo se exhibían
Películas rusas de guerra
Y que nosotros aprovechábamos
Para “matarnos” con indulgencia
Ya no existe.
Tampoco existe el radio VEF
Que gané por méritos en la fábrica
Y que llevábamos al malecón
Para escuchar las canciones
De la década prodigiosa.
El barcito medio oscuro
Donde todavía ofertaban “Cuba Libre”
Lugar donde nos jurábamos fidelidad
Lo convirtieron en una ponchera.
El hotelito que estaba frente
A la Terminal de Trenes
Nido de mujeres de la vida y de los gays
Donde hicimos el amor por primera vez
Lo transformaron en una zona de los CDR
Todo fue efímero
Como tus fuegos callejeros.
De aquel idilio sin grandes ribetes
Solo quedó este poema
Que alguna vez amenacé
Tirarlo al cesto de basura.
Y el amor que sigue como antes
Cabalgando por la ciudad
Pero ahora con un nuevo disfraz.
IVÁN GERARDO CAMPANIONI
En la Habana Vieja
La revista nació, aupada
por un grupito de muchachos
que no se conformaron con que hablaran por ellos,
que querían que allí estuviera su propia palabra,
su música, el murmullo, la rumba, el son, el símbolo
con que surgía Cuba
para prolongarse en sus héroes, para ser
Julio Antonio y Rubén y Pablo
que nunca aparecieron casualmente
en aquel opus 1;
llegaban con aquellas extrañas páginas
el poema, el pensamiento, la música extremada
y protestona, que decía que sí, que estaba bien
pero que no llegamos para estar conformes,
que queríamos más, que estábamos ansiosos,
desbordados de aquella infinitud de cosas
que le faltaban a la vida.
Y venga a ver si fue verdad o no:
después de muchos golpes, de traiciones y prontos,
de muchos dimes y diretes,
a los cincuenta años, el caimancito sigue
y ahora es otro y el mismo
y abre las fauces y sigue allí, allá, aquí
para gritar, aunque los maten,
la verdad de los jóvenes.
GUILLERMO RODRÍGUEZ RIVERA
Vedado, 2016
Para Leda Brilgel, Horacio Piva, Anchieta,Antonio Martins,Caue y Tadeu, Denise y Blake, Sandra y Marcus, Arthur y Enrique.
A ver, ¿dónde vive este poema?
¿En Buenos Aires
-de nuevo adorando a la derecha-,
Sao Paulo –donde nadie lee un poema-,
O La Habana
-ahora que vuelven los yanquis-?
El tiempo me come, viene detrás de mí con
tantas difuntas aguas
Para el ten, me bajo en Montevideo
A ver a la uruguayita Lucía, Leo la prensa
En el Sorocabana con Julio Soca
porque en Montevideo la noche es profunda
como la infancia que cierra puertas a la desdicha
llevo la guitarra en el bolsillo para soñar
un mundo mejor en Pocitos
Y Gardel exagera la nota cantando porque me ve triste
En el Mercado ahogamos la perra vida en una sopa
En mangas de camisa que mancha
la página en blanco con más cenizas que un avión
En Medellín pasa una muchacha por la 18 de Mayo
hermosísima, pero hermosísima como tantas orientales
que merecen un Premio Nacional de Literatura
Es de noche
cae una bandada de lágrimas
que borra y borra la juventud como un poema
que no es humano
la vejez llega a su meta porque Montevideo
me dice la verdad
a ver muchacha, muchacha tú que eres bella
como la primavera cuando calienta su corazón
en los inviernos con manos laboriosas
para repartir el pan entre los pobres
A ver…dónde, ¿en Buenos Aires
-de nuevo adorando a la derecha-?
¿Sau Paulo –donde nadie lee un poema-?
¿La Habana ahora que vuelven los yanquis-?
Nada, pasa la noche dispuesta a narrar tristezas y zapatos
hacer un buen negocio creer que en el mundo
todo mejorará que este poema es lo mejor que pasa
por la mente que nada real sucede pero es como Carlos Gardel
que exagera la nota y esconde mis lágrimas.
FÉLIX CONTRERAS
Buenos Aires/Montevideo/La Habana, 2015
Entonces —pienso en alta voz— ocurre que el aire viene.
