Actualizado el 8 de junio de 2016

Heriberto Machado y De castaño a oscuro:

La poesía es redonda y viene en caja cuadrada

Por: . 6|6|2016

De castaño a oscuro consigue rebasar los obstáculos por medio de sus replanteos y acomodos. Contextualiza el amor, sus tragedias y comedias, sus linduras y deformidades, en un ámbito contemporáneo...Me gustan los audaces, los temerarios, los imprudentes, los descabellados, los kamikazes. Los que cargan al machete sin la natural evaluación de las condiciones objetivas y subjetivas. Los ilógicos y desprejuiciados. Los cabeciduros y desafiantes. Los optimistas.

Hay muchas maneras de ser todas esas cosas. Una de ellas es aparecerse a estas alturas, al cabo de veinte siglos y pico (tal vez más), con un libro de poesía sobre el tema más erosionado por el uso y el abuso; más agotado desde todo punto de vista; más conocedor del breve trayecto de lo sublime a lo ridículo; más perjudicado por la sensiblería y el mal gusto; más engrandecido por la genialidad, el equilibrio y la mesura. Sí, por supuesto, el amor. Luego de tantas lauras, beatrices, orianas, dulcineas, julietas, leonores, berenices (y hasta alguna que otra depravada Lolita); luego de cantares de los cantares, celestinas, sonetos isabelinos, tórtolas fugadas y amadas inmóviles; luego de la Sonata del Claro de Luna, Peleas y Melisande, Longina, Aurora, Yolanda, Michelle; luego de El beso de Rodin, luego de Luces de la ciudad, La Bella y la Bestia de Cocteau; luego de “I’m the king of the world!” y El piano de Jane Campion; de Bécquer, Neruda, Buesa, Alfonsina y Carilda; de tangos despechados, blues desgarrados y bolerones de bares y cantinas; luego de juangabrieles y pimpinelas, ¿quedará algo por decir del amor, sus causas y consecuencias? ¿Quedará algún modo de hacerlo sin que suene a más de lo mismo? Sin duda alguna, entonces, Heriberto Machado es un kamikaze de los buenos (y todo lo demás), pues no bastándole el tema de su poemario De castaño a oscuro (Ediciones Áncoras, Nueva Gerona, 2015), eligió como apoyatura el casi siempre adusto, solemne y rígido soneto, exclusivamente en endecasílabos. Un desafío a la altura de anotarse jonrón dentro del terreno con un rolling al cuadro.

La experiencia personal siempre salva esos obstáculos. Una vez que se admite que todo está inventado y se renuncia a acuñar estilos o inaugurar movimientos literarios, el enfoque individual es lo que queda, y hay tantos como personas habitando este mundo. Basta con saber hacer literatura de esa experiencia para dar al lector la impresión de haber descubierto el agua tibia, y para dar a la materia poética una voz característica, identificatoria, como el ADN o las huellas dactilares. Además, siempre queda el recurso de salirse un poco del canon (solo un poco, porque con el amor no se juega; las amadas y los amados, por muy intelectuales que sean, todavía prefieren, cuando les dedican un poema, que les digan más o menos las mismas cosas, al estilo de “poesía eres tú”, o “¿irías a ser muda que Dios te dio esos ojos?”, o “¿Qué estará haciendo esta hora mi andina y dulce Rita/ de junco y capulí?” o, mejor aún: “me secaré la lágrima y jamás lo sabrás”, y “Me desordeno, amor, me desordeno/ cuando voy en tu boca demorada”, sin demasiada metáfora ni circunloquio ni hermetismo cerebral). Claro que siempre hay excepciones; hay quien prefiere “¡Ah, que tú escapes en el momento en que habías alcanzado tu definición mayor!”. Buena suerte con eso.

De lo de salirse del plato canónico hay no poco en De castaño… Desde el punto de vista técnico, se percibe a ratos un manifiesto desdén por la rima convencional, y no es raro encontrarse asonancias internas intencionales, o sonetos con rima asonante, o combinación de consonante y asonante, o la rima de una palabra consigo misma. Cuando le parece conveniente, Machado hace rupturas de los tercetos para dejar el poema en tres cuartetos y un dístico, y así emparentarlo con el soneto inglés. Tampoco es demasiado respetuoso de yambos, anapestos, dáctilos, troqueos u otros pies rítmicos, y muestra preferencia por el más versátil y flexible ritmo mixto. Si le parece, sacrifica determinada cadencia para favorecer la inclusión de palabras que le son imprescindibles, en aras de una mayor claridad de la idea, o buscando hacer patente una intención entre líneas.

