Actualizado el 19 de noviembre de 2014

Arnaldo Muñoz Viquillón:

Una poesía para alumbrar otros azares

Por: . 15|11|2014

Definitivamente, no quedamos errantes y aunque nadie publique la sonrisa del Poeta, derramar la luz sobre los versos —nada azarosos— de Muñoz Viquillón es encontrar los ecos de una reminiscencia que —a veces sin advertir— tenemos anclada a nuestra propia garganta, detrás de nuestros propios párpados; o para decirlo a la manera de él, el párpado de la “luna aún no se había cerrado para nadie” y esto, de seguro, despierta el rictus de sosiego para alumbrar otros azares, aquellos que alistan la próxima página. ¿Dejará el azar de ser concurrente y con ello todo cuanto lo evoque, de pertenecer al uni-verso lezamiano?

¿Será que en su fuero interior, íntimo e intestino, el poemario Azar del perfumista revela un interregno lúgubre de la vida de su sujeto lírico versus autor, que pondera extraer la esencia humana a golpe de metáforas e imágenes que destilen ese olor dejado por el “amor” y su desazón a manera de indicio por rastrear en nuestra memoria?

¿Encontrará el lector en las “páginas amarillas” de este volumen esa “anarquía de señales” que preconizan la “valiosa multiplicidad” del autor, que vislumbra desde la nota de contracubierta Lina de Feria?

Estas fueron substancialmente las preguntas iniciales que me hice mientras venteaba Azar del perfumista (Ediciones Extramuros, 2012) de Arnaldo Muñoz Viquillón (La Habana, 1972), un poemario de tono evocador desde la mismísima dedicatoria hasta el verso con que concluye: “horadando la tierra hasta el final”; un asombro más a sumar a la euritmia humana, a su itinerario existencial  y a esa voz que se abisma en el desgarramiento que comparten la página en blanco y el ímpetu anímico de quien deja sobre ella su índice “asalariado”.

Desde el propio título sabemos ya que estamos a merced del albur, lo cual subraya la idea de una lectura insospechada, muy cercana a un sinnúmero de poemas de Raúl Hernández Novás —más bien al estado anímico de esos poemas— y al hecho irremediable de saber también de ante mano que seremos conducidos por/hacia a un firmamento sublime, sensorialmente dispuesto por este ser, dotado de un trazo y un trozo de delicadeza olfativa. Un perfumista.

Azar del perfumista es un volumen que seduce por las vibraciones de una poesía que no hace alusiones genéricas a los irrevocables asuntos que sustantiva, y aunque hay zonas donde cierta penumbra del discurrir de los versos se abalanza sobre el lector, nos premia el hecho de leerlas como registros de intencionalidad del escriba, enfoque inquietante de una determinada atmósfera que nos quiere compartir de manera fragmentada, como quien va proponiendo, a manera de “manchas de tinta”, la contundencia con que lo súbito se nos torna imagen en el cuerpo sensorio del texto.

Así, la poesía de Arnaldo Muñoz Viquillón, persevera, no solo en su intento por alcanzar que el lector se deje llevar por los rigores de la perplejidad que fatiga al poeta, sino en el hecho mismo de procurar las que despiertan el deseo de transfigurar(se) sus imágenes metaforizadas —¿o será viceversa?— en las inquietudes propias de quienes nos acerquemos, de manera lectiva incluso, a los “azares” de esta poesía. Perseverar sería, entonces, el mérito imparcial de toda escritura.

Con Azar del perfumista se transfiguran estos intentos arropados en un verso libre de consonancias angustiosas y de una prosa poética de atinado conceptualismo,  los cuales derivan en un sino del poeta y por añadidura del lector, acaso la mayor divisa que se pueda esperar luego de concluir la lectura de un poema, de un poemario. Definitivamente, no quedamos errantes y aunque nadie publique la sonrisa del Poeta, derramar la luz sobre los versos —nada azarosos— de Muñoz Viquillón es encontrar los ecos de una reminiscencia que —a veces sin advertir— tenemos anclada a nuestra propia garganta, detrás de nuestros propios párpados; o para decirlo a la manera de él, el párpado de la “luna aún no se había cerrado para nadie” y esto, de seguro, despierta el rictus de sosiego para alumbrar otros azares, aquellos que alistan la próxima página.

Categoría: Reseña de libros | Tags: | | |

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