Ocurre que a uno le soplan en la cara —de perfil, claro está—
un montón de sueños, y el aire que nos rodea suelta todos sus
papalotes y viene corriendo, muy taciturno y cabizbajo,
a traernos recónditos susurros. Quiero decir que el aire
nos contagia con lo lejos del mundo, con una parte distante
nunca respirada. Y despertamos entonces a volar. Despertamos por donde andan sueltos los caminos, con la Vía Láctea encima de la cabeza y la Gran Vía bajo los pies, por los trillos que abrieron sin saberlo las hormigas en la Sierra Maestra o a la orilla del Sena. Porque el aire, digo, quiere añorar dolorosamente un tramo súbito del cielo, un distante paso por la tierra. Y ocurre que uno, a fuerza de pensarlo, de soñarlo en sucesivos sueños, termina acaso siendo también parte de su atroz añoranza. Porque resulta que uno con el aire trastabilla,
se cambia de zapatos delante —incluso— de los pies. Se
cambia de sombra —incluso— porque se cansa de ser uno.
¿Te das cuenta? Se inventa otra infancia porque no es
suficiente haber sido niño una vez. Se inventa este montón
de caminos que te tragan o te bifurcan. Se inventa esta
cabeza que piensa o que respira, que pide —con su boca—
que la dejen disentir, entender de otra manera el mundo. Esta cabeza a donde llega el aire y te arremolina
el pelo y te lleva los papalotes y los sueños de las
primeras líneas. Entonces ocurre que uno se queda solo. Ocurre,
sencillamente, que uno se queda solo. No quiero decir
desesperado, sino que camina por encima de su alegría
o su dolor. Porque uno quiere un poco del aire que respira.
Entonces —pienso con mucho acopio de silencio— uno se va. Se va de la ergástula donde a alguien, tan sobreviviente como uno, le quitaron alguna vez la respiración. Entonces el viento cambia de aire, cambia de papalote y de rumbo. Y uno se pone a trastabillar por el mundo, a cometer sueños y equivocaciones, a interrogarse sus preguntas, a ser malvado —incluso, según dicen— por el deseo de ser uno. Por el deseo de salirse de las consignas y las antologías, donde te borran —hay que decirlo— la sombra que en lo oscuro respira. Por eso uno acude al aire. Por eso, no es por otra cosa, uno despierta por la noche en su sueño, y descubre que llora.Uno carga como con todo lo que quiere y se va.
A treparse en lo más alto de uno mismo para ser uno mismo. Para quitarse la máscara. La máscara de oxígeno. Para que lo dejen humanamente respirar.
FROILÁN ESCOBAR Costa Rica, 2015
En sueños tengo un camioncito nuevo
que no encontrará obstáculos furnias escándalos
en la superficie soleada del patio
donde madre reproduce las rutinas de antaño pero
están bien esas rutinas de antaño solo en sueños
donde llego a tiempo a la estación de trenes
que me llevará a la gloria barrio colindante del nuestro
que en el sueño es territorio libre
de egoísmos miserias corrupciones del alma
y del cuerpo que en sueños descansa feliz creo
que sonriente porque
en sueños ni la oportunidad ni la codicia
ni la mentira (organizada o desorganizada) vinieron
en la cuota de la libreta del mes
que todavía existe en sueños (en sueños pero existe)
y en sueños hay también una mujer con o sin sombrero que reparte
amores en una cama antigua distinta de la cama
donde ahora en sueños sueño que estoy recibiendo
ternuras que ya nunca olvidaré ni despierto ni en sueños donde
pasan las imágenes de la belleza la ética el candor
la amistad compartida esa forma de amor y de lealtad
la justa furia la furiosa justicia que pondrá al mundo patas abajo
la sonrisa de aquel niño en el amaneces de jibacoa
la ternura otra vez los encantamientos terrenales
la presencia indetenible de la vida que sigue siguiendo
mira tú los libros escritos y leídos que se multiplican
como panes y peces de una era próspera y práctica
proteica parsimoniosa pero no emputecida señor
señoras y señores les digo que en sueños
pasa un filme interminable de dollies de vértigo y
travellings infinitos y acercamientos a las cosas más hermosas
que imaginarse puedan en sueños
donde hasta la oscuridad brilla la mediocridad no ejerce el poder
ni los poderosos desvalores ensordecen las calles
y las vías que dicen que van hacia el porvenir que en sueños
está lleno de productos a precios razonables tecnologías eficientes
y abiertas no solo hacia la realidad sino hacia los sueños
como este que sueño ahora sin cambios climáticos ni crucigramas resueltos
tachando las palabras hermosas que ya fueron escritas
y no estuvieron del todo bien pero se sigue soñando en sueños
que cumplieron su función sus soñadas quimeras sus relámpagos
que fueron indudablemente bellos y estremecedores en sueños
de verdad multiplicada por y para el bien de todos (y de todas)
de verdad
en medio de la patria que ojalá siga siendo recordada
soñada una y otra vez hasta siempre en sueños
irrepetibles como los verdaderos sueños todo eso
pienso/sueño ahora en sueños
pero hay que despertar
VÍCTOR CASAUS
En un agosto del siglo XXI, casi despierto.
