Actualizado el 7 de diciembre de 2016

El ácido de las fugas

Por: . 6|12|2016

Obra: Innovación, perteneciente a la serie de fotográfica "Luces atrave(r)sadadas", imágenes tomada a jóvenes poetisas cubanas expuestas en La Casa de la Poesía de la Oficina del Historiador de La Ciudad

Fotografía: Zurisaday Gómez

3.

Sí, ha existido un Dios

y ha hablado también por las llagas de mis dudas

en la necrosada niebla de los intentos

yo escuché a un Dios,

y mis labios estriaron el silencio de las conchas;

vidas que ignoré.

Porque ante los lictores quise, mas no pude,

sentir el hálito de Job y, boca abajo, sobre la tierra,

en el ciego barullo de esta generación

llena de fugas, desde la casi palabra que se ovilla,

abrí mis palmas a la noche.

7.

Pensé que la guerra había acabado tan sólo por la ausencia de discursos

y erré con mi lanza, los vástagos, las profecías

porque una vez soñé hendir la aguja en la cresta de las olas;

pero ante la niebla aburrida de la resignación,

mis enemigos ya tenían abierta la garganta.

Por eso te quise. Quise

un lugar para morir de la estocada – tú tenías un filo labrado por Hefestos-

como el borde del crepúsculo, la resina de la desesperación.

Y pensé que resistirías.

Sin embargo, ahora, hoy, esta tierra se escurre, se lava entre mis uñas

la sonrisa de los infieles.

Veo

que estás ciego de serenidad.

11.

Se desprenden las horas.

Tengo sangre en las manos

de arañar cortezas.

Las miro con resignación.

33.

Acércate, no temas

mi muerte. Quizás tan sólo quiera

morir en ti.

Categoría: Poesía | Tags: | | |

Director: Fidel Díaz Castro

Diseño web: Héctor Otero

Relaciones públicas: Racso Morejón

Redacción digital: Editor: Racso Morejón y Darío Alejandro Escobar

webmaster: Racso Morejón

Desarrollador web: Escael Marrero

El Caimán Barbudo © Todos los derechos reservados