Actualizado el 2 de septiembre de 2015

Yakro por Ediciones Luminaria:

Orestes Suárez retorna al panorama editorial cubano

Por: . 2|9|2015

PÁGINA INÉDITA DE YAKRO: Yakro, de Orestes Suárez, marca la mayoría de edad en la historieta de ciencia ficción de nuestro país cuando rompe el canon del astronauta físicamente agraciado —acuñado por Hollywood—        La ciencia ficción no pudo escapar a la avidez de los cubanos por la lectura. A escritores foráneos de la talla de Julio Verne, Isaac Asimov, Iván Efrémov, Ray Bradbury y Stanislaw Lem se unen los nacionales Agustín de Rojas, Félix Mondejal, Roberto Estrada, Bruno Henríquez, entre otros, cuyas obras han sido publicadas por nuestras editoriales.

La historieta, por su parte, ha acogido la ciencia ficción en dos aristas: humorística y de estilo realista. De la primera pueden citarse Delfín y Barsoom de Marte, ambas de Juan Padrón; Cucho, de Virgilio Martínez; Pintón, de Pavel Pérez; Los Momis, de Juan Bertrán; Matías Pérez, de Luis Lorenzo; y Yeyín, de Ernesto Padrón.

De la segunda, Hindra, Ozzim de Iürm y Los misterios de la Luna, de Tulio Raggi; Invasores, Estación G-70 y Los Cosmopioneros, de Virgilio Martínez; Mutra, de Domingo García; La jaula y Plutonia, de Luis Lorenzo; Alona, de Rafael Morante; Vig y El picnic de un millón de años, dibujadas por Dopico y Sistema II, realizada por Fundora; así como las entregas de Antonio Javier Caparó para la revista Mi Barrio.

Yakro, de Orestes Suárez, marca la mayoría de edad en la historieta de ciencia ficción de nuestro país cuando rompe el canon del astronauta físicamente agraciado —acuñado por Hollywood— para prefigurar el personaje protagónico positivo. La historia se desarrolla en el período cuaternario de la evolución de la Tierra, donde coexisten dos homínidos importantes en el progreso del paleolítico superior: los neandertales y los cromañones.

Un extraterrestre del orden científico (¿mixtura de lagarto y hombre?) y su androide auxiliar D-Lax, llegan estrepitosamente a la Tierra, debido a un fallo en los controles de la nave espacial. Se establece entonces una lucha entre el bien y el mal, elemento que constituye un denominador común en las sagas cinematográficas del género. Pero Yakro no pretende apoderarse de la Tierra con afanes estériles de conquista, como ocurre en otras tantas historias; su tarea es la defensa a ultranza de un planeta en evolución. Violando la primera ley de la robótica, establecida por Asimov, D-Lax, el androide que lo acompaña opta por su independencia, con lo que pone en tela de juicio las bondades de la tecnología moderna.

La serie apareció por primera vez en la revista semestral para adultos Pablo, de la Editorial Pablo de la Torriente, en tres entregas, correspondientes a los dos números de 1989 y el único de 1990. Sin embargo, el capítulo final quedó inédito por causa de la crisis editorial que se produjo en Cuba a inicios de esa década.

Ahora, un cuarto de siglo después, la historieta Yakro es rescatada por Ediciones Luminaria (Sancti Spíritus) y para beneplácito de lectores y coleccionistas se añade el último capítulo inédito.

Orestes Suárez Lemus, el autodidacta

Orestes nació el 14 de marzo de 1950. Así narra sus inicios:

…yo descubrí el placer del dibujo, nadie me lo impuso. Mi padre, campesino, tenía un oficio: carpintero. Mi madre era ama de casa, y yo, un niño de cinco años que no sabía que existía el oficio de dibujante. Un día mi padre, inconscientemente, me mostró esa satisfacción al dibujar él mismo un mulo sentado en el suelo, desde entonces nació en mí ese delicioso vicio que hasta hoy me consume totalmente.

Contaba con 11 o 12 años cuando hice mis primeras historietas con personajes sin rostro, solo me interesaban los movimientos, las secuencias, la acción. Comencé solo, sin ninguna orientación profesional. (*)

Entre sus primeros dibujos, publicados en 1976 cuando todavía trabajaba como electricista, pueden citarse siete ilustraciones realizadas a lápiz para el libro Zoia y Shura, de la Editorial Gente Nueva. Un año más tarde ingresó en el Departamento de Divulgación Nacional de la Organización de Pioneros José Martí. Proliferaron entonces en su haber, además de la historieta, la realización de emblemas pioneriles, carteles, vallas, plegables, logotipos, diseños de mascotas, emplanes de libros, así como la historieta-mural. El caldo de cultivo era favorable para el despliegue de su incuestionable talento.

En 1979 creó la serie infantil Inés, Aldo y Beto, escrita por Ernesto Padrón, la cual dejaría su huella en las revistas Pásalo y Pionero. Para este último entregó, además, Trampa de estrellas (1984), con guion de Ana Galindo; y Timur y su pandilla (1985), con texto de Agustín Urra; esta última fue recopilada al año siguiente por la Casa Editora Abril.

En 1983 Orestes Suárez pasa a Zunzún —revista dedicada al público infantil, la cual había inundado los quioscos de prensa tres años antes— y desplegó su talento ilustrando textos de Anisia Miranda, Xosé Neira, Ernesto Padrón, Julia Calzadilla, Rosa Leyva, entre otros. Allí entregó historietas como Fiesta en la selva, Un campesino valiente, además de tiras y páginas de Blito, todas realizadas en un estilo fresco y humorístico. En adición, haciendo uso del dibujo semihumorístico, ofreció la serie La pañoleta encantada.

