Actualizado el 17 de noviembre de 2016

Milho Montenegro

Por: . 17|11|2016

Llévate tú el antojo de otro roce de labios/  la diseminación de las lujurias/ 		Déjame/ Déjame con los ojos sobre el camino

Imagen digital Arlan Galvez Alonso

POEMA SOBRE LA INUTILIDAD DE MI TIEMPO

 

Seguirte sería en vano/     ¿A qué alzar la mirada/

perseguir la huella de tu olor?

Mi tiempo es el de la fruta que cuelga del árbol/

estas horas que me habitan no podrían nunca

anquilosar

tus ansias de expandirte hacia el mundo/

de develar los secretos al fondo de la corrupta noche/

Son otras mis circunstancias/

Me quedo la herrumbre de las rosas/

la estratagema posible/

esta estática que me excede ante la índole imponderable de tu existencia/

Llévate tú el antojo de otro roce de labios/

la diseminación de las lujurias/               Déjame/

Déjame con los ojos sobre el camino:

tengo miedo de mirar al frente y perderme para siempre/

salirme de estos pasos donde/                a solas/

he estado hasta hoy seguro/

Creo.

 

Háblame antes que se quiebre el último anhelo/ antes que este espinazo ceda frente al peso de sus llagas y se desmoronen las plegarias que me concurren en la espera de algún asombro

Imagen digital Arlan Galvez Alonso

URDIMBRE PARA UN ACERCAMIENTO A DULCE MARÍA LOYNAZ O INVENTARIO DE CIRCUNSTANCIAS

 

Dime/ Dulce María/

tú que viste las volutas de la felicidad

muriendo

cuando Dios las apartó de tus ojos

mientras tus oraciones se restallaban contra el silencio/

qué será de estas manos que se rinden ante el desconcierto/

la oquedad/

esos nudos que atan mis ansias/

a dónde irán los rescoldos/

la esencia de estos huesos que destilan su herrumbre como un pedazo

de metal corrompiéndose a la intemperie/

Cuéntame tú que fuiste traspasada por el veneno

y la espiral de un amor que nunca alzó la mirada para resguardarte en sus pupilas/

tú que padeciste el lamento de tantos hijos nonatos/

sus voces empozándose como el grito del ahogado en tus sienes/

la ausencia/

qué hago con este tiempo que boquea sobre mi espalda/

mientras se pudren sobre la tela de la araña mis lógicas más audaces/

los sueños que apenas sostienen esta osamenta/

Dime tú que alimentaste las bestias del dolor/

con la sangre de tus venas mitigaste su hambre y como sanguijuelas succionaron

—aun cuando fuiste bondadosa—

hasta extinguir el pabilo/

la mesura de tu voz/

Háblame antes que se quiebre el último anhelo/

antes que este espinazo ceda frente al peso de sus llagas y se desmoronen las plegarias

que me concurren en la espera de algún asombro/

quiero saber cuáles argumentos han de servirme para digerir el vacío/

para que otros vean fulgores a pesar de estas sombras/

Dime/ Dulce María/ cómo llegar/

cómo alcanzar la forma más pura/

el eje de la luz/

Ya has descifrado todos los códigos de la angustia/

la materia del tiempo y los hombres/

pero yo soy brizna/

suma total de la nada/

Confiésame ahora el secreto/

la estratagema:

todavía puedo resistir contra el desplome/

aun me quedan fuerzas para aguardar un susurro.

 

 

CARMEN GONZÁLEZ ME LEE UN POEMA DE RETAMAR

 

Lo recuerdo bien/ Carmen/

llevabas un cigarrillo con cierta gracia a tus labios/

el humo se deshacía en el aire como un fantasma/

silenciosamente se iba desvaneciendo sin poder arrastrar

esa sonrisa de luna/

de duende/

de poeta

que engalanaba con su mística aquel jardín de la calle 17/

No lo olvido/ Carmen/

tus palabras llegaban a mí como la presencia de un colibrí

danzando en el aire/

haciendo volutas en la luz mientras mi cuerpo

se hacía cómplice del ritmo/

de esa concordia que emanaba de tu boca

leyéndome un poema de Retamar/

tornándolo aire en mi interior/

Cómo olvidarlo/

de qué manera dejar escapar ese instante

en que fui hombre y espora/

universo y brizna en tu acto/

en ese gesto que guardo como lábaro/

pábulo de mis días/

de las múltiples tribulaciones que me asisten/

Ah/ Carmen/

el tiempo no ha podido arrebatarme tanto/

aun me pertenece la dádiva de las reminiscencias

donde todo fluye y se renueva como un amanecer/

todavía puedo asirme de algunos recuerdos

para decir que vivo/

que respiro y tiemblo ante lo hermoso:

justo ahora me llega tu perfil/

alcanzo a escucharte mientras entonas para mí

Felices los normales y vibro/ Carmen/

ahora vibro.

Milho Montenegro (seudónimo de Alain Santana López, La Habana, 1982) Licenciado en Psicología por la Universidad de La Habana. Egresado del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Miembro de la Asociación Hermanos Saíz (AHS). Ha publicado Rostros de ciudad, 1ra Mención en el Premio David de Poesía 2012 y Mención en el Premio Félix Pita Rodríguez 2013. Tiene en proceso editorial el cuaderno Muchachas que llegan con la noche por la Editorial Samarcanda, España.

Categoría: Poesía | Tags: | | |

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