Actualizado el 3 de junio de 2011

(Ciego de Ávila, 1987)

Heriberto Machado Galiana

Por: . 15|11|2010

Ah hijo mío que paces en tu sueño,
que gravitas en mi miedo voraz y aniquilante,
yo no importo más que la loza donde moran tus pisadas,
tus manos asiendo lo irreal.
Ah hijo mío que ignoras lo que siempre se ha de ignorar,
extraña dimensión la del miedo con que te veo ascender,
de la sangre tibia en mis venas aguardando
el justo momento en que tus ojos no comprendan.
Ah hijo mío que juegas a ser niño,
el filo de los días se desprende de mi corazón
para asir el tuyo.
Ah, mi angustia no será suficiente para salvarte,
mi odio no será suficiente para impedir que odies.

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