Aunque Zunzún reservaba la portada a personajes (Cucho, Matojo, El Capitán Plin, Elpidio Valdés, Yeyín, Yarí…), Suárez ilustró varias de ellas.

Merece destaque su colaboración con las revistas Cómicos y Pablo, en las que  plasmó historietas de temas históricos, así como desarrolló la serie de aventuras Camila (con guion de Manolo Pérez Alfaro) y la crónica social Vitralitos (escrita por Jorge L. Guerra), en la que empleaba el humor para criticar las indisciplinas sociales, con un dibujo claramente influenciado por la obra del dibujante español Carlos Giménez.

Igualmente son recordados sus trabajos en la revista Mi Barrio —que sin periodicidad alguna vio la luz entre 1996 y 2001—, a la que entregó Las manos doradas del traidor (con guion de Juan Padrón); además de Mujer con suerte y Último acto, ambas de Manolo Pérez. Aquí, el estilo de su dibujo es menos cargado, cede espacio al blanco en las viñetas, en fin, se acerca a la línea clara del cómic franco-belga.

 

Italia, la experiencia internacional

Orestes colaboró con Eura Editore de Roma, mediante sendas historias para sus revistas de cabecera Skorpio y Lanciostory; pero lo más relevante estaba por llegar: en 1994, Sergio Bonelli visitó La Habana con el objetivo de participar en el III Encuentro Internacional de Historietistas, e impresionado por el trabajo de Orestes, el director de la mega editorial de Milán que lleva su nombre lo contrata y se establece una relación profesional que ya tiene veintiún años y que se ha ratificado por una década más.

Desde abril de 1995 —cuando debutó en la página 37 del número 239 de Mister No, titulado “Razza Selvaggia”— hasta noviembre de 2004, dibujó Orestes doce números completos de noventa y cuatro páginas, y otros cuatro de manera parcial.

Los guionistas Luigi Mignacco, Marco del Freo, Stefano Marzorati, Maurizio Colombo y Michele Masiero, curtidos en el oficio, manejan el escenario dramático con eficacia. Orestes se vale de fuertes imágenes que cautivan y atrapan: usa adecuadamente los planos, brinda abundantes detalles, enfoques panorámicos, matizados por picados y contrapicados, lo cual hace dinámica y entretenida la lectura. La violencia explícita, la muerte y la sangre desparramada por las viñetas, la fuerza del dibujo acentuada con el negro del pincel, son características comunes a cada entrega.

En el número 321, Suárez se dibujó a sí mismo como el profesor Maldonado. Estaba en su más bajo nivel creativo. Su estilo había cedido el lugar a la simplicidad en el trazo en pos de acelerar las entregas; la influencia del dibujante Roberto Diso fue notable. Por suerte, retomó la senda del virtuosismo, volvió a ser él mismo y se superó. En diciembre de 2006, el personaje Mister No, aquejado por los bajos niveles de venta en Italia y varios países más, se despidió de su serie regular. Orestes dejaba 1305 páginas realizadas.

Sergio Bonelli había reservado una tarea de mayor envergadura para Orestes: Tex Willer, el personaje insignia de la editorial. La edición especial número 24 de Tex, en una visita del miembro de los Ranger de Texas a la mayor de las Antillas en el siglo xix, es el tema de I ribelli di Cuba, publicado en 2010.

Estos texones —llamados así por su gran formato de 30 x 21 centímetros y sus 240 páginas— han sido reservados a destacados dibujantes del comic mundial. Víctor de la Fuente, Alfonso Font y Jordi Bernet, españoles; Joe Kubert, estadounidense; Ivo Milazzo, Pasquale Frisenda y Roberto de Angelis, italianos, son ejemplos de ello. La editorial milanesa reconocía así el talento del dibujante cubano.

Su creación más reciente es el Almanacco Tex 2014, una publicación con una calidad notable en el papel empleado, y un Orestes que está en su madurez plena como artista: adecuado manejo de la luz, la sombra y el uso óptimo de los recursos y el lenguaje cinematográfico.

Es un todoterreno capaz de desenvolverse con igual soltura en la ilustración o en varios estilos de dibujo. Ha obtenido diversos premios y distinciones como dibujante, ilustrador e historietista en bienales nacionales e internacionales. Participó en la I Bienal Internacional de Historietas de Río de Janeiro (1991) y en el festival Lucca Comics (1994).

Su obra está marcada por un uso desmesurado de la tinta, su fobia a los espacios vacíos en la viñeta lo lleva a cubrir los fondos de pinceladas de negro o a plagarlos de tramas que rozan el total barroquismo en su contextura. El estilo realista lo soporta en un estudio previo y riguroso de los personajes, así como del ambiente. El boceto, que ejecuta directamente a lápiz sobre la cartulina original, es cubierto bajo un entintado firme, aunque en ocasiones quedan algunos trazos de aquel que no pueden ser borrados del todo. Los textos los realiza a mano, sin el uso de la computadora. Es el suyo un trabajo casi artesanal. Orestes Suárez Lemus es, en definitiva, un artista independiente que ha podido vivir de dibujar historietas.

 

Nota

*Fragmento de entrevista realizada por correo electrónico a Orestes Suárez por el autor

Categoría: Reseña de libros | Tags: | |

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