Actualizado el 14 de junio de 2011

(Isla de la Juventud)

Daniel Zayas Aguilera

Por: . 10|4|2011

LAMENTOS DE TESEO

Padre, traigo arena en las sandalias de lugares remotos
donde no hubo treguas sino el crujir de los cráneos a mi paso.
Una mujer convoca a los dioses
y precisa de conjuros para maldecir mi estirpe
a la orilla de una isla que me vio zarpar
con la frialdad del que traiciona hasta su sombra.

Hay que ultrajar si es preciso para salvar esa gran patria
que llevamos a cuestas.

Cómo gritarte padre que no es cierto
que el apuro, que la noche, que un descuido,
que en un nuevo tropiezo de la historia
también yo veré estrellar mi carne sobre las aguas
con el sabor de la última aventura
y el polvo de los templos devastados por el caos de nuestra raza
coronando mi frente, mis pasos exiliados por mi mismo.

También yo caeré y las olas esparcirán mis huesos
en un mar que no inmortalizaré con mi nombre,
los mismos huesos que deberán recoger
aquellos que un día fueron fieles a mi
voz
para que florezcan nuevamente las cosechas.

Qué hacer entonces padre ante esta jugarreta del destino
si el oráculo no pudo predecir tu caída
porque izar las velas equivocadas no es cosa de héroes.
Traigo a casa el último gemido de la bestia
para que anuncien mi arribo desde la torre más alta
pero esta vez no recibiré tu abrazo cuando se abran las puertas.

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