Actualizado el 7 de febrero de 2018

Escaleras al cielo para ascender los peldaños del rock en Holguín

Por: . 5|2|2018

Escaleras al cielo. El rock en Holguín es un detallado estudio monográfico que abunda en información y provoca, al mismo tiempo, más preguntas y múltiples abordajes sobre el tema. Libro esclarecedor, válido además por la apertura de miras que provocaCada año aparecen en el escenario editorial cubano libros que desde diversos campos, como la musicología, la teoría de la música, la sociología, los estudios históricos o el testimonio, analizan zonas olvidadas en la música cubana y sus diferentes géneros, expresiones y representantes. En ocasiones, al ser estos espacios no analizados anteriormente con el necesario rigor académico y la profundidad que conllevan los estudios sobre la música cubana en sus múltiples diapasones, estos libros vienen a aportar nuevas miradas y enfoques a fenómenos musicales que han marcado ineludiblemente el devenir de Cuba como nación y además, la identidad sonora de quienes la hemos habitado.

Uno de estos textos, casi recién salido de imprenta, es Escaleras al cielo. El rock en Holguín (Ediciones La Luz, 2017) de los investigadores holguineros Raúl Cardona y Zenovio Hernández, pues aporta nuevas visiones a los pálidos estudios sobre uno de los géneros que menos suerte ha corrido en las investigaciones de este tipo, el rock de factura nacional y en este caso específico, el rock realizado en y desde Holguín como plataforma aglutinadora de eventos y festivales y una de las provincias con una tradición afincada en este género de raíces negras que tuvo sus inicios en el rock and roll de la época de la Guerra Fría, con músicos como Chuck Berry, Little Richard y el recientemente fallecido Fats Domino, quienes lo mezclaron con diversas formas musicales como el rhythm and blues y el country.

Tomando como referente libros como Hierba mala. El rock en Cuba, del investigador Humberto Manduley, reeditado recientemente por el mismo sello editorial de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en la provincia, los autores estructuran el libro en cinco capítulos fundamentales que vienen a recoger los principales momentos de la historia del género en Holguín y además, el contexto social, político y cultural de las etapas estudiadas: “Orígenes. Del cine norteamericano a Los Century”, “De la década oscura al rock socialista”, “58 en Rock abre sus puertas desde la radio”, “Metal HG: un festival para la historia” y “Rockmerías: un nuevo espacio para las bandas y su público”. Además, el libro incluye una amplia relación de las bandas de rock en Holguín, una exhaustiva cronología del devenir del género en la provincia y finalmente, una galería fotográfica que viene a ser compendio gráfico de los mencionados capítulos.

En el primero de ellos, apoyándose principalmente en las publicaciones periódicas de la época, los autores estudian los inicios del rock en Holguín, relacionados a la venta de las primeras grabaciones en la tienda especializada en discos California High Fidelity y la proyección de películas como Celos y revuelos, Rock Around the Clock y Bamboleo Frenético. Además, enfatizan en la fundación de la sociedad de aficionados Rocking Club y aunque afirman no arriesgarse “a indicar el nombre de la primera banda roquera, pues entre la pepillada local de inicios de los años sesenta más de una afirma ser la pionera”, sí aseguran que “la formación de Los Morlocks, por el guitarrista Andrés Aguilera en 1962, es el primer referente significativo de la historia del rock en Holguín”. Añaden, además, que “al año siguiente, con la adquisición del instrumental indispensable y ya con el nombre de Los Century, el género comienza a trascender en Holguín”.

La siguiente etapa estuvo matizada por los estragos del llamado Quinquenio Gris en el ámbito artístico, lo que conllevó al éxodo de importantes músicos como Juanito Márquez, y por las presentaciones en la provincia de diversos grupos de rock del campo socialista, entre ellos Neotón, Schturzite, Lokomotiv G. T, Express, Kreis y Motorock. Asimismo, en ese período surgieron y se mantuvieron bandas holguineras como Los Cankas, Los Astros y Los Beltas, pero “el rock, ya estigmatizado como la música del enemigo, se fue excluyendo de la vida cultural, unas veces se presionaba a las agrupaciones profesionales a eliminar obras de sus repertorios, otras se retiraba el apoyo a los grupos aficionados, de los cuales, independientemente de su calidad, ninguno alcanzaría el estatus de profesional hasta bien avanzada la década de 1990”, añaden los investigadores.

