Actualizado el 4 de marzo de 2017

Para presentar Isla en rojo

Por: . 3|3|2017

En el caso del libro que nos ocupa —el segundo tomo de la trilogía— se nos ofrece en una notable variedad de procedimientos técnicos y estilísticos, desde las estructuras clásicas del cuento, los recursos tan caros a la posmodernidad

Imagen Rafael Grillo

Si hace algunos años, algún lector, conocido o amigo, me hubiera dicho que yo presentaría una antología de cuentos sobre vampiros, los espíritus de Chejov, Hemingway o Quiroga hubieran reído a carcajadas, y Onelio Jorge Cardoso hubiera pensado que la historia de la narrativa cubana iba a enloquecer en el futuro inmediato.

Y ya ven, E pur si muove, y aquí estoy tratando de hilvanar unas pocas líneas para cumplir esta insólita tarea para mí y cumplir, de paso, con dos objetivos: primero, quedar bien con mi amigo Rafael Grillo, compilador de estas Historias cubanas de vampiros y otras criaturas letales, y de quien no me fue posible escapar, pues me persiguió implacablemente para lograr su propósito; y segundo, para quedar bien con los jóvenes, por quienes, por encima de todo siempre he apostado y seguiré apostando desde o fuera de las aulas del Centro Onelio Jorge Cardoso.

Eso sí, tendrán que excusarme este intento de presentación, porque el asunto de Isla en rojo supera mis modestos conocimientos sobre vampiros y otras horrendas sabandijas que en este libro se ofrecen en profusión a través de todas las técnicas narrativas, con cuya enseñanza me busco los frijoles. Y ya estoy de lleno en plena presentación, porque lo primero que me llamó la atención en la lectura inicial fue precisamente la riqueza de recursos narrativos, de técnicas y procedimientos que los cuentos seleccionados le regalan al lector, y convierten el libro en un rara avis de la narrativa más actual.

Pero si, como se sabe, hay que comenzar desde el principio, tengo que decir que el prólogo de este libro —“Diez notas escritas con sangre de la Isla”—, del propio compilador, es una pequeña joyita, una puesta al día acerca del tema, cuasi una charla con valiosísima información, para mí prácticamente desconocida, una verdadera crónica del origen de este libro, a la vez que una descripción, en un alarde de síntesis, del contenido del texto.

El libro es el segundo tomo de una trilogía que “se propone explorar la producción literaria cubana de los últimos años influida por los géneros populares; y de paso, regalar al lector cubano un libro ameno y atractivo”, como se señala en la nota de contracubierta. Hace apenas un par de años Isla en negro nos ofreció un conjunto de narraciones que abordaban tópicos de la narrativa policial cubana y sus corrientes más modernas. Y acaba de publicarse, apenas hace unos días, Isla en rosa. Historias cubanas del amor y sus desdichas, selección del mismo autor, Rafael Grillo. No exagero si digo que esta trilogía nos brinda un notable panorama de la cuentística cubana actual en tres temas de amplio consumo para el lector cubano: el tema policial, el tema de los vampiros, el tema del amor.

En el caso del libro que nos ocupa —el segundo tomo de la trilogía— se nos ofrece en una notable variedad de procedimientos técnicos y estilísticos, desde las estructuras clásicas del cuento, los recursos tan caros a la posmodernidad, y argumentos no sólo del tradicional cuento de terror sino otros de estirpe realista o surrealista, de humor y costumbrista, de ciencia ficción, histórica y demás, siempre alrededor de un personaje famoso de la tradición literaria, y quiérase o no, un buceo a profundidad de la sociedad cubana de hoy, en la zona de sus contradicciones, miserias, miedos y misterios.

No quiero resaltar ningún cuento en particular de los veinte seleccionados por el autor, porque todos, de alguna manera, iluminan aspectos, ángulos, visiones particulares de acontecimientos, muchas veces incomprensibles para la razón humana, y que sólo tienen explicación en mundos y sociedades que violentan y superan la lógica de la existencia cotidiana.

Como ven he cumplido modestamente mi compromiso con el autor de esta selección, y sobre todo con mis jóvenes colegas. Espero que me perdonen si no he podido hacerles comprender los notables valores de este libro; eso sí, confieso que de ahora en adelante vigilaré con mucho cuidado a cualquier ser humano que se me acerque y observaré algunas señales que he aprendido después de su lectura: cierta palidez en la piel, o un extraño brillo en los ojos, o un irrazonable temor a la luz del sol, como estoy observando ahora en mi amigo Rafael Grillo, por lo que creo, prudentemente, que es hora de terminar.

Categoría: Reseña de libros | Tags: | | | | | |

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