Actualizado el 4 de julio de 2011

Antonio Herrada Hidalgo (Holguín, 1992)

Por: . 3|6|2011

DONDE LAS PUERTAS NO EXISTEN

Las puertas son mi único refugio.
Busco. Abro. Cierro.
Ando rápidamente para evadir
lo que no sé dejar atrás.
Este estado de conciencia
ha consumido los momentos
en que andar sin rumbo obedecía a los instintos.
Ahora queda la premeditación constante,
la coraza que ha vuelto estéril aquel sentir resurgente.
Apenas percibo las heridas, las fronteras, los asombros.
Me descubro incomprendido:
mis palabras no son más que gritos,
mi soledad emerge en las multitudes.
La helada madera que se desliza por mi espalda
hace sombrío el alivio de caer al suelo y hallarse protegido.
Es breve el instante de sosiego.
Las puertas son mi protección y auguran encontrar
tras un irrumpir inesperado
la plenitud.
Sólo así detendré mis pasos presurosos.
Es mi destino.
Me encierro. Me libero.
Huyo hacia el límite que contiene nuestras esperanzas.
Donde las puertas no existen.
Es mi destino.
Me encierro. Me libero.
Huyo hacia el límite que contiene nuestras esperanzas.
Donde las puertas no existen.

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