Actualizado el 22 de agosto de 2016

Variantes viajeras

Por: . 17|8|2016

Sin memorándums jactanciosos y sí ávido de posibilidades dilatadas, el libro Imaginaciones del viaje confirma, a partir de la escritura de Julio Ortega, que las existencias pueden perfilarse en ese afán iniciático o continuo, casi siempre renovador de ese ser en marcha que somos desde el propio nacimiento.A las ciudades donde uno llega no les falta algún amigo que nos aguarda, pero ¿qué ocurriría si llegando a una ciudad remota donde no contamos con ningún conocido, ya en el aeropuerto nos estuviese aguardando una Comisión del Viaje?

Julio Ortega

Sin sospecharlo, porque no hubo propósitos de común acuerdo, aunque sí coincidencia temática, dos editoriales nacionales de diferentes alcances pero de cercanías intelectuales y generosidades para con los lectores, han dado a conocer dos libros que simulan lejanía por nombres y empeños escriturales: La mirada en el otro (Ediciones Holguín) e Imaginaciones del viaje (Ediciones Sed de Belleza).

El primero agrupa varias traducciones de autores cubanos sobre escritores universales y clásicos. El segundo es de la autoría del crítico literario y profesor peruano Julio Ortega, conocido en Cuba, sobre todo, por sus aproximaciones a la figura de José Lezama Lima. Aunque recuerdo que su libro, Trabajo crítico, se publicó en el año 2012 por Casa de las Américas y cuenta con un prólogo de Jorge Fornet. ¿Qué vincula a La mirada en el otro y a Imaginaciones del viaje? Las perspectivas o posibilidades del recorrido humano.

En La mirada…, el fenómeno del viaje se inserta y hasta se disimula en las narraciones; y solo parece explicitarse abiertamente en el descriptivo ensayo de Claudio Magris, El infinito viajar. En la obra de Julio Ortega, uno cree enfrentarse única y exclusivamente al desplazamiento o el peregrinar en una obvia radiografía tanto de la acción movilizadora como de su ejecutante, quien pudiera exponerse asimismo a los motivos y consecuencias, ganancias y pérdidas de los desplazamientos o retornos. Pero en Imaginaciones del viaje, el contar desde un yo o una tercera persona del singular, irán explayándose hasta redefinir cuanto observamos e imaginamos. De ahí que Ortega defienda el derecho físico y espiritual de viajar.

“No importaría ya el viaje biográfico. Tampoco, por improbable, el viaje de una comunidad. ¿Tendría que ser el viaje de una época o varias épocas que confluyen en la mía? ¿O de un pueblo hecho de varias naciones que entre sí se ignoran aunque se suceden en el viaje? Me sorprende que no exista aún una ciencia como esta: la Historia Universal del Viaje estudiaría justamente el sistema de su habla diversa, y propondría su naturaleza y su sentido, las disputas sobre el mismo, y, con suerte, el mapa tentativo del mundo verdadero.”1

Imaginaciones del viaje se (con)forma con las fabulaciones  de una escritura que revela las aprehensiones de su autor. Julio Ortega quiere pluralizar una teoría del viaje que abarca el ejercicio de la memoria y la recreación tanto histórica y verosímil como la ficcional e inventiva. No perderse las relaciones filiales de padre e hijo, directa a veces, otras de fondo, y cuanto entraña simbólicamente en relatos como “Otra lucha con el dragón” y “Avenida Oeste”.

Ahora, al rememorar el mundo borgeano desde “El arte de la lectura”, una de las escrituras donde se compenetra narración y ensayo como un intertexto atrevido y singular, puede el lector llegar a preguntarse: ¿Hasta dónde está aquí en las citas o referencias Jorge Luis Borges, y hasta dónde Julio Ortega? ¿Acaso importa? No en vano declara el peruano:

“El arte de la lectura sería, así, el de la paternidad atribuida: yo leo esta página, yo soy su hacedor. La lectura, entonces, no multiplica a los hombres pero sí a los libros. Hay más libros que hombres, más palabras que objetos, más bibliotecas que lectores; esto es, el mundo está hecho en relación inversa a la lógica de los desarrollos; compone una elipsis donde el yo y el tú terminan encontrándose el uno en el otro.”2

Sin memorándums jactanciosos y sí ávido de posibilidades dilatadas, el libro Imaginaciones del viaje confirma, a partir de la escritura de Julio Ortega, que las existencias pueden perfilarse en ese afán iniciático o continuo, casi siempre renovador de ese ser en marcha que somos desde el propio nacimiento. De comprenderlo no basta entonces. ¡Intente viajar!

NOTAS:

1. Julio Ortega: Imaginaciones del viaje, p.71.

2. Ibídem, p. 54

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