En cuanto a presupuestos estéticos, en el tono desenvuelto, la no muy concienzuda observancia de las normas clásicas de versificación y rima, cierto desaliño lexical y cierto aire négligé en lo formal, remite más al Modernismo que al Siglo de Oro y el Romanticismo, sin llegar a las transgresiones experimentales de Vallejo. Los cuestionamientos filosóficos y cosmogónicos recuerdan los poemas de Borges (y hasta algún que otro cuento, como “Las ruinas circulares”, o “El milagro secreto”). Muchos títulos sirven de homenaje —rara vez parodia, que igual es una especie de homenaje— a poéticas anteriores, a lo medieval y lo renacentista —abundan los “soneto de esto”, “poema de aquello”, “poema a tal cosa”—; también aplican al libro una pátina antigua que equilibra los tiempos y hermana lo clásico y lo posmoderno.

La estructura, aparentemente de una sola pieza, sin secciones divisorias, también es asombrosamente equilibrada en cuanto a los dos principales afluentes temáticos: lo amoroso y lo filosófico, redondeados con poemas-delta, o poemas-estuario, donde ambos se encuentran y amalgaman sus aguas y arrastres. Algunos números ayudarán a comprobar esta proporción. Teniendo en cuenta que cada soneto ocupa una página, de los 12 poemas entre la página inicial (9) y la 20, 11 abordan lo amoroso (7 de ellos son de amor “puro” y 4 amoroso-filosóficos), y solo uno “puramente filosófico”. De la 21 a la 30 la distribución cambia drásticamente: de 10, solo 3 son de amor, mientras que 9 de 10 son de alguna manera filosóficos (hay 7 “puros”; de ellos, 5 consecutivos). Finalmente, de la 31 a la 38, 6 poemas de 8 son de amor (5 “puros”), y solo 3 filosóficos. O sea, el libro es más “amoroso” hacia los extremos y mucho más filosófico en el centro.

En unos y otros intercambian roles protagónicos y antagónicos el Eros (a veces la libido) y el Tánatos, en las figuras y cualidades del amor y la muerte (esta última, no siempre simbólica). Para seguir con las estadísticas, por ejemplo, la palabra (o la familia de la palabra) amor, sus derivados o los integrantes de su campo semántico —enamorado, amar, desamor, odio, etcétera— son empleados 38 veces, en 18 de los 30 poemas del libro, incluyendo los títulos y excluyendo los epigramas. Por otra parte, muerte y sus derivados y palabras afines —mortal, morir, matar, muerto, etc.— aparecen solo un poco menos, 27 veces, en 16 poemas. De tal modo, al decir del “Soneto de amor y muerte”, que resume esta idea y acertadamente cierra el poemario, lo que “[…] se pasa de castaño a oscuro” no es el libro en su enfoque temático, sino el amor del sujeto lírico, que se va desplazando, desde matices más diáfanos, felices y optimistas al inicio, a sentimientos encontrados, desamor, tristeza, desánimo, desesperanza, para terminar diciendo: “Soy voz enamorada. Voz amarga”. Se va del Eros al Tánatos, del amor a la muerte del amor; de su capacidad creativa a su carácter autodestructivo, como no pocas veces ocurre en la vida real.

De castaño a oscuro consigue rebasar los obstáculos por medio de sus replanteos y acomodos. Contextualiza el amor, sus tragedias y comedias, sus linduras y deformidades, en un ámbito contemporáneo, menos parnasiano o simbolista; mucho más atrevido y honesto. Su autor se muestra a la altura del desafío. No solo parece ser capaz de conmover a esa potencial o real culpable de todas sus angustias y todos sus quebrantos, o de enamorar (o mantener enamorada) a la dama de sus pensamientos, sino también al lector que se enfrenta a su libro con similares intenciones y motivaciones. Lejos de ser puesto out, lanza un conjuro para que una piedrecita desvíe la bola, tome por sorpresa a los jardineros y le facilite el recorrido de las bases hasta home. La poesía de amor es para los valientes, los impredecibles. De los cobardes quizá se escriban otras cosas.

Categoría: Reseña de libros | Tags: | | | |

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