Asimismo, Escaleras al cielo. El rock en Holguín destaca la importancia en la diversificación del género y sus seguidores en la provincia, del programa radial “58 en Rock”, creado en la emisora provincial CMKO Radio Angulo en 1989. Los aniversarios del programa fueron celebrados bajo el nombre Escaleras al cielo —de donde proviene precisamente el título del libro— y resultaron apoteósicos encuentros de bandas y seguidores de diversas partes del país. Además, aseguran que en ese período “lo más importante fue la aparición de otras bandas que comenzaron a asumir las corrientes vanguardistas del rock internacional”, entre ellas EPD y Destrozer, liderada esta último por uno de los aglutinadores del rock en la provincia, el músico y narrador Alexander Jorge La Mole.

Poco a poco —añaden Raúl Cardona y Zenobio Hernández—el rock en Holguín comenzó a dejar de ser un estigma, sobre todo cuando la AHS “acogió en su seno a los integrantes de esas bandas, las cuales desde entonces organizan peñas, conciertos y festivales en las instalaciones de esa organización”. Asimismo, ambos investigadores resaltan la importancia de las Romerías de Mayo y posteriormente el espacio Rockmerías dentro de este megaevento, en la socialización y legitimación del género, desde que en la primera edición de las Romerías en 1994 participaran Athanai, Síntesis y las locales Los Beltas, Abstracto, Aries, S.O.S. y Destrozer. De esa fecha hasta el momento Rockmerías ha reunido en la ciudad a importantes bandas exponentes de diversas vertientes del género musical, con Mephisto como anfitrión, agrupación holguinera que los autores subrayan con especial énfasis.

Por su parte, el Festival Metal HG —de quien Raúl Cardona es uno de sus organizadores— se encuentra entre los más longevos y significativos del circuito de eventos rockeros en el país; posee, además, un característico espacio teórico donde convergen presentaciones de libros y lecturas de narrativa y poesía relacionadas al rock. También Holguín ha recibido en los días del Metal HG ha importantes agrupaciones, entre ellas Necrófago, Mr. Dominus, Combat Noise, Zeus, Blinder, Agonizer, Escape, Ancestor y Estigma.

Escaleras al cielo. El rock en Holguín, libro con edición de Irela Casañas y atractivo diseño de portada de Frank Alejandro Cuesta a partir de una fotografía de Lino Valcárcel, bien podría funcionar como monografía para los investigadores y amantes del género, pues recopila una valiosa información que procesada y en su conjunto hubiese sido prácticamente imposible obtener de otra manera. Ese es uno de sus mejores y principales logros: reunir varias décadas de historia y pasión hacia el rock en una provincia caracterizada por su diversidad artística y la amplitud y calidad de sus exponentes.

Como ensayo –de haberse valido de otras herramientas de análisis en busca de profundidad y no del dato quizá tibio y analítico del periódico consultado en los archivos– hubiese aportado mucho más al conocimiento de la evolución del rock en Holguín. Aunque sé que los investigadores se valieron de la entrevista como método imprescindible, se extraña, por ejemplo, encontrar entrevistas directas a miembros de estas agrupaciones fundadoras, pues muchos de ellos aún caminan por las calles holguineras. ¿Qué los motivó a crear sus bandas? ¿Qué problemas enfrentaron en sus inicios? ¿Qué temas tocaron entonces y cómo fue la recepción de los mismos por el público ávido de rock? Pueden ser muchas las preguntas y más cuando la investigación se acerca en el tiempo y los grupos están en activo. Ellas aportan la dosis de subjetividad que un investigador, aún por muy científico que sea su estudio, necesita poner en boca de un entrevistado, aunque muchas sean indirectamente respondidas. Asimismo, varias agrupaciones solo son mencionadas en los capítulos del libro como parte de un todo epocal, sin el necesario despliegue, aunque leamos sus datos completos en la relación de agrupaciones que se anexan. El ensayo, como sabemos, analiza, profundiza, cuestiona, compara y se interroga, al mismo tiempo, su esencia libre de esquematismos, poseedora de lo que muchos llaman, además, una visible marca de estilo.

Escaleras al cielo. El rock en Holguín es un detallado estudio monográfico que abunda en información y provoca, al mismo tiempo, más preguntas y múltiples abordajes sobre el tema. Libro esclarecedor, válido además por la apertura de miras que provoca, especie de piedra de toque en los estudios de ese tipo en la provincia, resulta un primer y necesario escalón para futuras investigaciones que profundicen en aspectos del rock provincial desde otros enfoques, ámbitos y disciplinas. Estos complejos peldaños, como compleja y variada ha sido la propia evolución del género, nos ayuda a ascender sin miramientos, con el oído y los sentidos atentos, la escalera del rock en Holguín, parte ineludible del rock nacional, en busca del cielo o tal vez de algo más terrenal y eterno, algo en que se nos vaya la vida y que nos hermane al mismo tiempo, por ejemplo, un buen tema de rock una noche cualquiera.

Categoría: Reseña de libros | Tags: | | | | | |

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