Pastan toros y pastan vacas intangibles
a los que falta dureza animal. También sementales anónimos deambulan sueltos rumbo al potrero.
Disminuyen hierba y forraje, alambres de púas
y tapas de la caja de Pandora.
Traspapeles en el manejo sexual, obliga a toros
a copular con toros y a vacas a hacer un monótono amor con otras vacas.
Se tejen leyendas referidas a la leche
y al tortuoso laberinto del Minotauro.
Secuelas ideológicas. Prolongadas ausencias
De terneros. Devastadores productividad concluye en actas extraviadas
En gavetas actuales y futuras.
Castigos al municipio y a la patria. A planes de producción.
Al apetito. A la familia con su plato a cuesta. Carestía nacional de chuletas
Y perniles.
Suma penurias a la gran crisis mundial.
Aumentan consumos estadísticos y declinan vacas reales.
Dura hora y media. O medio siglo. La prensa no se pronuncia nada y nunca.
Por lo que continúa siendo enigma indescifrable
De potrero entre las aguas. Incógnitas extensas
Que rondan el Big Bang de los vaqueros.
FÉLIX GUERRA
Regla, 2015
Para el profesor Johannes Z. Becher,
que me ayudó a fijar el concepto
de teoría en su profunda relación dialéctica
y ontológica con la praxis, y para Yuya, bombón.
En la misma calle,
pero en distintas casas,
un filósofo,
un poeta,
un guerrero
y un alquimista
tejían y destejían los enigmas del Universo.
El filósofo meditaba sobre el Ser,
se preguntaba una y otra vez
por qué existe lo que existe
y por qué existe de este modo y no de otro.
El alquimista molía lentamente en su mortero de mármol
polvos que quizás lograrían engañar a la muerte,
buscaba en su retorta un elíxir
para preservar al cuerpo de su fatal corrupción.
El guerrero trazaba sobre un mapa
los esquemas de relampagueantes ofensivas,
movía sus ejércitos invisibles,
trataba de adivinar el flanco débil del próximo enemigo
Y el poeta emborronaba incontables cuartillas,
desgranaba las palabras del idioma
en busca de un verso muy nuevo
que tratase de asuntos muy viejos
como el amor, la verdad y el mañana.
Por fin venció el cansancio.
Y en distintas ventanas
de la misma calle
asomaron cuatro hombres fatigados,
que intercambiaron un leve saludo
desde sus mundos distantes.
Y cada uno permaneció en sí mismo
hasta que pasó una muchacha hacia el mercado,
con una cesta bajo el brazo.
Entonces,
como se acallan los instrumentos de la orquesta
cuando el director baja con gesto decidido la batuta;
como desaparece el paisaje cuando caen los
párpados,
se acallaron, desaparecieron
alejandrinos y marchas forzadas,
razones vitales y pócimas,
y ocho ojos fijos
siguieron el leve temblor
de los senos puntiagudos
de aquella muchacha
que caminaba sin prisa hacia el mercado.
LUIS ROGELIO NOGUERAS
Desde la eternidad
Categoría: Poesía | Tags: El Caimán Barbudo | Nos Pronunciamos | Poesía Cubana | Poetas


















1 Gólgota. 26|5|2016 a las 11:25
chico, ¿a quien se le ocurrió esto? fue simplemente genial. hoy los que hacen el mismo camino, no, la continuacion del camino, yo diria mas bien, el nuevo camino con los mismos zapatos (ahora si) nos sentimos asi, rotundos en nuestra verdad para decir. y fijate que me incluyo, como casi todos los que queremos al Caiman, porque el Ciman somos todos, estos que aparecen aqui, los que lo hacen hoy y los que lo leemos. Gracias por la historia y por el valor de seguir siendo autenticos.
2 GABRIEL JIMENEZ EMAN. 18|10|2016 a las 15:59
que cosa hermosa este homenaje de los sesentosos cubanos a sus recuerdos por la habana entrañable de entonces. me dio una nostalgia hermosa de mis años sesentas en venezuela y hasta me dieron ganas de escribir poemas evocando cosas como esas, es más: voy a hacer ese ejercicio y se los voy enviar a ustedes, caimanes dulcemente heridos de poesía y de frescos recuerdos… conocí a luis rogelio nogueras en mérida de venezuela y comparti tragos y risas con él, dios lo cuide siempre…