Actualizado el 15 de abril de 2016

La Biblia del cinéfilo:

Un aporte de Luciano Castillo

Por: . 13|4|2016

La Biblia del cinéfilo es una guía para el amante del séptimo arte. (…) El lector puede sentirse tentado a buscar esas obras y apreciarlas con un sentido crítico.Quién haya leído a Luciano Castillo tiene para escoger. Periodista, crítico, promotor, entrevistador, historiador y antes investigador del cine cubano e internacional. Su modo de historiar la cinematografía es de mucho apreciar por la investigación de fondo. La naturalidad y cortesía de sus entrevistas dan para un comentario aparte, lo cual no es el propósito de la convocatoria de hoy. No obstante, reconozcamos que toda esta mutabilidad de categorías denota que Luciano no se adscribe a una sola manera intelectual a la hora de comunicar. Luego, que cuando le viene en gana las une en un solo discurso a fin de agenciarse cualquier suerte de lector, especializado o no, eso sí, amante del cine.

Y es que con Luciano Castillo aprendemos sobre el audiovisual más variado y tradicional, o el más nuevo y experimental. Al tanto de cuanto ha acontecido en materia cinematográfica, este autor no desmerece las nuevas obras y sus realizadores. Más ello no basta para saber cómo se la ingenia Luciano Castillo para ser leído. Es verdad que lo acompaña la expresión amena y respetuosa. Al leer a Luciano parece como si conversara con el lector. De manera que jamás asistimos, al interactuar con uno de sus libros o un texto corto, a una pose de sabihondo o a un establecimiento de jerarquías o límites de saberes. Lo de Luciano, se advierte en seguida, es compartir cuanto sabe y lo hace a su manera pero llevando la delantera en la elección de determinado tema o asunto.

Ahora Luciano ha escrito La Biblia del cinéfilo y quiere ser leído y comprado, en el mejor sentido de este último término. Luciano ha preferido para la cubierta una imagen de ese clásico que es Casablanca y está muy bien. Yo me hubiera atrevido más con el Spielberg de veintitantos años montado en la cabeza de su tiburón (Pág. 332). Claro, este otro clásico es más cercano a mí, y yo estoy pensando como mercader en el impacto de una imagen de cubierta más agresiva. Pero la elección de Luciano es más comedida y distinguida y lo más importante: está sustentada por su saber y gusto.

Luego de ser el autor de más de diez libros, ¿qué nos trae Luciano Castillo con La Biblia del cinéfilo? Hay que reconocer, en primer lugar, que el título es ambicioso y hasta sensacionalista, más que todo el programa Pasaje a lo desconocido y su conductor Reinaldo Taladrid. Esto es un elogio, no una falta. Y no podía ser otro el título porque, ¿quién no se ha preguntado por los mejores filmes de todos los tiempos o por las más representativos de cada país? ¿Cuáles géneros cinematográficos han salido más privilegiados en esas listas de críticos y personal especializado?

En La Biblia del cinéfilo encontraremos muchas generalidades pero también pormenores, como la lista de los afiches más reconocidos del cine cubano o las secuencias más notables de nuestra cinematografía. Alguien pudiera echarle en cara a Luciano que su libro destaca lo mejor del mundo cinematográfico, y que bien pudo agrupar —como Biblia al fin y al cabo— lo regular o lo peor del cine. Pero, como diría María Zambrano, lo que no es dado por su presencia lo es por su ausencia. Aunque tal vez sí, Luciano, valga considerar esto de lo peor, pero eso es materia para otro libro y, a decir verdad, lo bueno, lo bello y lo útil, ese trinomio calificador, es cuanto la mayoría quiere encontrar en personas y cosas.

De casi todo lo anterior se puede colegir cuál es la importancia de un libro como este en el panorama cubano. La Biblia del cinéfilo es una guía para el amante del séptimo arte. Sabiendo lo que se determinó en tal año o propuso más cual entendido o director de cine, el lector puede sentirse tentado a buscar esas obras y apreciarlas con un sentido crítico, y hasta competidor frente a esos mismos que han avalado determinados filmes. Asimismo, para formarse el gusto y cuestionárselo. Porque no siempre lo bueno o mejor para otros tiene que serlo para uno.

Eso sí, hay que aprender, el cubano tiene que aprender a argumentar en oraciones más terminadas por el análisis. Así se educa el gusto: acogiendo un criterio de valor pero con la habilidad entrenada de poder, en el instante oportuno, abrazarse o discrepar de aquel. ¡No hay satisfacción mayor! Y La Biblia del cinéfilo tributa así para la agudeza de cada lector.

Antes de concluir, recomiendo el prólogo de Mario Naito López y la “Apostilla del autor”, donde Luciano presenta de alguna manera su libro y lo justifica, por cuenta de una insuficiencia bibliográfica que no ha golpeado, sin embargo, su curiosidad de buscar y agrupar. El índice onomástico y el de títulos corroboran que la grandeza de un libro no le pertenece a una sola percepción. En este sentido, destaco aquí y en el libro todo la loable edición de Dania Pérez Rubio y Adriana Marcelo Costa.

¿El resultado? La Biblia del cinéfilo ya hecha. Es interesante evocar cómo una insatisfacción intelectual, desde antes generalizada pero no manifiesta, provoque que un hombre trabaje mucho y comparta así de fácil una cosecha tentadora. Así, este evangelio según Luciano Castillo.

 

Categoría: Reseña de libros | Tags: | | | |

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