Actualizado el 10 de abril de 2017

La isla en negro, rojo… y también en rosa

Por: . 6|4|2017

Me parece excelente que los cubanos escriban sobre el misterio, el temor a lo desconocido o el más entrañable de los sentimientos. Y como dice el dicho: para gusto los colores, y para escoger, sea la Isla en Negro, Rojo… o Rosa. Como broche perfecto para cerrar su trilogía, se nos presenta Isla en Rosa: Historias cubanas de amor y sus desdichas (Casa Editora Abril, Cuba 2017), la más reciente compilación del escritor, periodista y ensayista Rafael Grillo.

Isla en Negro: Historias de crimen y enigma, inició esta serie en el 2014, con relatos de suspenso, crimen y terror. Este horror regresaría dos años después -para nuestro disfrute-, envuelto en sangre, colmillos y violencia, en Isla en Rojo: Historias cubanas de vampiros nuevamente de la mano de la Casa Editora Abril.

Para concluir el tránsito por esta trilogía, Rafael Grillo cerró de manera muy sabia con Isla en Rosa, ya que para muchos no hay suceso más terrorífico que el reconocerse enamorados, o siquiera admitir que existe el amor. Otros reniegan la más mínima veta romántica y de haber leído o visto cualquier obra catalogada como “rosa”: Mucho más que el lidiar con asesinos o vampiros.

Luego de un prólogo integral, Isla en Rosa nos presenta una veintena de relatos. Con independencia de la cantidad y variedad, el leit motiv a seguir es el amor. A la variada compilación de formas en que se nos puede aparecer este sentimiento, se suma selección de autores, femeninos y masculinos —diez de cada sexo—, con lo cual se rompe el mito: “es tema de mujeres” y “los hombres no pueden escribir textos rosa”. Algunos más jóvenes —en cuanto a años ejerciendo el oficio de las letras— y otros con más lustros de experiencia acumulados. Todos laureados dentro o fuera de la Isla y de magnífica calidad y riqueza narrativa.

En Isla en Rosa encontrarán una gran variedad de estilos —tantos como autores y amores hallemos en él libro—, épocas, géneros y estructuras. De modo magistral, los textos nos llevan por historias de amor y desamor recreadas desde el crudo realismo sucio de Pedro Juan Gutiérrez, hasta narraciones llenas de lirismo, como es el caso de Michel Encinosa, o el romántico tono de la fantasía épica creado por Chely Lima. Relatos directos, rezumantes de crudeza, desilusión, esperanza, adioses…

En cuanto a estructuras, resaltan los de Marilyn Bobes y el del propio compilador, ambos muy interesantes. Esos detalles, esas diferencias, son las que —a mi modo de entender— enriquecen el contenido del libro, le otorgan al mismo tiempo unidad y heterogeneidad a la selección como conjunto, aumentando su valor literario como muestra del quehacer de las letras cubanas contemporáneas.

Entre sus páginas leeremos sobre amor en veinte de sus más conocidas variantes: Amores —y desamores también, porque, ¿qué sería uno sin el otro en la vida, la literatura, en el arte en general?— que nos llevan de sus alas por historias de enamorados que, inmersos en la negación de la existencia del amor, en busca de algo que rompiera su rutina, deciden pintar el mundo de negro un día, y al ver que el poder del cambio estuvo siempre en sus manos, deciden pintarlo de azul al siguiente. La presencia de este sentimiento se encuentra también relatada, a modo de reescritura —o reinterpretación—, de uno de los más conocidos pasajes bíblicos. El amor compartido entre los humanos y los dioses. Hombres capaces de enterrar bajo la dura piedra sus sentimientos, aunque el mundo se le vuelva infértil, seco y árido. Otros que van en contra del mundo y excavan, levantan la piedra y liberan al amor, independientemente de la forma que tenga.

El amor soñado tiene su espacio entre las páginas de Isla en Rosa; visto desde la perspectiva de un hombre que ama, su búsqueda insaciable de la mujer de sus sueños. El amor platónico propenso a verse pisoteado por su contraparte. Amor, arte y sexo como una sola entidad: amor hacia la pareja antes que el amor por el dinero. La dicotomía entre los sentimientos a lo dejado atrás, a la patria, la fidelidad a la pareja, a lo conocido, la traición a los principios, la atracción hacia lo desconocido, lo nuevo, el sacrificio… el desengaño.

De igual manera leeremos sobre los celos, la amarga despedida a la persona amada que se va al extranjero, quizás, con alguien a quien no ama. Encontramos el amor juvenil, con miras al futuro, ilusionados. El amor a lo prohibido, escondido, incluso si lleva al incesto y la infidelidad. El clásico amor estudiantil entre el alumno y el maestro. La inseguridad de saberse o no correspondido. El amor que nos tocó una vez —por efímera que fuera— y se nos quedó sembrado en la memoria, echando profundas raíces. El amor convertido en arte, el llamado de la musa —aún si esta es pagada— y la transformación de esta a la manifestación artística. El amor no correspondido, el sumiso que es capaz de dar cualquier cosa, incluso parte de su anatomía, para no perder a ese ideal. El que podemos ver reflejado y nos hace sentir estrellas de cine. El amor hacia la mujer del prójimo. Amor y sexo fundidos, sin ataduras, sin compromisos. El amor predestinado, la búsqueda incesante —y a veces inconsciente— del alma gemela, la otra parte.

Isla en Rosa está plagada de ricas intertextualidades, homenajes a personajes, autores y obras en su más amplio espectro dentro del arte universal, que otorgan riqueza a la selección. Todos han escrito, rodado o interpretado al más universal de los sentimientos.

Cada cuento abre una invitación al debate —sobre todo para los nacidos en esta Isla— respecto a la posición que toma, o puede tomar, cada personaje. Algunos lo verán bien; otros, mal. El esoterismo y la teoría sobre lo posible o imposible en el tema del amor y los amantes, brinda otro punto de vista a debatir. Inteligente dicotomía la que ofrece el antologador, pues ofrece temas para el disfrute de la más amplia gama de lectores.

Y he hecho énfasis en la multiplicidad —de temas, autores, géneros, estilos y amores— pues así es la vida: compleja. Las diferencias son las que nos hacen únicos: como a este libro. No hay romance o relación igual al otro. Algunos pueden negar al amor, otros abrazarlo como religión. Se puede preferir una de estas variantes que ofrece Isla en Rosa, incluso ninguna de ellas. Pero algo es cierto: el amor es un tema debatido desde el inicio del mundo (desde Adán y Eva hasta Fifty Shades of Grey de E. L. James); al cual se le va a seguir rindiendo homenaje mientras el ser humano exista.

Me parece excelente que los cubanos escriban sobre el misterio, el temor a lo desconocido o el más entrañable de los sentimientos. Y como dice el dicho: para gusto los colores, y para escoger, sea la Isla en Negro, Rojo… o Rosa.

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