Actualizado el 14 de junio de 2017

Dios no me tiene en cuenta*

Por: . 14|6|2017

Yonnier Torres recibe su Premio Calendario 2017 de manos del Presidente Nacional de la Asociación Hermanos Saíz, Rubiel García González

Fotografía Racso Morejón

Agujeros

Yo siempre quise tener un perro de aguas ladrándole a la soledad.

Y me fue dada una calle anchísima

por la que parten cada año los amigos

(Canción napolitana)

Luis Yuseff

 

Mis amigos ya no son los de antes\ Ahora toman agua embotellada\ envían postales\ me miran con lástima.

Mis amigos ya no montan en los camiones para ir a la playa\ Hacen footing a orillas del mar\ Sobre las tumbonas clavan los ojos en las palmeras artificiales\ en el azul pálido del cielo.

Mis amigos ya no hacen colas en las agencias de reservación\ en la bodega\ las tiendas\ los bancos\ las paradas\ los cines\ los teatros.

Alquilan una película para ver en casa\ Sobre el sofá del living se quedan dormidos\ Cuando pasan los créditos finales sueñan que están en la Plaza\ bajo un sol implacable\ Despiertan sudados\ Borran de un manotazo el sueño\ apagan el televisor.

 

“La Tierra gira alrededor del Sol” \ lee mi novia.

Pasa la página.

Me mira de reojo.

El ventilador de techo se ha detenido.

Salgo de la cama y golpeo con insistencia las teclas del ordenador.

Hoy es uno de esos días en que espero frente a la bandeja de entrada\ frente a un terreno desierto.

Hoy es uno de esos días en que no quiero hacer otra cosa que refugiarme en el pasado.

 

“La Luna gira alrededor de la Tierra” \ afirma mi novia.

Abro un mensaje en blanco.

Por acá las cosas no cambian mucho\ escribo\ tengo un par de obras por hacer\ un par de planes\ pero ninguno me entusiasma.

Pongo punto y aparte.

Muevo el cursor hasta la esquina.

No encuentro a quién enviarle mis palabras.

 

“La Tierra gira sobre su eje” \ dice mi novia.

En enero sufrí durante doce horas\ escribo\ siempre en enero suelo sufrir durante doce horas\ luego todo se hundió en el marasmo cotidiano.

Pongo punto y aparte.

Registro mi libreta de contactos.

Es probable que ninguno de mis amigos recuerde los colores de la Isla.

 

“El Sol es una estrella muerta” \ susurra mi novia.

Una vez a la semana me reúno con los chicos\ hablamos durante horas\ tomamos café\ lamemos la noche como si no existiera nada más.

Pongo punto y aparte.

Pienso en los náufragos y su manía de echar mensajes embotellados al mar.

“Estoy segura que cuando aquí cae la noche, el sol se levanta sobre Ámsterdam” \ confiesa mi novia.

El lunes le da paso al martes\ el martes al miércoles con una tranquilidad de espanto\ escribo\ la inopia se desborda a punto de mediodía\ Es la calma\ la calma absoluta que me trago.

Pongo punto y aparte.

Mis amigos se han convertido en una dirección electrónica.

 

“Hay un momento de la noche en que La Habana y Ámsterdam ocupan un mismo punto del espacio, si subimos a la azotea y saltamos con fuerza” \ mi novia suspende sus palabras en el aire.

Veo la vida como quien mira a través de un cristal empañado.

Apago la computadora.

Subimos despacio las escaleras.

 

A mediodía el sol se traga los colores de esta Isla\ Me acodo a la ventana\ Intento ver más allá\ El resplandor me obliga a cerrar los ojos\ Abro con fuerza los párpados\ Quiero ser la bestia\ el hambre\ el martillo\ la espuma\ la cal\ la sed\ la carne\ y el filo de la navaja\ la frialdad en el filo profundo de la navaja.

 

A mediodía el sol se traga los colores de esta Isla\ Nos devuelve la mugre\ El pensamiento embotado\ El desatino de cubrir los cristales con recortes de revistas.

Mi madre taponea los agujeros para que el resplandor no se trague las baldosas\ Con anuncios de cosméticos forra las persianas para que la claridad no muerda los cuadros en la pared\ los retratos de los quince de mi hermana\ el diploma enmarcado como sobras de un concurso literario.

Mi padre envuelve la puerta en papel periódico para que la luz no mastique los recuerdos.

 

A mediodía el sol se traga los colores de esta Isla\ Nos devuelve brochazos grises sobre el asfalto\ las columnas\ la gente\ Borra los contornos de los edificios\ las gárgolas\ las cornisas\ Afronta el filo de las antenas que sostienen el cielo.

 

A mediodía el sol se traga los colores de esta Isla\ Poco a poco\ nos vamos acostumbrando a la oscuridad.

 

Espuma

Si pudiera vender mi cuerpo dejaría este negocio de recolectar sombras\ versos escritos a cuatro manos por los estibadores del puerto.

Sobre la barra del bar espero a que lleguen las putas\ Entre un trago y el otro como lenguas de fuego baja el alcohol\ crece la sed\ el sonido del mar se confunde con un bolero encerrado en la victrola.

 

Si pudiera vender mi cuerpo caminaría por el Paseo con el cuchillo en alto:

¡Señora, compre una tajada de carne por solo veinte pesos! \ ¡Una fresca y jugosa tajada de carne! \ Me apostaría en el borde bajo el cuidado mezquino de un león metálico\ que no cejará en su empeño de velar mis labios\ mi pregón\ mi angustia\ criticar el modo en que trago el polvo\ y arrastro la lengua como papel de lija\ sobre la superficie de mis muslos antes de cortar unos filetes grandes\ relucientes\ limpios de grasa y humedad.

 

Si pudiera vender mi cuerpo guardaría para el final los restos más preciados: \ aquello que arde en aceite\ – queda bien con la sopa de hormigas-\ y es el punto esencial de los aderezos\ Subastaría la planta de mis pies\ los labios\ el hígado\ Solo deberá quedar intacto el esternón\ donde conservo la tristeza de veinte años.

 

Si pudiera vender mi cuerpo gastaría\ hasta el último centavo\ en el alma de un cura que cuelgue los pecados en su armario como abrigos para el invierno\ en un estibador que cargue sobre sus hombros los orgasmos fingidos de cien putas\ o en los hijos de este reino\ que sobre el muro\ esperan una señal para lanzarse.

* Cuaderno ganador del Premio Calendario 2017 en la categoría de poesía, convocado cada año por la Asociación Hermanos Saíz y la Casa Editora Abril

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