Actualizado el 11 de mayo de 2010

Longina 2010

La hora de los más jóvenes

Por: . 25|4|2010

Kelvis OchoaNo sé ya en cuántas ocasiones he asistido al Festival Longina, evento que desde hace años se desarrolla siempre en la primera quincena del mes de enero, a manera de tributo a ese gran maestro de la trova cubana que fuera, es y será Manuel Corona. Concurrir a dicho encuentro me resulta no sólo una fiesta innombrable, al decir de José Lezama Lima —quien, por cierto, en el presente 2010 celebramos su centenario de haber venido al mundo—, sino también una oportunidad para descubrir las nuevas voces que se van sumando al eternamente floreciente mundillo de los que en nuestro país se han decantado por asumir el arte de hacer música desde y con la guitarra, a fin de enarbolar una determinada poética ante su realidad personal y colectiva.

Lo diferente para mí esta vez, fue que viajé a Santa Clara como integrante de la delegación del Centro Cultural Pablo de la Torriente, la que fuese una de las instituciones auspiciadoras del encuentro recién celebrado.

Inaugurado el miércoles seis con un concierto de esa cofradía de amigos y buenos creadores villaclareños reunidos en torno al espacio de La Trovuntivitis, la programación del reciente Longina se desarrolló en los habituales escenarios que han acogido el evento, es decir, Teatro La Caridad, Museo de Artes Decorativas, Centro Cultural El Mejunje, Cine Camilo Cienfuegos, UNEAC y Galería de Arte.

Una peculiaridad de esta edición fue que, además de los cantautores que suelen presentarse en el encuentro, se dio preponderancia a los creadores que trabajan con bandas de acompañamiento, lo que le otorgó un rasgo diferente a emisiones anteriores. Si bien tal intención me pareció válida, también debo decir que por momentos extrañé canciones sólo defendidas por la guitarra y la voz.

Otro rasgo distintivo del festival llevado a cabo entre el seis y el diez de enero pasados fue que en el evento prevalecieron las figuras noveles; y así, hubo la oportunidad de escuchar a gente muy nueva en estas lides, pero ya con una propuesta harto interesante. Son casos como los de Oscar Sánchez (Holguín), Celestino Esquerré y Miriel Santana, ambos de Matanzas; el caibarienense Ronny Portal, el cienfueguero Rolando Rivera, los villaclareños Karel Fleites (con su grupo Asunto Mío), Irina González, Miguel Ángel de la Rosa, Carlos Abreu y el dúo Círculo de Tiza. La irrupción de estos nombres (confieso que varios de ellos desconocidos para mí) hacía que otros cantautores de escasa edad, como Nelson Valdés, el dueto Aire y Madera o el cuarteto Enfusión, parecieran “viejos” en las andanzas juglarescas.

Como parte del Longina 2010, el viernes ocho se le dedicó la fecha al Centro Pablo. Ese día en el Centro de Patrimonio Cultural De Santa Clara se inauguró la exposición de Kaloian Santos titulada A guitarra limpia, armada con imágenes capturadas a raíz de presentaciones en el conocido espacio homónimo de Muralla 63.

Una hora después de esto, en el patio del Museo de Artes Decorativas se presentaron los más recientes libros publicados por Ediciones la Memoria (sello editorial del Centro Pablo), a saber, La primera piedra, de Ariel Díaz; y La luz, bróder, la luz, de quien firma el presente texto. Igualmente fueron puestos a la venta, previo comentario, seis discos de la colección “A guitarra limpia”, de los cuales resultaron de especial interés para el público los álbumes Todos para uno, grabado por Yaíma Orozco, Yordán Romero y Michel Portela; y La marcha no se detiene, a cargo de Raúl Marchena, por ser protagonizados por cantautores santaclareños.

La jornada concluyó con un concierto llevado a acabo por el dueto de Liliana Héctor y Ariel Díaz, y la presentación directamente desde Argentina del dúo Cadencia y del cuarteto Cuatro de Trovas, proyecto este último que actuó con formato de trío pues su bajista no pudo llegar a Cuba en la fecha prevista.

Creo que uno de los aspectos que hay que destacar de la intervención del Centro Pablo en el Longina se relaciona justamente con el hecho de que en las dos últimas emisiones de esta fiesta de los más jóvenes trovadores y cantautores cubanos, gracias a la gestión de Víctor Casaus y María Santucho, se ha conseguido que importantes creadores argentinos de esta forma de hacer música hayan venido a nuestro país, a intercambiar con sus colegas de acá y a presentarse en el evento de homenaje a Manuel Corona. De esa forma se retoman los vasos de comunicación entre los músicos contemporáneos de Cuba y Argentina, que en los años noventa y buena parte de la primera década del presente siglo, por razones que no vienen al caso explicar, vieron interrumpido el intercambio fluido que sí se sostuvo durante los ochenta.

Muy laudatorio durante el evento fue la celebración de la tertulia “Réplicas del trovador”, conducida por el poeta y periodista Yamil Díaz; una ocasión en la que el trovador y escritor Rogelio Rosales leyó décimas suyas en alusión a canciones de la trova cubana de ayer, de hoy y de siempre.

Otros momentos que hay que mencionar del pasado encuentro fueron la actuación del dúo cienfueguero Así Son (integrado por Froilán y Noemí), toda una disertación de dominio del repertorio de la trova tradicional; el homenaje a Manuel Corona en su tumba en Caibarién y que tuvo la presencia de Julio Lima Corzo, primer secretario del PCC, en Villa Clara, y Alexander Rodríguez Rosada, presidente del Gobierno en la provincia, así como el respaldo artístico de varios creadores, entre ellos el dueto de Janet y Quincoso; los conciertos de Silvio Alejandro y su grupo, Ariel Barreiros, Tony Ávila, Maykel’s Cuartet (formación encabezada por el tresero Maikel Elizalde), Alain Garrido, Yaíma Orozco, Leonardo García, Fito, Raúl Marchena, hasta la función de despedida a cargo de Kelvis Ochoa y su banda, la cual estuvo caracterizada por el perfil lúdico que él le impregna a su música y que convirtió al Teatro La Caridad en una pista de baile.

Aunque en los días del recién clausurado Longina hubo que resistir el mayor frío que recuerdo en mi vida, ni siquiera comparable al que he pasado en países como Alemania o Perú, y además añoré la participación de Rolando “Roly” Berrío (por estas fechas de visita en Argentina), dada su condición de alma de La Trovuntivitis y cerebro coordinador en las descargas; al marcharme del evento lo hice con la certeza de que Santa Clara sigue siendo un lugar generador de uno de los movimientos de mayor interés en materia de canción entre nosotros. A fin de cuentas, ya sea la trova, la Nueva Trova o la Canción Cubana Contemporánea (da igual como se le nombre), lo definitivamente importante es que estamos ante una expresión artística que en todo el mundo nos identifica.

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